Un compromiso impostergable con la educación: Fundación SM en México

por Alejandro Alonso A.
Fundada en 1977 bajo el nombre original de Fundación Santa María, con el propósito de destinar los beneficios de una actividad editorial hacia programas culturales y educativos con la prerrogativa de la equidad, actualmente opera bajo la rúbrica de Fundación SM en diferentes territorios de Iberoamérica (Brasil, Chile, España, México y Puerto Rico).
En México, su base operativa está en la Colonia del Valle en CDMX, donde la directora de la Fundación, la maestra Cecilia Espinosa, traza estrategias contínuas que redunden en un impacto educativo favorable para la infancia de México.
«La Fundación SM es una organización sin fin de lucro que nace de la escuela y con una preocupación genuina porque las infancias y juventudes aprendan en el tiempo óptimo, con todas las garantías y ponderando su felicidad».
Esta conversación sucede en su oficina principal, donde la maestra Cecilia Espinosa, de trato cordial y con espíritu jovial, se resguarda en un parapeto de los libros e investigaciones, bajo su tutela, que le merecen respeto luego de dieciocho años de labor continúa.

«Fundación SM es un grupo editorial que tiene una característica muy sui géneris, porque generalmente las empresas poseen una fundación, a la que se asignan recursos, pero en este caso es a la inversa: Fundación SM es única dueña y propietaria del grupo editorial y gracias a la actividad de la empresa, podemos devolver a la sociedad los beneficios que recibimos. De manera orgánica, la editorial ofrece soliciones educativas, literatura infantil y juvenil, planes lectores, recursos y servicios. La Fundación SM genera conocimiento, articula alianzas y desarrolla proyectos educativos y culturales a través de sus multiples convocatorias literarias y artísticas. El eje sustancial de este gran combo es el fomento educativo, con énfasis en grupos vulnerables».
Con una formación en Estudios Latinoamericanos, por la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, y la especialidad en Formación de Política Educativa, en las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, Buenos Aires, la maestra Cecilia Espinosa reconoce a la práctica laboral como su gran escuela. La Secretaría de Educación Pública es su primer fase profesional, donde comenzó a dimensionar el sistema complejo que priva en el país.
«Me incorporé a la SEP en el año de 1998. Desde entonces transcurrieron diez años de labor incesante en la Subsecretaría de Educación Básica. Ahí tuve la oportunidad de participar en proyectos de atención de una niñez y juventud en situación de vulnerabilidad. El gran reto era ofrecer distintos modelos educativos que respondieran a todas las necesidades; me refiero a sus demandas específicas. Durante este periodo se sumaron iniciativas y proyectos distintos, cada uno con su respectiva importancia, por ejemplo: me tocó participar en un proyecto de educación para poblaciones jornaleras agrícolas migrantes, mediante un acuerdo intersectorial con distintas secretarías como salud, trabajo, derechos humanos, entre otras, y con grupos empresariales y productores. Establecimos una estrategia de seguimiento educativo para la niñez que migra, de acuerdo a las rutas agrícolas. Nuestro gran reto era lograr la aprobación con los padres de familia jornaleros, dado que estos niños perciben un salario, con faenas de ocho horas, mismo que suma al sustento familiar. No deseábamos crear conflicto con ninguna de las partes, ni con las familias ni con los productores».
Su paso por la SEP le planteó muy claro el terreno que debía abonar.
«Todos los que nos dedicamos a la educación tenemos una enorme responsabilidad. Estamos educando y formando a seres humanos, los futuros ciudadanos. Y yo me apasioné, desde el primer año quedé convencida de que ese era mi futuro. De ahí no me he movido».
De esta primera toma de conciencia en el ámbito institucional, viene el salto al gremio empresarial.
«Intuía que trabajando en una organización iba a poder palpar un poco más de cerca lo que en la Secretaría trabajábamos a un nivel macro, a partir de la política educativa. Cuando llegué a la Fundación, esta tenía un año de operar en México y con un presupuesto acotado. En aquel entonces, la maestra Elisa Bonilla, una autoridad en el ámbito educativo, estaba al frente. Gracias a su tutela y orientación, asumí el reto de emprender proyectos educativos para las poblaciones más vulnerables. Su instrucción puntual fue: `Tienes que hacerte cargo de los proyectos socioeducativos, hay que buscarlos´. De pronto, de estar contenida en la SEP con misiones concretas, empecé a salir al campo a la búsqueda de proyectos que fueran pertinentes para grupos concretos».
Al igual que le sucedió con la SEP, comenzaron a sumarse casos de éxito dentro de la Fundación SM.
«Mi primer proyecto fue en alianza con una organización de la UNAM, PAUTA, Programa Adopta un Talento, que apoya a niñas y niños con talento para las ciencias. La primera decisión fue apoyar a las niñas indígenas de Chiapas quienes, dada su condición vulnerable de ser mujeres indígenas y de escasos recursos, son un sector proclive para abandonar la escuela. La cultura pesa en algunas regiones, pues las venden, las casan aún niñas o las obligan a labores de cuidado en el hogar. Ante este cuadro complicado, identificamos a las niñas talento para ser científicas; durante varios años las becamos, las acompañamos, trabajamos integralmente con sus familias y logramos que varias de ellas concluyeran la carrera».

