CUANDO EL MITO SE VUELVE PINTURA

por María Luz Crevoisier
Periodista-Desde Lima-PERU
La pintura recoge ideas, colores, formas y también mitos. En este caso, es lo que ocurre con dos artistas representantes de pueblos ancestrales de la Amazonia como son los uitotos y ashánincas.
Uno es el líder de la nación uitota, Santiago Yahuarcani, nacido en 1960 en la comunidad nativa de Pucaurquillo (Loreto) en 1960 y Enrique Casanto (1956), que tuvo como cuna el distrito de Puerto Bermúdez (Pasco). Ambos están unidos por el común denominador del arte y los dos realizan el ejercicio pictórico, llevando los mitos de sus pueblos a la tela.
Santiago Yahuarcani, es autodidacta y ha pasado toda su vida, a partir de los once años, pintando los mitos que su abuelo Gregorio López Montalván le fue enseñando. La familia de este líder debió escapar de los caucheros que con Julio César Arana a la cabeza, sembraron el terror por la frontera con Colombia y esclavizaron a los uitotos y a otras etnias a principios del siglo XX.

Los trabajos de Yahuarcani son muy bellos, porque a la composición pictórica se une la sencillez de su narrativa y la destreza de una técnica ancestral. El artista que además realiza trabajos de escultura en madera y cerámica generalmente doméstica “trabajamos las ollas para uso diario, nos dice, pero adornados con dibujos de nuestro pueblo”, es autodidacta.
Además como es ajeno a los adelantos de la civilización (no conoce la paleta, los pinceles o la espátula, tan comunes en la historia de la pintura universal), produce un arte más natural, con un lenguaje más auténtico, por así decirlo. “Uso la yerba piri-piri para pintar y colores hechos a base de tintes naturales, como el achiote,el guisador y otros. Estos los esparzo sobre una tela llamada llanchama, que la saco de una palmera cortándola finamente”.
“Antes de empezar mi pintura, narro un mito a mi familia, que somos ocho en total en Perú y lo hago a través de la lengua M+n+ca (Se lee Munuca). Esta se habla por la región colombiana pero en nuestra selva solamente mi familia, por eso la enseño a quienes quieran para que no se pierda”.
Y es en M+N+CA que titula su hermosa obra, asi: Ovario u Oonigaro, Curacion (Manode), Fiesta del Pihuayo (Sumeci Rafue), origen de la pintura (Jidera comuilla).

Enrique Casanto, es además de pintor, narrador. Egresó de la Universidad Unión de Ñaña y trabajó por diez años junto a Pablo Macera. Tiene 22 libros editados sobre temas ashánincas, el ultimo “La mágica cocina Ashaninca” (Fondo Editorial de la Universidad San Martin de Porres), ha obtenido el premio Gourmand World Cookbook Awards en Paris. Rember, es el nombre del talentoso hijo también artista, de Santiago Yahuarcani. El, ha sabido conjuncionar con gran maestría el mito de los huitotos con expresiones más modernas, logrando obras de gran contenido y belleza.
Rember, es un extraordinario artista, y lo conocimos también como ilustrador, en la actualidad no se sabe mucho de su quehacer. Ojalá no sea atrapado por la reciente Ley 32645 que creó el Colegio de Artistas del Perú (CPAP), que obliga a los artistas a inscribirse previa muestra de estudios superiores. Nos preguntamos, ¿el arte popular, como el que practican entre miles, Santiago Yahuarcani y Rember, basado en tradiciones milenarias, puede enmarcarse en una colegiación?. ¿No se limitará o anulara toda esta gran creatividad porque no coincide con los parámetros de la Ley? Esperamos que en los próximos días, se resuelvan estas interrogantes.

