MIL VIDAS PARA UN SOLO HOMBRE

Fotos: Cortesía

Por: María Luz Crevoisier-Desde Lima-PERU

“Soy Fabio Camino, único hijo, heredero y depositario del secreto de mi padre: don Javier Camino; que en paz descanse. La historia que hoy develo, en esencia, empezó el dos de noviembre de 1973. Aquel día, por la tarde, me hallaba en a casona de la hacienda La Jauja, concentrado en la lectura, disfrutando un libro de misterio, temas de mi particular preferencia. El sol que iba cayendo, ingresaba través de los ventanales y el ámbito era refrescado por el viento andino que mecía los cortinajes del amplio salón de altos cielos.”

Así inicia Carlos Ernesto Cabrera Miranda, su novela LAS CALAVERAS DE JAVIER CAMINO-Diario de un Espíritu (primera edición, enero de 2026), cautivando desde este primer párrafo al lector y posicionándolo de una lectura, que en adelante será no solo emocionante, si no muy entretenida.

El escritor, poeta y director del Diario Real de Cajamarca, Ernesto Cabrera, pertenece a varios grupos, para decirlo de alguna manera. En primer lugar, integra el amplio mundo de los creadores “andinos”, siempre dejados de lado frente a los llamados escritores “criollos” de la Literatura actual peruana, tal como lo hace notar el investigador Jorge Terán Morveli (1).

El escritor Carlos Ernesto Cabrera

En esta continuidad y contextualización de lo andino, figuran también los nombres de Eber Zorrilla, Edgardo Norabuena, Neil Palomino, Daysi Arévalo y otros (2) al que agrego a Macedonio Villafán, otro de los relegados y por supuesto, al periodista Carlos Ernesto del que me ocupo en esta nota.

Pero a diferencia de los nombrados, Cabrera tiene el extraordinario mérito de haber incursionado en lo que se llama Literatura fantástica (yo la calificaría con un pizca de Ciencia Ficción, si es que vale el término) género o géneros, asumidos solo por un grupo reducido de escritores peruanos y al menos los que se conocen, escritores “criollos” tales como, Juan Manuel del Pórtico, Clemente Palma, José Donayre Hoefken, José Manuel Estremadoyro, Daniel Salvo, Alexiel Vidam, Clemencia Granados, ambas mujeres, como una excepción. A los escritores “andinos” de este género se ha dejado de lado o se los menciona de manera sesgada pese a que tienen mucho que narrar.

(1).-Edith Pérez Orozco-Epígonos al debate de escritores “andinos” y “criollos”: continuidades en la literatura peruana actual-Sieteculebras, revista andina de cultura,N0 51-2023.
(2)-Revista Andina de Cultura Sietecuebras (ibid)


VIVIENDO MIL VIDAS


El libro que, por su tamaño, podría llamarse de bolsillo, ha sido bellamente impreso por Diario Real, siendo la portada una recreación de la IA. Son 44 páginas que encierran una historia dividida en muchas, las que juntas suman muchos años, unos 12, 000 según nuestros cálculos y recorren diferentes etapas de la vida de la humanidad. El escritor, se ha tomado el trabajo de signarles fechas, dar cuenta de hechos sucedidos en diferentes etapas, lo que nos lleva a imaginar aquellos relatos como las secuencias de una película de ficción.

La narración se inicia mostrando la carta que de forma misteriosa-no podía ser de otra manera- le llega a Fabio Camino, único hijo del protagonista Javier Camino, cuando se encuentra en la hacienda “La Jauja”, ubicada seguramente en algún paraje de Cajamrca.

En esta misiva, Don Javier le entrega una serie de datos que se refieren a las vidas que tuvo (y parece que seguirá teniendo) y cuatro calaveras que son sus restos auténticos. Por lógica, no entendemos que esto pueda ser posible, pero no estamos para especulaciones y solamente nos atenemos a lo que dice la carta, la cual finaliza pidiéndole al hijo que las destruya, pedido que no es cumplido por Flavio.

A vuelo de murciélago-no digo de ave, porque no encaja con lo supra normal- me referiré a algunos de estos episodios o aventuras esotéricas, que se inician hace 12 mil años, cuando se dice, existía el continente de la Atlántida, borrado del mapa por un cataclismo y que según los mitos, sus sobrevivientes son los antiguos egipcios y tiahuanaquenses.

Prosigue los años del 9,000, 8,000,2,500,1127,1308 y así sucesivamente hasta arribar a 1970 y haberse transmutado en diversos personajes y haber vivido en diferentes regiones del orbe como Turquía, Medio Oriente, haber conocido el Edén, sufrido la famosa peste bubónica que casi acaba con Europa en el siglo X, llegado a Caral, Pakistán, el viejo Oeste, India, en fin, haber vivido, muerto, resucitado (o reencarnado?) tantas veces como le dictó la imaginación a Ernesto Cabrera.

Este simpático Don Javier, recuperó sus “calaveras”, mediante la hipnosis y se las legó al hijo. De esta entretenida lectura nos queda una enseñanza: No abrir jamás ningún “cuarto blanco” si se vive en alguna casa antigua, como Fabio Camino, porque puede develarnos sorpresas no siempre agradables o entretenidas como lo son Las Calaveras de Javier Camino.

