Ciudad de Puebla.- La Fiscalía General del Estado (FGE) abrió una investigación sobre el presunto caso de tortura a un menor de edad a quien le aplicaron toques eléctricos en el municipio de Acatzingo.
Este jueves el fiscal Gilberto Higuera Bernal expuso que serán sujetos a proceso quienes cometan algún delito.
“Entiendo de que adultos están aplicando estos toques eléctricos a un menor de edad. Sí, ya tomamos conocimiento. Estamos investigando el hecho y vamos a resolver los que corresponda contra quien cometa algún ilícito”, dijo en conferencia de prensa.
Ayer se hizo viral un video a través de redes sociales en el que un menor de edad es sujetado por hombres que trabajan para una presunta empresa con razón social “bombas Marín”.
En la grabación se aprecia que tienen en el piso al adolescente, mientras uno lo sujeta el otro lo empieza a torturar colocándole un cable en las manos para que le de toques.
A pesar de que el menor intentó escapar, no pudo por la fuerza de los dos adultos y cada que le colocaron los cables en sus manos el infante gritó y lloró: “ayyyyy, me duele”, se escucha que exclama.
Con base en la denuncia anónima que se ha hecho viral, el maltrato es consentido por el dueño de la empresa. El menor, quien fue torturado en el piso de lo que parece ser una bodega, tiene 14 años de edad.
La presencia de Rafael Guadarrama, Ciudad de México 1978, en la televisión pública es un referente ejemplar de constancia y disciplina en la divulgación de la ciencia, la tecnología y el medio ambiente. En principio, demuestra que es posible generar una trayectoria estable y redituable a partir de este horizonte, incluso obtener reconocimientos a nivel nacional.
Es asiduo a los temas complejos, de las ciencias exactas a la cultura ambiental, aunque su perfil es sencillo y apto para lograr una amistad a la primera. Rafael Guadarrama se autodefine como “un reportero y apasionado por contar historias que aporten al reflejo de nuestro entorno”. El asunto es que esta vocación lo alcanzó de manera fortuita en una instancia de su vida.
“Quería dedicarme a los medios escritos, cursé la licenciatura de Periodismo y Comunicación Colectiva, en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM. Estaba convencido de que trabajaría en una de las grandes redacciones de El Universal, La Jornada, Reforma o Proceso, cubriendo asuntos de política. Pero sucedió que, en séptimo semestre, entré a trabajar a El Sol de México, por recomendación de una compañera de la escuela. Ahí estuve como corrector de estilo, seis meses, y después como reportero, cuatro más. Fue fugaz, pero interesante. Hice buenas amistades con otros compañeros de mi edad, pero lo importante es que no me sentía como esperaba. Entonces decidí renunciar al periódico y reflexionar lo que quería. Un buen día coincidí con mi amiga Monire Pérez López, de una generación menor a la mía y hoy gerente de Información en UnoTv; me comentó entusiasmada que había entrado a Canal Once para cumplir con el servicio social. Y ahí fue donde levanté la ceja y pensé: `quizá ese sea el camino´. Era el año 2002. Lo hice y al paso del tiempo me contrataron como redactor y luego como reportero”.
Canal Once del IPN es una televisora pública que posee la misión de generar contenidos educativos, orientados hacia la divulgación de la ciencia, tecnología e innovación. Esta fue la red que atrapó al entonces joven Rafael Guadarrama.
“Había decidido dejarme sorprender por la vida y fluir. Y así fue. Entre mis primeras actividades, tenía que asistir a Miguel De la Cruz, en aquellos años conductor del noticiario matutino y encargado de hacer historias de ciencia, salud y medio ambiente. Miguel, por sus compromisos, a veces no lograba llegar a las entrevistas o requería que le apoyara a revisar material y formular propuestas. Entonces me vi inmerso en una serie de fuentes, hasta ese momento, que ignoraba por completo y muy seductoras. Fue un golpe de realidad muy fuerte descubrir que hay gente estudiando el cosmos, ecosistemas, tratando de desenmarañar los misterios de la salud humana, hurgando en los lugares más recónditos de los genes y la materia.
Rafael Guadarrama estaba en la antesala para convertirse en un protagonista del conocimiento científico en televisión abierta.