En una labor que la maestra Cecilia Espinosa califica del día a día, siempre permea un eje conceptual de acción.
«La Fundación SM atiende proyectos globales y tenemos ejes que responden a los principales retos en todos los países. Por ejemplo, trabajamos mucho con maestros, con metodologías efectivas e innovadoras. Impulsamos investigaciones que identifiquen cuáles son las principales necesidades y retos de la escuela. Tenemos distintos observatorios que generan, divulgan y trasladan el conocimiento a donde debe impactar para provocar un cambio. Al final, tratamos de crear las mejores condiciones para que ningún niño o ninguna niña se quede atrás en el proceso educativo y para asegurar una educación de calidad y equitativa».
Entre las prioridades de la Fundación SM está el contar con proyectos socioeducativos de impacto cuantificable en zonas de vulnerabilidad, además de que depositan un celo prioritario en el estatus de los docentes.
«No solo la niñez es vulnerable, también quienes imparten clases. Vemos la gran necesidad de revalorar la profesión docente. Cuando un maestro no tiene las condiciones necesarias para hacer bien su trabajo, pues no puede exigirse un buen resultado».
Sea cual sea el proyecto, la maestra Cecilia Espinosa apuntala un binomio esencial para el aprendizaje: la lectura y la escritura.
«Son los aprendizajes fundamentales para la educación y para la vida. Por eso nunca dejamos de trabajar en ello, para que los niños comprendan lo que leen, que la lectura propicie las ideas, que puedan llevarla al desarrollo del pensamiento crítico».