SINOPSIS BIOGRAFICA

Si bien, el Javier de esta historia ha tenido vidas múltiples, su creador, no se aleja de esta trayectoria, pues Carlos Ernesto, ex futbolista profesional del Club UTC de Cajamarca, es además periodista, licenciado en Educación: Filosofía y Ciencias Sociales, por la Universidad Nacional de Cajamarca Miembro de Número del Consejo Hispanoamericano de Artes y Letras.

Agregamos que, por su impecable labor narrativa, ha merecido numerosos premios y distinciones. Como también fue galardonado con el Premio PRAXIS de Poesía (México, 2017) por “El viento y la piedra”. En su biblioteca personal ostenta los títulos de “Los colores del cielo” (cuentos), “Ojos de la noche”(cuentos), “Del lobo, un pelo” (minicuentos), ”Waysaqo” (Cuentos premiados de escritores matarinos, entre otros títulos.

ENTREVISTA


1.-Me parece que “Las Calaveras de Javier camino”, corresponden más a la Ciencia Ficción que al género fantástico, pero utiliza la Historia como un recurso aleatorio. ¿Fue casual su decisión de escribir esta novela y qué se propuso con ello?
La novela aborda la reencarnación, las vidas pasadas, el karma o la regresión mediúmnica desde una perspectiva espiritual, mística o sobrenatural, entonces se ubicaprincipalmente en la fantasía (más específicamente, fantasía espiritual o esotérica). En este caso, los fenómenos no necesitan explicación científica: simplemente son parte del mundo narrativo. Al no haber un intento de explicación científica no corresponde a la ciencia ficción.
La novela propone una invención literaria a partir de una premisa: si el espíritu es eterno y atraviesa múltiples existencias, entonces cada vida deja un rastro material; y así surge la pregunta central ¿qué ocurriría si pudiéramos identificar dónde vivimos en anteriores vidas e identificar y recuperar los restos de nuestras vidas pasadas? Así lo hace el personaje Javier Camino, en el fondo no como un ejercicio arqueológico, sino como un acto de reconocimiento de sí mismo. En ese sentido, los restos no son solo huesos, sino fragmentos de identidad, cargas de karma, huellas de lo que hemos sido. La novela explora las consecuencias de ese encuentro: no siempre liberador, muchas veces perturbador, porque enfrentarse a uno mismo en otras vidas implica también enfrentarse a lo que no quisiéramos reconocer.


2.-Existen corrientes como el hinduismo que sostienen que el hombre nace y muere varias veces en múltiples reencarnaciones, en un proceso de purificación para llegar a la perfección. ¿Cuál es su posición frente a esta creencia?
Como sistema de creencias, la idea de la reencarnación con un propósito de perfeccionamiento espiritual pertenece al ámbito religioso–filosófico, no al conocimiento verificable en sentido científico. Considero que es un tema más que se añade a los muchos misterios sobre nuestra existencia. En el hinduismo o el budismo, los ciclos de nacimientos y muertes, y el Karma estructuran una visión coherente del mundo: la vida no es única, sino una etapa dentro de un proceso de aprendizaje o liberación. Dentro de esos marcos, la reencarnación no es una hipótesis, sino un principio fundamental. En el terreno literario este enigma se vuelve fértil: aquí aparece la reencarnación como verdad incuestionable.

3.-¿Ha conocido algún caso de alguien que afirma que ha vivido en otros tiempos?
No he tenido esa experiencia. Aunque se sabe de numerosos casos documentados de personas que afirman recordar vidas pasadas, pero es importante precisar que se trata de testimonios, no de hechos comprobados científicamente. Hay personas que lo afirman y hay investigaciones serias que han recopilado esos relatos, pero siguen siendo casos abiertos a interpretación, no evidencia definitiva.

4.-¿Particularmente ha tenido sensaciones de haber vivido en otras épocas y lugares?
Solo, esporádicamente, la impresión de ya haber conocido algunos lugares a los que uno llega por primera vez. Asimismo, he tenido unos sueños muy nítidos desde muy joven. En uno de ellos me veo como un monje con su capuchón marrón paseando por lúgubres espacios medievales, al parecer. En el otro veo que morí ahogado en un río, pero, como un aura, mi espíritu salía a flote y el cuerpo se quedaba allí. En esa línea, quizás he sido un monje y, quizás alguna vez morí en un río.


5.-¿Qué motivaciones lo llevaron a escribir esta novela?
Primeramente, una motivación literaria: trabajar en ese territorio misterioso de la vida y de la muerte, a partir, repito, de la premisa que: si el espíritu trasciende y quedan los restos quizás podemos encontrarlos. Esta hipótesis surgió como la semilla que luego dio paso al proceso de escritura: crear el personaje, los escenarios, las historias cortas que se enlazan y luego el desenlace. En el proceso aparecen reflexiones existenciales: no se trata solo de “encontrar huesos”, sino de recomponer versiones de uno mismo. Temas como las vidas pasadas, la reencarnación y el karma no aparecen en la novela como simples elementos exóticos, sino como herramientas para explorar la memoria, la culpa, el destino y la posibilidad de redención.

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