“¡Diablos, dónde había estado todo esto en mi vida! Lo mejor del asunto, es que todas esas cosas que comenzaba a descubrir, me llevaban de una manera muy natural a desarrollar una beta narrativa muy interesante, que con el paso de los años se ha vuelto cada vez más acentuada, emocionante e intensa. Me encantó caer en este espacio del mundo del que muy pocos hablan y que, algunos creen erróneamente, a muy pocos interesa. Porque, ojo, el periodismo de ciencia no trata de cubrir cosas curiosas. No, este tipo de información es real, y narra, día a día, las extraordinarias epopeyas de quienes han decidido dedicarse al estudio profundo de las cosas. Es el relato cotidiano de una serie de disciplinas humanas, llenas de conflicto y entrañas”.
Entonces Rafael Guadarrama comprendió que la narración científica audiovisual supera el carácter informativo para desarrollar el relato de historias. Y asumió el reto de manera cabal.
“En esta circunstancia, tuve la fortuna de conocer `las historias´, que es el estilo narrativo de la televisión e implica mucho más que generar información. El lenguaje de las historias al ser audiovisual es primitivo, básico, visceral. Esto aporta una gran ventaja, pues esas características son el pretexto perfecto no sólo para informar, sino para transmitir y contagiar”.
La participación de Rafael Guadarrama se multiplica dentro del Canal Once. Además de encargarse de la sección llamada Planeta, en el área de noticias, logra posicionarse como creador, presentador, investigador, guionista y narrador de programas consolidados —Factor Ciencia y Especiales del Once—. De este último se desprende Luciérnagas, chispazos de conservación, mismo que considera dentro de sus trabajos más emblemáticos.
“Se trata de un reportaje de media hora sobre las luciérnagas en Tlaxcala. Mis fortalezas son la investigación, la empatía con la gente y los lugares, así como la narrativa. Pero para hacer que la historia tuviera los ingredientes y la textura que requeríamos, fue fundamental el trabajo en equipo, a la par de una realizadora muy inteligente, Paola Hernández, y de un magnífico fotógrafo-camarógrafo, Raúl Mejía. Si hubiera faltado alguno de nosotros tres, los resultados no hubieran sido los mismos. Así asumimos el reto de convencer a nuestros jefes de que valía la pena hacerlo; en esos días, quien estaba al frente de Noticias consideraba que la propuesta consistía en `ir a pasear al bosque´ y ver bichitos”.
El equipo de Rafael Guadarrama puso sobre la balanza el apoyo que ya habían logrado en cuanto a hospedaje y comidas para lograr el sí. El siguiente escollo fue técnico.
“Debíamos retratar la presencia de las luciérnagas y su influencia positiva en la región. ¿Cómo lograr eso visualmente? Recuerdo que la primera tarde en que Paola, Raúl y yo llegamos a Nanacamilpa, Tlaxcala, estábamos comiendo quesadillas y pensando la forma de realizar tomas subjetivas de las luciérnagas, de retratar la caminata por el bosque y la sorpresa que generan los destellos de las luciérnagas, en la oscuridad; esa comunicación entre machos y hembras a la que llaman la danza del amor. Nos inquietaba, sobre todo, su luz real que es demasiado tenue; en una toma de video, sólo se aprecian unos hilitos muy finos de luz amarilla, en un fondo negro. Raúl y Paola concluyeron que lo mejor era sobreponer imágenes, de los destellos y de un escenario crepuscular, con los tonos plateados de la llegada de la noche pero con los últimos rayos del día. Utilizamos una cámara Canon 6D”.
Resuelto el tema técnico, se dieron a la tarea de aprovechar los tres días y dos noches que la televisora les había dado de gracia. Entonces se concentraron en la narrativa deseada.
“La historia que queríamos contar era cómo un insecto, tan frágil y su luz, había logrado cambiar la suerte de una localidad, en términos de conservación, cultura y turismo. Hoy día, la comunidad de Nanacamilpa, en Tlaxcala, es un Santuario para la observación y cuidado de esta especie local”.
Además del tema de la luz, el equipo siempre tuvo en mente la dualidad que les planteaba la propia historia.
“Por nuestra atención hacia la luz, le llamamos Chispazos de conservación. Ahora, el hilo conductor y el personaje principal es, en todo momento, una dualidad, que cambia conforme avanza la historia. La luz es una de las partes de esta dualidad; la otra mitad puede ser la luciérnaga, los lugareños, el maguey, el ecosistema. En este sentido, todo de pronto está integrado y evoluciona como en una especie de interruptor. El ritmo lo genera la idea latente de los destellos.
Independientemente del tiempo para desarrollar el trabajo, sabíamos que debíamos buscar los aspectos contemplativos para obtener una sensación de inmensidad. Queríamos atrapar la magnitud del fenómeno biológico, pero también la idiosincrasia de este lugar de Tlaxcala. Por eso, procuramos time lapses, tomas panorámicas y rampas de video, estas últimas para simular recorridos largos”.
