¿POST INDIGENISTA O FIGURATISTA?

por María Luz Crevoisier
Me recuerdo caminando por la Plaza de Armas de Cusco, cualquiera de aquellas melancólicas tardes y mirar alguna vez hacia el horizonte azul de sus lejanías, para descubrir al Cristo blanco o llamado también como el Cristo Redentor que desde la cima del cerro Pukamoqo extiende los brazos para abrazar nuestra voz y nuestro origen. La hermosa escultura hecha de piedra y yeso, es obra del escultor Francisco Olazo Allende y se encuentra presidiendo la Ciudad Puma desde 1945 al borde de la fortaleza de Sacsayhuamán.
Olazo, es el inicio de una generación de artistas, pues su hijo Francisco Olazo Olivera se inició en la pintura de carácter indigenista a los 15 años y después de exponer en Cusco, Lima y en el extranjero, volvió a su cuna natal para fundar entre otros artistas como Mariano Fuentes Lira, la Escuela Autónoma de Bellas Artes. La saga artística no se quedó allí, pues ahora tiene un sucesor o mejor dicho un heredero que ha sabido trascender fronteras, llevando la magnificencia de su arte a otros suelos.
Él, Oskar Olazo Tupa, nacido en 1947, es el sucesor de esta generación que forma parte del patrimonio pictórico de Cusco.

Oskar Olazo, es un profesional independiente en el sector de artes interpretativas. Autodidacta, tiene en su haber numerosas presentaciones, iniciadas en la Galería de Artistas Plásticos que funcionaba en la casona del Inca Garcilaso de la Vega, casi orillando la Plaza del Regocijo. Allí compartió espacio con otros artistas plásticos cusqueños, como Adolfo Sardón, Abel Jiménez, Raúl Brozovich (más conocido como el poeta maldito de Cusco), los hermanos Justo y Hugo Béjar, Tolo Olivera, aquél pintor que asomaba por el Café Extra con sus originales exposiciones; Adolfo Medina y otros.
Del Cusco, pasó a Lima y a varias ciudades latinoamericanas y de Europa, exponiendo con éxito en todas ellas. Formó parte del grupo ILLARI 70 junto a Enrique Cerrillo, Jorge Ortiz, Wilfredo Castelo. Posteriormente se unieron, Américo Alvarado, Manuel Gibaja y Manuel Escóbar. Ellos fueron precedidos por YLLARI en el que recalaron, Armando Medina, Tolo Olivera y Justo Béjar, entre otros.
El estilo de Oskar es notoriamente diferente al que utilizan la mayoría de los artistas plásticos cusqueños, pues, aunque no es abiertamente indigenista podemos encontrar en esas líneas persistentes, los trazos andinos de una cultura que pervive en nuestros genes. Los colores a veces lila, a veces azules-celestes, nos revelan en cambio, un acercamiento hacia lo europeo. Hay que entender que en el mestizaje confluyen dos o más corrientes étnicas que aparecen en nuestras creaciones, como en el caso de Oskar quien no desestimó además de experimentar con técnicas, ¿Surrealistas, tal vez?, como aquella de empapar con pintura un hilo y estrellarlo contra el lienzo en blanco para descubrir un resultado puramente loco y onírico.
En fin, Oskar nos seguirá brindando excitantes sorpresas con ese su estilo tan personal que no se somete a ninguna escuela o como él mismo dice, quizá solo esté siguiendo los caminos ya iniciados por otros. He aquí algunas referencias personales a su trabajo.
1.Tu tradición familiar de artistas plásticos, siendo tu padre Francisco, el pintor y tu abuelo, Ernesto, el escultor, fue determinante para que accedieras al arte pictórico? ¿Eres autodidacta?
No sé si realmente heredé algo del talento de mis progenitores; en todo caso no tuve la dicha de recibir su eseñanza, pues tanto mi padre como mi abuelo murieron cuando yo tenía un año de edad. Sin embargo el crecer entre obras de arte que habían dejado, me motivó a seguir estos caminos desde muy tierna edad. Al principio no fue en serio por lo que no seguí estudios académicos en esta rama, habiéndome formado de manera autodidacta.
2. En Cusco, la tendencia general de los artistas plásticos es el Indigenismo, Neo Indigenismo y sus variantes. Sin embargo, tú te saltaste de esa tradición, ¿cuál es la razón?
Efectivamente el Cusco tiene una tradición de artistas que se desarrollaron en esas tendencias tan ligadas al terruño, sin embargo al haberse convertido en una ciudad cosmopolita tan visitada por el turismo, esa tendencia se desvirtuó deviniendo en obras de escasa calidad y precio. Eso y una mirada más universal del arte me orientaron hacia la búsqueda de nuevas formas expresivas tratando siempre de que fueran originales y no copia de ninguna corriente extranjera y al mismo tiempo llevaran el sello telúrico de lo nuestro.
3. Radicas en Lima, pero parece que has desarrollado una carrera autónoma, lejos de los clubes de artistas plásticos. ¿Eres indiferente a sus postulados o prefieres una autonomía que parece no se logra integrando esos grupos?
Formo parte de la Asociación de Artistas Plásticos Trascenderes, donde no se predican postulados de orden estético sino tan sólo se privilegia, sin ser condición, el aspecto social e identitario, donde me siento muy a gusto.
3. ¿Cuál ha sido tu trayectoria en Cusco? ¿Formaste parte de alguna institución?
Desde 1970 formé parte del grupo de Artistas Plásticos Illary 70 hasta 1980, habiéndolo presidido durante la mayor parte de ese tiempo. Los integrantes eran una promoción de recién egresados de la hoy Universidad de Artes Plásticas Diego Quispe Ttito, quienes conocieron mi trabajo y me invitaron a integrarme como único autodidacta. Posteriormente, en mi condición de Director de Eventos de la Asociación de Artistas Plásticos del Cusco me tocó organizar el I, II y III Encuentro Latinoamericano de Artistas Plásticos, además de innumerables exposiciones, entre ellas el Salón de Arte que, anualmente, organizaba la Asociación. También fundé y conduje por un año la galería Kuntur de la Universidad Andina del Cusco.
4. Tu arte onírico y surrealista, tiene pese a que no abordas abiertamente el indigenismo, rasgos de esta Escuela, sin embargo podría decirse también que es universalista ¿Nunca pensaste en radicar en Europa en donde seguramente obtendrás un reconocimiento mayor al conseguido en Perú?
Ahora la comunicación ha acercado mucho a los pueblos distantes entre sí y eso me ha dado la oportunidad de participar en bienales y encuentros de arte en Europa. Por otro lado creo que soy muy apegado a mis raíces y mis querencias, lo que no me deja emprender otros vuelos.




















































