NUESTRAS SEÑORAS

por María Luz Crevoisier

Hasta casi a finales del siglo XX, se creyó que en el Perú prehispánico, la mujer no tuvo ninguna relevancia, concepto que se derribó cuando en el 2005, el arqueólogo cusqueño Régulo Franco Jordán tuvo el privilegio de llegar hasta el mausoleo de la Señora de Cao, ubicado en la pirámide Cao Viejo al NO de Trujillo.

Régulo Franco, es director del Museo Cao y miembro de la Fundación Wiese, entidad que financió el proyecto desde su instalación en 1990 en el complejo arqueológico El Brujo, región con 5,000 años de antigüedad. Lo coincidente de esta historia que anotamos como anécdota, es que el famoso encuentro con la Señora de Cao, tan importante como el descubrimiento del sarcófago del señor de Sipán que de manera casual realizó en 1987 el huaquero sipanense Ernil Bernal Samamé, fue que ambos acontecimientos, estuvieron precedidos por un rito chamánico. Tanto el huaquero como el arqueólogo siguieron las pautas que les trazó el alucinógeno San Pedro, un cactus que crece en la zona antes habitada por los mochicas y chimús.

Completarían este sensacional hallazgo arqueológico, tan importante como lo fue el descubrimiento de la tumba de Tutankamón por Howard Carter el 4 de noviembre de 1922, los arqueólogos Walter Alva y Luis Chero, quienes han dedicado parte de su vida a estudiar los alcances de la cultura mochica y la importante labor que realizaron personajes como el Señor de Sipán.

TATUAJES SAGRADOS

Régulo Franco, se dio cuenta de que el descubrimiento que acababa de realizar se trataba de la tumba de alguien importante que había habitado hacía 1,700 años en el valle de Moche, ubicado en los actuales departamentos de Lambayeque y La Libertad, por los tatuajes que ostentaba y los innumerables objetos que la rodeaban, este personaje, que de acuerdo a estudios antropológicos falleció entre los 25 y 30 años, fue, como dijimos una mujer que llevaba como distintivos diversos tatuajes en los brazos, manos, tobillos y pies, además de hermosos abalorios hechos con jade, oro y plata que delataban su jerarquía. Su artística corona de cobre dorado, tiene la forma de un felino, deidad muy reverenciada entre los hombres de aquellos poderosos reinos.

Señora de Cao-

Con el descubrimiento, se pudo constatar que la mujer sí cumplió un papel importante en las antiguas culturas prehispánicas, ya que pudo haber sido una sacerdotisa, hechicera o quizá una tejedora e hilandera, actividades muy valoradas en aquellas culturas.

ALGUIEN MAS

Pero este no fue el único hallazgo importante, pues años más tarde, precisamente en el 2012, los investigadores del proyecto Chotuna-Chornancap, ubicado en las cercanías de Chiclayo, encontraron los restos de una sacerdotisa perteneciente a las culturas Lambayeque o Sicán. De acuerdo al antropólogo físico Mario Millones , esta joven mujer, falleció también entre los 25 y 30 años, habiendo vivido en la segunda mitad del siglo XIII d.C.

El sepulcro, felizmente salvado de los ocasionales huaqueros, reunía hermosos objetos de oro, plata, cobre y finísima cerámica en donde predominaba la imagen del dios Naylamp, fundador de esta cultura de acuerdo a su mitología. Las investigaciones sobre el rol o roles que cumplió la mujer en el antiguo Perú, aún no han concluido, pues es preciso determinar hasta dónde pudo haber llegado su participación en el origen y desarrollo de las culturas precolombinas.

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