La pieza en cuestión da cuenta de las antiguas haciendas pulqueras de la entidad, como parte de la dualidad referida. En este caso y con el fin de otorgarle mayor intimidad, utilizaron encuadres a mayor detalle. A las luciérnagas se les dio un tratamiento distinto.
“Las luciérnagas son complicadas para documentar. Para generar las tomas subjetivas, mi compañero Raúl Mejía colocó unos lentes quebrados en la cámara, que generaron imágenes distorsionadas y divertidas. También se grabaron algunas flores con esa dinámica. Por último y en base a la crónica, nos permitimos licencias literarias para transmitir los Chispazos de conservación”.
Ya sea en una pieza maestra, como Luciérnagas, chispazos de la conservación, o en cualquiera de los trabajos que lleva a cabo, Rafael Guadarrama antepone una misión plenamente humanista.
“El fin último sí es informar de algo, pero, sobre todo, abrir nuestra percepción para hacer un resumen de todo lo bello que experimentamos y cómo eso podría estar en riesgo, sin los cuidados necesarios. La misión la resumiría así: transmitir para inspirar”.
«En un país donde la ciencia no es una prioridad, generar contenidos de este tipo es casi como ser un subversivo. Me gusta vernos así, como unos rebeldes. Estamos en una batalla por los espacios y la atención pública».
Rafael Guadarrama
Esto último lo consolida a partir de la disciplina en el manejo del conocimiento.
“Nos documentamos con disciplina, es indispensable el ingenio estructurado. Implica no perder el sentido de la sorpresa, del humor ni la humanidad. En toda mi trayectoria he desarrollado una capacidad de síntesis como parte del oficio, y que me permita el ejercicio de la creatividad. Es un músculo que debe fortalecerse todos los días. Todo nutre, cuando hablas con las personas, por ejemplo, si capturas la esencia de su voz, cuando visitas diversos lugares, cuando platicas con niños, con tus hijos; también soñando y escuchando música”.
Con la expansión masiva del uso de las redes sociales, Rafael Guadarrama advierte una oportunidad para continuar con la divulgación del conocimiento científico.
“Ofrecen una enorme oportunidad para generar contenidos de impacto y que muevan corazones y conciencias. Ahora existen narrativas de la red que pueden enriquecer los contenidos televisivos. Es un camino en construcción paralela”.
Con dos décadas de trayectoria y sumando, Rafael Guadarrama es un orgulloso promotor de la narrativa enfocada al quehacer científico y tecnológico.
“Gracias a este trabajo, comparto con la gente algo muy valioso que posee la sociedad, es decir, el trabajo de profesionistas que buscan hacer nuestra vida mejor. Me gusta pensar en que realizo un servicio social; mi trabajo es honesto. Me gusta decirles a mis dos hijos que me dedico a esto. Es una historia que está aún en desarrollo; ya veré cómo me sorprendo próximamente”.
La trayectoria de Rafael Guadarrama cuenta con Mención especial en el Premio Nacional de Divulgación Periodística en Sustentabilidad (Escuela de Periodismo Carlos Septién y Coca Cola, 2012), Mención en el Premio Nacional de Conservación (CONANP 2012) y, recientemente, el Premio Empresa 3M a la Trayectoria en Divulgación de la Ciencia y Contenido Tecnológico (Empresa 3M 2022).
No obstante, el éxito y plenitud profesional que ha logrado, Rafael Guadarrama se niega a dormir en sus laureles, consciente de lo que conlleva realizar divulgación científica en México.
“En un país donde la ciencia no es una prioridad, generar contenidos de este tipo es casi como ser un subversivo. Me gusta vernos así, como unos rebeldes. Estamos en una batalla por los espacios y la atención pública. Claro, no todo lo que sale en los medios me gusta. De hecho, hay muchas cosas que no me gustan nada, pero es loable que se haga este trabajo desde muchos frentes. Hay mucho por hacer, mucho. A seguir caminando”.
Sigue tras la pista de la voz y letra de Rafael Guadarrama:
Biografía del autor: Alejandro Alonso Aguirre es un destacado escritor mexicano, egresado de la Universidad del Claustro de Sor Juana, premio nacional de periodismo en diversas emisiones y narrador audiovisual. Además es Director de Concordia Mundo, empresa dedicada al diseño de estrategias educativas y de divulgación científica.