De cara a la era digital que plantea la Inteligencia Artificial, IA, la misión trazada no pierde eje ni objetivo.
«En esta era donde la Inteligencia Artificial genera paradigmas en el desarrollo del pensamiento y las personas, estamos convencidos del fundamento que ya señalé: el dominio cabal de la lectura y la escritura, más la capacidad para generar un pensamiento creativo. Reconocemos el avance tecnológico. Somos críticos desde nuestros observatorios e identificamos los efectos que la IA tiene sobre la educación. Nuestra posición es que la tecnología es necesaria, pero hay que usarla como una herramienta a favor del aprendizaje, y que esto ocurra de manera equitativa al conocimiento. Es una herramienta que jamás debe sustituir el papel de un maestro frente al grupo ni de la maravilla que representa sumergirte en la lectura de un libro completo».
En conguencia con tal postura de aprovechamiento de los recursos, la Fundación SM mantiene en marcha proyectos bandera.
«Con la Secretaría de Educación del estado de Yucatán, vamos a llevar a cabo uno de nuestros programas estrella, “Escribir como lectores”, a través del cual se impulsa, a partir de la lectura de una obra literaria, que los niños escriban una gran diversidad de tipologías textuales. Y al final de todo un proceso que dura aproximadamente cuatro meses, los niños se encuentran con el escritor de la obra para mostrar lo que escribieron a partir de la lectura de su libro. Este proyecto cumple 10 años operando en escuelas públicas de 13 estados del país y en algunos con impacto a gran escala, como en Nuevo León».
Fundación SM convoca anualmente diversos certámenes: el Premio El Barco de Vapor, dirigido a la mejor obra de literatura infantil; Gran Angular, con atención a obras juveniles; así como el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil, que galardona la trayectoria de escritores dedicados a la niñez y juventud de Iberoamérica. Por su originalidad e impacto, merece una mención especial el Premio Iberoamérica Ilustra.
«Lo dimensiono como un proyecto 360. Está dedicado para reconocer el gran talento de los ilustradores de la región. Hoy día la ilustración tiene un repunte enorme en el mundo y en la región de Iberoamérica, específicamente. El certamen reconoce a los creadores por sus propias narrativas ilustradas. Quienes concursan deben mandar una historia contada con ilustraciones, que pueden ir de entre tres a cinco piezas. La convocatoria se abre para ilustradores noveles o consagrados. Hemos recibido hasta 1,200 concursantes. Seleccionamos a los 45 mejores que cada año se promueven a través de un catálogo y una exposición itinerante que ha viajado por Asia, Europa y, evidentemente, América. En cada edición, reconocemos a un ganador. El Premio es ejemplo de una gran diversidad de técnicas, uso del color e interpretaciones del mundo. Es una iniciativa que nos llena de orgullo».
De su paso por el régimen institucional, con el respaldo cabal y seguridad de acción, la maestra Cecilia Espinosa aprendió que con la Fundación SM debía operar de manera estratégica ante toda posibilidad de alianza.

«Lo que una fundación o cualquiera puede hacer en soledad es chiquitito y el impacto resulta nada. Cuando sumas esfuerzos, eso se potencia. Después de 10 años de dirigir la fundación, lo asumo como mi bandera. O sea, todo lo que hago es en alianza con otros, y así se abren muchísimas puertas. Justo quiero destacar el trabajo que logramos con la UNESCO; ellos desarrollan investigaciones y nosotros tenemos que traducir, al español y portugués, los documentos que vienen en inglés o francés, con la posibilidad de publicar los trabajos más relevantes. Con el resultado final, armamos mesas, diálogos, debates con secretarías de educación, organizaciones, universidades y escuelas; también tallereamos con los docentes. Nuestro interés es impulsar el cambio desde la reflexión, el debate y la acción. Por fortuna también contamos con la colaboración de otras organizaciones como la Organización de Estados Iberoamericanos, OEI, y universidades, como la Universidad Iberoamericana y el Tecnológico de Monterrey, por ejemplo. En el ámbito cultural, trabajamos muy de la mano con múltiples ferias del libro, nacionales e internacionales, partiendo de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, FIL».
El compromiso que se lleva a cabo sigue la ruta del fortalecimiento coercitivo de la educación, desde cualquier aula de la república mexicana.
«Estamos enfocados en apoyar a los maestros en el fomento a la lectura y la escritura, además del trabajo que realizamos con jóvenes a partir de nuestros ejes transversales, donde la equidad siempre está presente. Seguimos fortaleciendo las alianzas. En una publicación, la UNESCO hace un llamado para repensar y crear un nuevo contrato social por la educación. Si no vamos de la mano, si no sumamos esfuerzos y no nos alineamos todos en qué es lo necesario y urgente de atender, difícilmente vamos a poder generar un cambio a favor de nuestras niñas y nuestros niños».

La Fundación SM impulsa iniciativas educativas y culturales a partir de la investigación, la identificación de necesidades emergentes y la construcción de alianzas estratégicas. Alumna aplicada en el terreno profesional de la educación, la maestra Cecilia Espinosa levanta la mano como integrante del equipo que dirige en la Fundación SM México, siempre atento a las necesidades educativas emergentes, a sus actores y recursos, para desarrollar y concretar proyectos pertinentes y sostenibles.
