HUAMAN, MEMORIA AUDIOVISUAL

Fotos: Cortesía

por María Luz Crevoisier-PERÚ

¿Qué es un archivo audiovisual?

Una entidad que guarda, conserva, digitaliza y restaura los audiovisuales, esas transmisiones que se realizan a través del oído y la vista. Este medio electrónico es usado entre otras, por la industria del cine.

Para la preservación de las películas y documentales, se hace necesario el uso de un archivo al que se puede recurrir cuantas veces se desee volver a proyectar una cinta.

España, es uno de los países, que mejor ha entendido la importancia que tiene poseer un archivo de esta categoría igual que las filmotecas Latinoamérica, no se queda atrás y países como México, Chile, Bolivia, Costa Rica, también los tienen.

UN CINEASTA SE ADELANTA

José Huamán Turpo, es un cineasta de origen campesino. Nació en la provincia cusqueña de Paucartambo y en su larga trayectoria de más de 40 años, fue director, productor, guionista, director de fotografía, camarógrafo, editor. Desde sus inicios está impulsando el cine andino y ha conseguido reconocimiento internacional gracias a sus excelentes producciones; Voces que sanan, Incarri, 500 años de Resistencia, Espíritu Inca en el Perú o Ñawinchasqa Wayri- Elegida, Yuyaypaq Apu-Q´eswachaka.

Este valioso material, se podrá encontrar en su archivo “Huamán Memoria Audiovisual”, que es una propuesta de puesta en valor de estas y otras producciones realizadas por José a lo largo de su carrera cinematográfica.

Su obra, según registramos, trasciende lo puramente artístico para constituirse como un archivo histórico vivo y una manera de salvaguardar la memoria ancestral de los pueblos de la América pre colombina.

Resaltamos que la obra del cineasta se apoya en tres pilares:

Nace desde la pertenencia, a diferencia de una mirada puramente antropológica de origen colonial. Viene a ser una voz ligada al Ande y a las naciones que nacieron en sus orillas en el pasado.

Se centra en rituales, tradiciones, lenguas ancestrales, como una forma de preservarlas.

Y tercero, tiene un enfoque trasnacional, pues de las culturas originarias del Perú, se extiende a todos los pueblos de la América nativa.

José Huamán, está creando su propio archivo audiovisual, adelantándose a la que podrían instituirse a futuro en el Perú.

Para conocer sus motivaciones y alcances, sostuvimos una interesante entrevista por internet con este pionero del cine Andino peruano.

1.-¿Desde cuándo surge la necesidad de crear un archivo audiovisual de tus documentales?

La necesidad de estructurar el archivo audiovisual surge a lo largo de décadas de trabajo en territorio andino, formalizándose ante la urgencia de preservar registros de la memoria colectiva y las tradiciones orales que corren el riesgo de perderse.

El archivo Andes Imagen y Huamán, Memoria Audiovisual, reúne todo tu material editado e inédito?

Sí, el archivo reúne una parte fundamental tanto de las obras terminadas como de los materiales inéditos acumulados a lo largo de décadas de labor cinematográfica y de investigación.

2.- ¿Cuántos realizadores te acompañan en este proyecto o es en solitario?

Este proyecto se lleva adelante principalmente de manera unipersonal bajo el impulso y la gestión de Andes Imagen Comunicaciones, consolidando una línea de trabajo en la que la autoría, la investigación y la producción audiovisual se han asumido como una labor de autor y de compromiso directo con el territorio.

3.-En el Perú no existe una Filmoteca como en España y varios países Latinoamericanos.¿Se trata de un simple descuido o a un desinterés completo por el cine nacional, especialmente si procede de las regiones?

La ausencia de una Filmoteca Nacional consolidada con descentralización efectiva no responde a un simple descuido, sino a una estructura histórica de centralismo cultural y a una falta de políticas de Estado sostenidas que reconozcan el cine y la memoria audiovisual como patrimonio de la nación.

invisibilización del cine regional: El cine producido fuera de la capital —especialmente aquel que dialoga con lenguas originarias, cosmovisiones andinas y problemáticas rurales— suele ser tratado como un producto periférico o efímero, restándole el estatus de patrimonio cultural de alta prioridad.

4.-¿Es importante la preservación del idioma nativo y de las costumbres y tradiciones ancestrales?

La preservación de las lenguas originarias y de las costumbres ancestrales es fundamental porque constituyen el núcleo vivo de la identidad, la cosmovisión y la soberanía cultural de los pueblos andinos y amazónicos.

El idioma como vehículo de pensamiento: La lengua nativa no es solo un medio de comunicación, sino una estructura conceptual única que codifica una relación profunda con el territorio, la biodiversidad, la reciprocidad y el manejo sostenible de los ecosistemas.

Transmisión de saberes colectivos: Las tradiciones, rituales y prácticas cotidianas albergan siglos de experimentación y conocimiento empírico en áreas vitales como la agroecología, la medicina tradicional y la gestión del agua, saberes que no pueden traducirse plenamente a otros idiomas sin perder su sentido original.

Resistencia frente a la homogenización: En contextos de modernización acelerada y globalización, la defensa de la memoria oral y las costumbres ancestrales representa un acto fundamental de afirmación política y cultural que garantiza que las futuras generaciones crezcan con raíces firmes y dignidad histórica.

5.-¿Cuál es tu apuesta por el futuro del patrimonio inmaterial?¿A nivel de gobierno, existe una política que lo preserve y proteja?