Quienes conocen en persona al cineasta y artista Roberto Bolado, Ciudad de México, 1970, saben de su espíritu apasionado por la literatura, el cine y la música; también de su entrega incondicional hacia los valores que le dan sentido a su existencia, humanistas, políticos o religiosos; igual de su atinado sentido del humor que desata la risa en el momento más inesperado. Valga este breve retrato para introducir un par de facetas que ha logrado explotar en el terreno de la creación: la música y el cine.
Melómano sin cortapisas, una larga plática a su lado siempre va acompañada de referencias sobre grabaciones inéditas, músicos que dejaron una huella indeleble en el espectro sonoro, pero que son, prácticamente, desconocidos. Adenda apetitosa es lo referente a directores, películas de culto y experimentos visuales. Todo amenizado con un buen mezcal.
En cuanto al universo sonoro, la abeja que inocula esta elevada proteína espiritual en sus venas, viene de su padre, Jorge Bolado Méndez (1936-1985), por la vía de los elepés que se acumulaban en el hogar. En este acervo casero, asomaban los acetatos de jazz.
«Mi padre, quien fallece antes del temblor de 1985, un 15 de agosto, tenía discos de jazz. Gracias a él tuve mi primer contacto con este gran género. Vivíamos en la colonia Reforma Iztaccíhuatl. En aquel entonces, hablo de mi niñez, me llamó la atención un disco de Louis Armstrong, cuya manera de tocar la trompeta y cantar, me llegó muy internamente. Lo recuerdo como una experiencia inolvidable, pues era algo que no entendía, pero lo sentía a plenitud. Ese contacto inmediato, a veces, es mejor en las cuestiones relacionadas con el arte».
El tiempo transcurrió y Roberto Bolado encausará una de sus pasiones, el cine, al matricularse y egresar del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos. Esto último en el año de 1995. El asunto es que su inclinación innata con la música y la literatura, ya no lo dejaría ni en sus noches de insomnio.
«Desde los siete años empecé a tomarle gusto a los libros de Emilio Salgari y Julio Verne; también jugaba mucho futbol en la calle. Era de los que no se perdían las series de televisión abierta como Ultramán, Batman y Robin, entre muchas otras».
Aplicado en el ejercicio cinematográfico, Roberto Bolado sumará experiencia y producciones en su haber. Los reconocimientos le llegan de manera más que merecida. Como director, productor y guionista independiente, ha participado en festivales en México y el extranjero, ganando menciones honoríficas por sus trabajos Luzen reposo, México 2002, Taller Ditoria, México 2005, e Hilario, músico extraviado, México 2009. También es director del largometraje documental Historias desde la oscuridad, México 2015.
Hoy día posee diversos galardones en su haber, como el Premio Nacional de Periodismo 2009 en la categoría de Divulgación Científica y Cultural, es Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte, periodo 2012-2014, y cuenta con varias Diosas de Plata.
La cuestión es que tenía una cuota pendiente consigo mismo: trasladar su pasión por la música, en particular por el jazz, a un plano cinematográfico. Este vacío da paso a la gestación de la primer historia del jazz en México, como nunca antes se había narrado, titulada Notas de una vida, México 2023, misma que se estrenó, recientemente y con éxito, en la Cineteca Nacional.
El proyecto fílmico de corte documental, según su testimonio, incluye una larga historia en sí mismo, y parte de ese afán obsesivo por investigar y ahondar en el género.
«Quería conocer más de la historia del jazz en México, y buscaba documentales que me contarán, de manera visual, la historia tan rica que ya había leído en el libro del Jazz en México de Alain Derbez. Entonces me di cuenta que no existía una película que lo narrará. Ahí empieza todo».
El filme es el resultado de una larga travesía, tanto en tiempo como en espacio. A través del testimonio de las personalidades involucradas en el mundo del jazz, Notas de una vida propone exponer la historia de lo ocurrido y lo que ocurre con este género musical en México. En principio, la pieza, cuya duración es de una hora 38 minutos, aplica un recuento desde los albores de la música sincopada, de las propuestas pioneras de los músicos del norte, centro y sur de la república, hasta las incursiones novedosas de los jazzistas contemporáneos.
“Se suman factores que uno no prevé, como la falta de apoyos de las instituciones gubernamentales, sobre todo. Se traduce en que este tema no era de su interés, y es absurdo cuando se trata de un género con mucha historia, vital para la cultura de nuestro país”.
Roberto Bolado
Lo que se escapó del plan de producción de Roberto Bolado, es que trascurrirían dieciocho años de trabajo constante para documentar la longeva vida de una centuria. Los avatares del destino fueron moldeando su idea inicial.
«Así es el negocio del documental, muchas veces, al ir buscando y encontrando, se van modificando las historias y los planes; por lo general, positivamente».
