LAS LETRAS EN LA PENINSULA DE YUCATAN

or María Luz Crevoisier desde Lima, Perú
Eran inicios de los 80, cuando conocí a la poeta Cecilia Bustamante Moscoso (Lima 1932/Texas 2006), aquella que un día escribió:” aullas a la luna”, para graficar la soledad que se siente y vive cuando se experimenta un dolor.
Pues bien, esta activista, editora, y también periodista, fue una de las gestoras del Congreso Internacional de Poesía femenina, realizado en Lima en 1980. Ella pudo concretar este evento, por ser la fundadora del Centro Peruano de Escritores (CPE) en 1978 junto a Magda Portal.
Destaco que mi encuentro con Cecilia, (la primera poeta en recibir el Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Poesía en el Perú, en 1965) fue gracias al poeta Carlos Germán Belli, quien me sugirió entrevistarla, lo que se efectivizó y a través de Cecilia, me acerqué a otra de las grandes poetas peruanas, Magda Portal.
Volviendo al Congreso, recuerdo que las ponencias fueron variadas, resaltando el eterno tema de la discriminación que sufren las escritoras y poetas en América Latina, pues salvo excepciones, muchas quedan y viven en el limbo del silencio.
Durante la realización del congreso, pude compartir algunos momentos con dos reconocidas escritoras y periodistas de la península yucateca; Elena Poniatowska y Margo Glantz. Posteriormente conocí algo de sus trabajos literarios, en las posteriores FIL en la que se las homenajeó.

Por entonces, la autora de “La noche de Tlatelolco”, obtuvo el premio internacional Carlos Fuentes por Dos Veces Unica, que reafirmarían su gran talento narrativo.
CASA ABIERTA
A toda profecía, es el título de un librito editado por la Municipalidad de Lima en el 2017, que reúne narrativa y poesía mexicana contando con la difusión del programa Lima Lee y el Fondo de Cultura Económica del Perú.
Gabriela Olivo de Alva, con un nombre que más parece el de una duquesa y no de una dramaturga, escritora y maestra de Historia del Arte, fue directora general de la filial Perú, del 2015 al 19 realizando una prolífica labor difundiendo la literatura peruana. En ese tiempo la conocí y pude conversar con ella algunas veces sobre algunos autores que promovían, material que me sirvió para colaboraciones culturales en el Diario Oficial El Peruano.
Una de esas veces, me entregó Casa Abierta a Toda Profecía, una selecta compilación de narraciones y poemas de autores mexicanos. Un encuentro que disfruté mucho y sigo disfrutando cuando regreso a su lectura.
¿Quiénes figuran?
Elena Poniatowska con un singular relato en doble persona o mejor diré, personificando a una pintora que alcanzó la gloria de los consagrados y además se convirtió en leyenda; Fryda Kalho.
Escrito hecho con todo el sabor mexica, pues utiliza giros y modismos muy propios de ese país, es parte de un total titulado Las Siete Cabritas. El fragmento que se editó se llama: “Diego, estoy sola. Diego, ya no estoy sola”:Fryda Kalho.
La segunda pertenece a otra grande, Margo Glantz, quien obtuvo el Premio de Literatura Juan Rulfo en el 2010 y es miembro de la Academia de la Lengua desde 1995. Glantz, es autora de novelas en la que destaca el erotismo, la reseña vivencial y mucho de su propia biografía como lo demuestra en Las Genealogías, una selección de narraciones que esta vez editó Casa Abierta a toda profecía.
Un autor, para mí desconocido pero que descubrí con muchísimo gusto, es el periodista, traductor y según la reseña, uno de los intelectuales más destacados y activos de México. Me refiero a Juan Villoro.

De este escritor, es la selección escogida, que lleva el título de Los Guerreros del Hoyo Fonqui (De Tiempo transcurrido. Crónicas Imaginarias) en donde despliega una narración muy divertida y entretenida, proyectando sus letras sobre un malogrado malandro con aires de chico bien neoyorkino o londinense, aunque viva en uno de los barriales de la capital mexicana y que tiene la triste ilusión de convertirse en un rockero duro o un cantante punk al mejor estilo de la gran ciudad de los rascacielos. Por supuesto que no logra lo que se propone y debe conformarse con retornar a su vivienda marginal y armarse de una escopeta para espantar topos, ratas y comadrejas que infestan la pequeña huerta familiar.
La muerte de un instalador, pertenece a Alvaro Enrigue, quien en ese fragmento, presenta a un ser por todas luces, detestable. Un hombre que ha recibido una cuantiosa herencia de su abuelo junto a una doctrina de vida de ociosa, discriminativa y racista. Aristóteles Brumell es la personificación del burgués mediocre e inútil, tan común en nuestras sociedades.
Por último, el librito se cierra con poesía. Poesía buena como la de María Baranda, Fabio Morábito (conocido y reconocido entre los intelectuales de este firmamento peruano y la de Luis Felipe Fabre.

Quisiéramos que esta edición tuviera una continuidad. Hay mucho que saber de nuestros países, pero por falta de divulgación, no podemos llegar a conocerla.
Como acápite, hago recuerdo de un poeta y pintor mexicano que recaló por Cusco en los años 60, Sergio Carrasco. El, junto al reconocido artista plástico Manuel Gibaja Gonzáles, realizó la primera exposición de Poemas ilustrados en la ciudad del Sol. Tuve la inmensa alegría de ver ilustrado uno de mis primeros versos universitarios. Lo nombro, pues fue mi primer acercamiento real con México, al que ya había llegado a través de sus poetas y grandes muralistas.