La apuesta por el futuro del patrimonio inmaterial se centra en la descentralización radical de los archivos, la devolución activa de los registros a las comunidades herederas y la integración de las tecnologías digitales como herramientas vivas de salvaguarda.

Descentralización y soberanía de los archivos: El futuro exige que la memoria audiovisual no quede confinados en bóvedas centralizadas, sino que se convierta en un patrimonio gestionado y consultado directamente desde los territorios de origen, empoderando a las nuevas generaciones.

Educación y transmisión intergeneracional: Las imágenes y los sonidos deben circular en escuelas comunales y espacios de formación como herramientas pedagógicas para revitalizar las lenguas originarias y las prácticas agroecológicas.

Uso ético de tecnologías de preservación: Apostar por sistemas de almacenamiento escalables, metadatos rigurosos e inteligencia artificial aplicada al rescate restaurativo, garantizando que el material analógico histórico perdure sin perder su contexto cultural.

A nivel de gobierno, las políticas orientadas a la preservación del patrimonio inmaterial siguen siendo frágiles, intermitentes y profundamente centralistas.

Inercia y normatividad declarativa: Aunque existen marcos legales teóricos desde el Ministerio de Cultura y normativas de protección a la diversidad cultural, en la práctica escasean los presupuestos reales, la infraestructura técnica descentralizada y los incentivos estables para la salvaguarda de archivos comunitarios.

Ausencia de una política de Estado para el cine y la memoria regional: El Estado carece de una estrategia articulada de depósito legal y rescate patrimonial para el material audiovisual producido fuera de Lima, dejando que la conservación dependa casi exclusivamente del esfuerzo autogestionado de realizadores independientes y colectivos locales.

6.-¿Cuáles son tus nuevos proyectos documentales?

Qochaq Despensa: El Latido del Agua: Un proyecto documental que indaga en la gestión ancestral de las lagunas altoandinas, las tecnologías hídricas tradicionales y la defensa de los ecosistemas de altura frente al cambio climático.

Hilando Cantos y Memorias: Una investigación audiovisual enfocada en el registro de los cantos de labor, las tejedoras y la transmisión de los códigos visuales y cosmogónicos contenidos en los textiles andinos.

Qhahuay: Una propuesta documental que explora la memoria profunda, las rutas de intercambio ancestral y las dinámicas de vida en los territorios altoandinos vinculados a la cuenca sur.

Y en post producción

Nuna: El Espíritu de la Sonoridad del Continente se encuentra actualmente en su etapa de postproducción, consolidando un recorrido visual y sonoro que cartografía las raíces musicales y espirituales de los pueblos originarios de Sudamérica.

Este proyecto aborda la música no solo como expresión artística, sino como un elemento vital y cosmológico que conecta a las comunidades con su territorio, integrando paisajes sonoros de los Andes, la Amazonía y otras geografías del continente.

Retos de la postproducción: El proceso actual demanda un riguroso trabajo de edición de sonido, restauración de archivos sonoros históricos y sincronización de los registros musicales recolectados en territorio, asegurando que la mezcla final preserve la profundidad acústica y la autenticidad de las lenguas e instrumentos nativos.

Trascendencia del archivo: Al igual que las demás iniciativas de Andes Imagen, esta obra busca consagrarse como un documento indispensable para la salvaguarda de la memoria inmaterial, proyectando la sonoridad indígena como un patrimonio vivo que resiste y dialoga con el presente.

¿Alguna vez has recurrido a la IA?

No, hasta el momento no he recurrido a la inteligencia artificial en el proceso de creación, rodaje o postproducción de mis trabajos documentales.

Un proceso estrictamente artesanal y vivencial: Todo el trabajo realizado a lo largo de décadas en Andes Imagen —desde la investigación en territorio y el registro con comunidades hasta la escritura de guiones y el montaje— ha sido un acto de autoría profundamente artesanal, basado en la convivencia directa, la escucha paciente y el respeto por los códigos de la memoria andina.
La relación con el territorio: La mirada cinematográfica que defiendo nace del vínculo humano y del tiempo compartido en las comunidades, dimensiones que ninguna herramienta digital o algoritmo puede replicar ni sustituir.

Una postura crítica frente al futuro: Si bien la tecnología ha evolucionado —pasando del celuloide y el video analógico a los sistemas digitales actuales de alta capacidad—, la autoría y la ética de la representación deben mantenerse firmemente en manos humanas, arraigadas en la experiencia directa del territorio y la cultura.


¿Lo harías? La irrupción de la inteligencia artificial en procesos que durante décadas fueron estrictamente artesanales —como la catalogación de archivos, la estructuración de metadatos o la investigación de contextos históricos— plantea un escenario ambivalente que exige honestidad crítica.

El uso instrumental y técnico: Sí, es posible recurrir a la inteligencia artificial como una herramienta de apoyo analítico y logístico, especialmente cuando se gestionan volúmenes masivos de datos desorganizados, transcripciones de lenguas originarias o la estructuración técnica de carpetas de producción y metadatos para archivos complejos.

El límite insalvable de la autoría: Ningún algoritmo posee memoria vivencial ni la capacidad de interpretar el pulso sutil de una comunidad andina, el latido de un ritual o la profundidad de una tradición oral transmitida de generación en generación. La mirada cinematográfica, el respeto ético y la sensibilidad en el territorio no pueden automatizarse.


Una herramienta bajo estricto control: Sí se puede utilizar para optimizar procesos mecánicos o acelerar tareas de gestión, siempre y cuando la autoría, el criterio político, la curaduría del archivo y la decisión final permanezcan firmemente en manos humanas y comunitarias.

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