El periodo cercano a las dos décadas no es fortuito.
«Se suman factores que uno no prevé, como la falta de apoyos de las instituciones gubernamentales, sobre todo. Se traduce en que este tema no era de su interés, y es absurdo cuando se trata de un género con mucha historia, vital para la cultura de nuestro país».
Ante la ausencia de una firma decidida para respaldar el proyecto, se incorporó una larga lista de amigos y personajes comprometidos con el jazz mexicano.
«Al final intervinieron bastantes amigos, pero los más constantes fueron César Sandoval y Gustavo Patiño».
La travesía sonora continuó.
«La producción fue todo un viaje. Increíble. En el jazz hay una evolución constante, nuevas generaciones de grandes músicos que salen constantemente».
El perfil del largometraje documental es testimonial, con un tratamiento introspectivo e intimista (sello que ya distingue a la obra de este cineasta y que podemos comprobar en su ya mencionado cortometraje Luz en reposo). De voz de cada protagonista, participamos de los logros, esfuerzos, frustraciones, alegrías y vivencias, del día a día de los héroes del jazz mexicano (músicos, especialistas, periodistas, aficionados y promotores, entre otros), quienes nos reciben tanto en sus casas como en sus estudios de trabajo.
«La verdad quería que fuera algo más íntimo, estar cerca de nuestros grandes músicos y que el espectador así lo sintiera y viviera; por eso existe un acercamiento de la cámara hacia los rostros».
Desde que comienza, el filme aplica una sucesión de imágenes de stock o archivo, lo que implica una labor de rigor.
«Siempre es una parte compleja ese tema, pero, también, gracias a los mismos músicos, logré obtener material muy valioso y, bueno, luego investigar y rastrear. No hay de otra».
El producto cuenta con el sello cabal de una producción independiente.
«Es de gran validez tener esa energía y tenacidad para llevar a cabo los proyectos y poder finalizarlos; un proceso desgastante, pero al final vale la pena».
Por suerte, tuve la fortuna de empezar joven y contar con la energía para hacerlo, pese a las dificultades y adversidades en el camino. En fin, es desgastante ser independiente en cualquier lugar del mundo.”
De acuerdo con Roberto Bolado, el largometraje documental Notas de una vida propone varios objetivos: rescatar y dar testimonio de un género que ha logrado trascender en nuestro país, por espacio de varias décadas; valorar al jazz mexicano como un género vivo, que se nutre de una invaluable tradición y que apuesta por propuestas novedosas; situar al jazz mexicano en su justa dimensión en el ámbito mundial de la música; difundir a los artistas de todas las edades, así como de un patrimonio musical.
Durante sus dieciocho años de producción, Notas de una vida cuenta con todo tipo de anécdotas detrás de cámara. Claro, también están presentes los tropiezos.
«Con Roberto Aymes, luego de grabar su concierto en un auditorio de Satélite, se me olvidó que me tenía que firmar la hoja de autorización para el uso de su imagen y música. Después lo busqué para que lo hiciera, con el fin de que yo pudiera utilizar su entrevista sin ningún problema. Entonces me advierte: «sí, con mucho gusto, pero necesito que me entregues ya todo editado». Cuando fui a grabarlo, me di cuenta que él vendía todos sus conciertos y programas, aunque no tenía los derechos para hacerlo. Es decir, aplicaba comercio en todas las cosas donde aparecía, sin permiso para lucrar con ese material. Entonces le propuse: «mira, te puedo proporcionar el material, pero editado no, pues tengo mucho trabajo encima. Me es imposible, mejor que alguien te lo edite». Además de la anécdota, quiero detallar que yo no grabo conciertos íntegros, es decir, no utilizo todas las canciones; para mí es muy difícil traer una unidad móvil que me permita el registro perfecto de todas las piezas».
«Lo mismo me sucedió con Roberto Arvalo, «el Betuco», quien era dueño del local Papabeto; fui a grabar a su grupo Wet Paint, donde él toca la guitarra. Lo entrevisté y tranquilo, pero también me la aplicó con la misma tirada, un día me dice: «Oye necesito que me des todo el concierto ya editado». Mi respuesta fue la misma, pero este amigo se subió de tono: «No no no… si no me lo das editado, no voy a dejar que utilices mi material».
En este detrás de cámara, no falta el humor muy al estilo de Roberto Bolado.
