A ARELIY LE GUSTAN LAS FLORES

por María Luz Crevoisier -desde Lima Perú-.
Uno de los gestos más bellos que puede tener una persona, es el de obsequiarle flores a otra. Y eso es lo que me sucedió a mí hace poco, aunque las flores no fueran físicas sino imágenes de un grupo de flores de cactus esparcidos en el campo, para precisarlo mejor, que me llegaron como una ofrenda a esta primavera desigual, a través del WhatsApp. La remitente, no era otra que mi amiga y colega, Arely Araoz. Y aquí las sigo viendo, una como nacida en un nido de espinas, pero colorida y lozana, la otra roja y abierta tal una copa rodeada de espinas, la otra, toda naranja y muy cerca de parecerse a las dalias y la cuarta, un misterio de dulzura, pues entre sus pétalos teñidos de blanco y rosado, se esconde otra diminuta y amarilla.
No me llama la atención el gesto de Areli, pues ella no solo cultiva flores, si no también versos. Porque los poemas, pueden muy bien parecerse a las flores, si uno ama la belleza de los verbos. Para corroborar lo que digo, están estos títulos de sus poemarios: Sentimientos (2019), Bendita soledad (2020), Llanto de árboles, haikus. Algunos versos sueltos de la autora, son estos que copio del Boletín CIRCULANDINO informa, a cargo del editor Rolando Santa Cruz, quien gentilmente me los hizo llegar: “En la vieja casa/ de aleros azules/ donde habita el amor/jamás vencido/por la muerte y el olvido/ te encuentro/ una vez más/florido jacarandá/ Naciste conmigo/No morirás conmigo/renaces cada primavera/con tu esplendor de lilas/con tu alfombra de hojas”.
¿Quién es ella?
Conocí a Arely Araoz Villasante de Jhansen, cuando yo empezaba a ejercer el periodismo en el diario El Comercio de Cusco. Ella, nacida en el distrito de Limatambo perteneciente a la provincia de Anta, acababa de concluir sus estudios de Ciencias de la Comunicación, en la Pontificia Universidad Católica del Perú, de la capital peruana.

No recuerdo si hablamos, tampoco si ella se quedó en la Redacción, lo cierto es que después supe de su amor por las letras, de la docencia universitaria en la facultad de Ciencias de Comunicación de la universidad San Antonio Abad, mi alma mater y de su reconocida carrera como periodista radial en Radio Sur, una de las emisoras más prestigiadas del medio, en donde estuvo a cargo del noticiero desde 1979 hasta 1989.
En la relación de su larga trayectoria encontramos que en 1994 editó Recuperando ternuras. En el 2008, la novela Después del Silencio que obtuvo el Premio Regional de Cultura; Clorinda, piedra y fuego (2012) mereció una mención honrosa de la Casa de las Américas de Cuba en el 2013.
Titulos suyos son: Fantástico Machupicchu (2015), La noche llora (2013), Abrazando Distancias (cuentos).
Poemarios: Sentimientos (2019), Bendita Soledad (2020), Llanto de árboles-haykus.
Entre los reconocimientos figuran; en el 2019, Premio de Cultura en la ciudad de Ayacucho y medalla Rumbo al bicentenario de la Independencia.
Su novela Clorinda: Piedra y Fuego , recibió el 2012 una Mención Honrosa en la Casa de las Américas de Cuba. Entre las participaciones como invitada de honor en ferias de libros internacionales, se encuentran la de Cuba en el 2014 y de Bogotá, en el 2019.
ABRAZANDO DISTANCIAS
Arely pone el alma en la voz y en sus escritos, de ahí que estos últimos resulten tan cálidos y humanos. He leído Abrazando Distancias publicado en el 2019, un libro que reúne un conjunto de narraciones, 25 en total. Estos van desde lo fantástico, lo casi coloquial en la forma de un monólogo, y algo como un testimonio de su vida en aquél bucólico rincón de Limatambo, otrora un tambo real, tal como lo describiera el cronista Pedro Cieza de León (1553) y parte del camino hacia Machupicchu, partiendo desde Tomaraya.

En este lugar, desde este sitio, Arely construyo las historias tituladas, La última soledad, La fuga de un ángel, Mi primer amor, esa experiencia que toda chica adolescente vive, pero que ella le da un final inesperado, fuera de todo guión. Le siguen otras narraciones como, Ese largo olvido, La Gata, el Pisonay, en el que aborda el duro encuentro con el terrorismo, Es Ella, Waylachas de carnaval, Joaquín Huamán, una de las más intensas porque recoge de manera cruda las diferencias sociales y los privilegios tan injustos para una clase social mientras que para la otra, solo caben el resentimiento y la degradación.
En fin, esta es y será siempre Arely Araoz Villasante, una periodista que además abrazó la poesía y la narrativa, porque a “Arely le gustan las flores”.