«Cuando estábamos grabando a Enrique Almanza, «el Jeep», contrabajista de la vieja guardia, de los pioneros del jazz, yo estaba haciendo la cámara y Gustavo Patiño el sonido; de pronto y en plena entrevista, se escucha una campanita o una corneta o algo así. Enrique abre los párpados al máximo y exclama: «¡El pulque… el pulque!» y sin decir agua va, sale disparado con todo y micrófono; lo único que pude hacer fue seguirlo con la cámara, pero, obviamente, estaba seteada para el interior; se reventó ya en el exterior. Como sea ajusté tanto el iris como el foco y lo grabé corriendo; por eso le dicen “el Jeep”, porque es como una pirinola. El detalle es que regresa, también corriendo, con su jarra de pulque bien servida. Volvemos a entrar a su casa y nos dice muy feliz: «pues un pulquecito para continuar con la entrevista, ¿no?» Todos felices y contentos aunque esta última toma quedó jodida».
Una anécdota más, refrenda el compromiso de Roberto Bolado y sus aliados con la música de jazz.
«Estábamos entrevistando a Alain Derbez, en Radio Educación; todo corría increíble con un registro que rebasó la hora. Terminamos y le pregunto al sonidista: «¿Qué tal?», entonces el colega se empieza a poner pálido. Después de una pausa mortal, me confiesa: «Creo que no le puse Grabar». Derbez estaba por irse porque tenía una comida, muy próxima. Entonces le insisto: «¿Es neto… no se grabó nada?»; volteo al fotógrafo y le pido que me muestre el material; su audio de referencia se oía muy mal, muy distanciado, desechable. Sin perder tiempo que me lanzo a la puerta de Radio Educación para rogarle a Alain Derbez que me diera media hora más de entrevista. Alain primero se negó; de plano le rogué y le supliqué que lo hiciera por el jazz. Al final accedió, nos regresamos; lo hicimos todo de volada, esta vez me cercioré que el sonidista apretara el botón Grabar».
Estas anécdotas y muchas más integran un jam perfectamente improvisado, al que se acoplan fragmentos de música en vivo, principalmente de material original e inédito. A su vez, la obra da cuenta de un acervo discográfico, hemerográfico, fotográfico, televisivo y cinematográfico de varias décadas. De tal suerte, su exposición resulta un jugoso manjar, tanto para el investigador como para el melómano.
Acerca del título, Roberto Bolado expone.
«A final de cuentas, las notas son musicales; a la vez, pueden ser apuntes. Es un recuento de cien años de historia del jazz en México, cien años de apuntes y notas. Por eso lo bauticé así».
El largometraje documental Notas de una vida cubre con creces y de manera ambiciosa un vacío en nuestra cultura, esto es: la historia, evolución y presencia del jazz y los jazzistas en nuestro país y en el extranjero.
«Los espectadores lo han recibido de manera muy positiva; es algo que valoran bastante, ya que hay mucha información desconocida y que sale a la luz para muchas personas. Eso me reconforta».
Notas de una vida sigue en exhibición en diversos foros. Recomendable para quien sabe apreciar la música con todos los sentidos atentos. Con las sesiones completas de Louis Armstrong y Duke Ellington de fondo, sólo resta añadir un último rol a Notas de una vida. ¡Larga vida al jazz!
Entre los protagonistas que participan, figuran:
Adrián Escamilla, Adrián Oropeza Trío, Agustín Bernal, Alain Derbez, Alberto Zuckerman, Alejandro “El Pinocho”, Aleph Castaneda, Ameneyro (agrupación), Ana Ruiz, Antonio Sánchez, Arturo Cipriano, Arturo Luna (agrupación Ethos), Arturo Romero Ruiz, Atrás del Cosmos (agrupación), Banda Elástica (agrupación), Carlos Macías, Chilo Morán, Chris Lobo, Diego Maroto, Édgar Dorantes, Enrique Toussaint, Enrique Valadez, Ernesto Martínez “Pingüino”, Ernesto Riestra, Fernando Toussaint, Francisco Téllez, Fredy Marichal, Fredy Noriega, Germán Bringas, Gibrán Cervantes, Guillermo González, Héctor Hallal “El Árabe”, Héctor Infanzón, Hilario y Micky, Huazzteco (agrupación), Iraida Noriega, Isabel Tercero, Iván Bar Lavy, Javier Flores, Javier Reséndiz, Jorge Martínez Zapata, José Gurri (agrupación Ethos), Juan Antonio Vázquez, Juan José Calatayud, Juan Ramos, Larry Russell, Leo Acosta, Leo Corona, Lisa Rosell, Los Dorados (agrupación), Lucio Sánchez, Luis Miguel Costero, Luis Ocadis, Magos Herrera, Marcos Miranda, Mario García, Mario Patrón hijo, Miguel Villicaña, Mitote Jazz (agrupación), Olivia Revueltas, Pepe Morán, Pepe Navarro, Petra (agrupación), Rafael Tonathiu, Remy Álvarez, Samuel Martínez, Silvia Kleiff, Sociedad Acústica de Capital Variable (agrupación), Sósimo Hernández, Tino Contreras, Tomás Rodríguez “La Negrita”, Trío de Enrique Nery, Trío Dorantes, Trío Toussaint.
Biografía del autor: Alejandro Alonso Aguirre es un destacado escritor mexicano, egresado de la Universidad del Claustro de Sor Juana , premio nacional de periodismo en diversas emisiones y narrador audiovisual, además es Director de Concordia Mundo, empresa enfocada al diseño de estrategias educativas y de divulgación científica.
El 8 de junio fue establecido como el Día Mundial de los Océanos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2009, con el objetivo de reconocer la importancia que tienen los océanos en el planeta e informar sobre el impacto de los humanos en ellos.
Además, esta iniciativa pretende desarrollar un movimiento mundial de apoyo y unir a la población en un proyecto para la gestión sostenible de nuestros mares.
Este año el lema es “Planeta Oceánico: las corrientes están cambiando”, debido a que son las corrientes de agua las que se encargan de repartir el calor y los nutrientes por todos los océanos del planeta y en donde el cambio climático juega en contra.
Los océanos son fundamentales para nuestra vida y el Día Mundial de los Océanos nos recuerda su importancia, ya que casi un tercio de la población mundial vive en zonas costeras y depende de los océanos para su sustento.
El Dato ll Sabías que hay más de 230,000 especies en los océanos, y aún hay muchas más por descubrir.
Ciudad de México.- Del 10 al 11 de junio se presentará en la Ciudad de México la exposición personal del artista italiano Michele Bajona: «Ecos de lo invisible», donde nos invita a contemplar la belleza y la complejidad de lo corpóreo desde una perspectiva del desvelamiento.
La exposición personal del artista italiano Michele Bajona se compone de dibujos y pinturas inspiradas en los grandes Maestros del Renacimiento.
A través de la mancha y la superposición de tonos, logra dar forma a lo intangible por medio de lo corpóreo, revelando una profunda conexión entre la forma física y el mundo interior de cada individuo retratado.
Despojados de contextos arquitectónicos o lugares reconocibles, los cuerpos habitan ambientes evocativos que guardamos en nuestra memoria sensitiva.
A través de esta exposición, somos desafiados a reflexionar sobre nuestra propia humanidad y a apreciar la belleza que se encuentra en lo invisible pero profundamente corpóreo.
La inauguración será el próximo 10 de junio 2023 a las 7:00 pm el Centro Cultural Juan Rulfo Campana 59. Col. Insurgentes Mixcoac CP 03920, Benito Juárez, Ciudad de México
Esta exposición se podrá apreciar del 10 junio al 1 julio 2023, horarios de lunes a viernes de 9 a 11 horas y de 16 a 21 horas, sábados y domingos de 10 a 17 horas.
Biografía
MicheleBajonaes artista contemporáneo figurativo nacido en 1971 en Vicenza, Italia. Estudia arquitectura en Venecia y se inicia como artista con el maestro de su ciudad natal, Otello de Maria. Se especializa en acuarela con Frederic Wong en la Art Student League de Nueva York.Ha sido miembro activo y profesor en el Cercle Artistic S. Lluc en Barcelona.
El artista ha mostrado su trabajo en exposiciones colectivas e individuales, destacando con el primer premio al mejor video documental en la 54° Bienal de Arte de Venecia, Padiglione Italia. Actualmente vive y trabaja en la Ciudad de México.
Este evento es posible gracias al patrocino de la Delegacion Benito Juarez, el Centro Cultural Juan Rulfo, la Academia de Arte de Florencia, Natural Pigments, Nitram, Artefex y Artist Container.
Centro Cultural Juan Rulfo
Según la historia oral, la casa de cultura inició sus actividades en el año de 1975, es considerada la primera de la ciudad de México; fue conocida en esa época como Casa de Cultura Mixcoac. En 1979 el artista Francisco Othon Eppens Helguera plasma su obra en un mural que se encuentra en la entrada principal. En 1986 se le nombra Centro Cultural Juan Rulfo en homenaje póstumo al escrito mexicano.
Con una década de existencia, la firma mexicanaChema Tierrase distingue por una producción audiovisual sólida y congruente, ya con un promedio que rebasa el centenar de cápsulas animadas derivadas de distintos proyectos, con apoyo institucional o privado, incluso capital propio. Su foco de atención son los fenómenos que ocurren en nuestro planeta tierra y el universo, con una aplicación educativa a partir de diferentes formatos tecnológicos, desde el 2D hasta VR.
La iniciativa surge en el 2012, cuando el ingeniero y geólogo Sergio Almazán concibe un proyecto de divulgación científica de largo aliento, mismo que terminará demandando la participación de más talento para lograr sus metas trazadas. Entonces se suma Deyanira Almazán,Ciudad de México 1985, en la Dirección General de Chema Tierra. Con una licenciatura en Economía, en la Universidad Iberoamericana, más un máster en Antropología del Desarrollo y Transformación Social por la Universidad de Sussex, Inglaterra, Deyanira Almazán conjuga la academia con su experiencia en el sector de microfinanzas para el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Coneval, y el Instituto Nacional de Desarrollo Social, INDESOL, con el fin de que Chema Tierra logre vida propia.
Con el proceso de maduración del proyecto, viene a la par su incursión en los medios audiovisuales.
“Mi trayectoria en medios audiovisuales comenzó junto con mi curiosidad por las redes sociales y la demanda que en ellas existe por contenidos mediáticos, inmediatos y sencillos. Me di cuenta de que los temas científicos que ya manejábamos, a través de medios tradicionales, debían traducirse a este lenguaje, comunicarse por la vía de las nuevas plataformas”.
No obstante que Chema Tierra se distingue por su generosa producción audiovisual, como ya se mencionó, su punto de partida fueron los formatos impresos.
«Considero a la ciencia un pilar para el crecimiento de un país y desarrollo pleno de las sociedades. En particular, ChemaTierra busca divulgar temas de las ciencias de la Tierra y el espacio, pues desempeñan un papel único y esencial en el mundo moderno, tan cambiante y complejo como el nuestro».
Deyanira Almazán
“El proyecto nace con mi padre, Sergio Almazán, geólogo egresado del Instituto Politécnico Nacional, quien hace trece años detecta el desconocimiento que muchas autoridades y la población, en general, tenían sobre su entorno físico y la escasez de proyectos de divulgación hacia la sociedad. ChemaTierrainicia con tres libros sobre geología para niños (uno de ellos seleccionado por la Secretaría de Educación Pública, SEP, para sus bibliotecas de aula), más cuatro discos interactivos sobre dinosaurios, fenómenos naturales, minerales y tectónica de placas”.
A la par de su batuta en Chema Tierra, Deyanira Almazán imparte la asignatura de Economía del Comportamiento para diseñadores industriales en la Universidad Iberoamericana; se trata de una materia interdisciplinaria en el comportamiento y entendimiento humano.Esta visión de integración del conocimiento, la acompaña en su labor audiovisual y en pro de las ciencias.
“Considero a la ciencia un pilar para el crecimiento de un país y desarrollo pleno de las sociedades. En particular, ChemaTierrabusca divulgar temas de las ciencias de la Tierra y el espacio, pues desempeñan un papel único y esencial en el mundo moderno, tan cambiante y complejo como el nuestro. Estas ciencias abarcan temas y estudios de una manera integral que explican la historia y evolución de nuestro planeta, su composición y estructura, sus recursos y lugar en el universo. En los últimos años, requiere una atención esencial el aumento en la demanda de recursos, la escasez de materias primas, el irracional aprovechamiento de recursos naturales, el descubrimiento y desarrollo de nuevas formas de energía, o bien, los continuos fenómenos naturales que han dejado daños económicos y humanos lamentables”.
Cuando Chema Tierra migra de manera decidida hacia los formatos digitales, su concepto editorial está perfectamente definido.
“Proporcionar información suficiente para mantener el interés del espectador y, aún más importante, otorgarle una perspectiva que le ayude a comprender temas cruciales de las Ciencias de la Tierra y el espacio. Una adecuada comunicación se logra a través del entendimiento y la comprensión del interlocutor. Entender es percibir el significado de algo, mientras que comprender es apropiarse del conocimiento y asumirlo, permitiendo así actuar de forma congruente y coherente con ello. La comprensión es el objetivo fundamental del proyecto Chema Tierra.
La década de existencia que lleva a cuestas Chema Tierra, es una suma de éxitos y retos de diversa índole, por supuesto que priva el tema financiero para solventar cada una de sus acciones.
“Al ser un proyecto cuyo propósito es divulgar ciencia, la mayoría de nuestros productos son gratuitos, y si bien hemos logrado sumar algunas empresas patrocinadoras al proyecto, aún nos cuesta trabajo monetizar el valor que hemos generado. Afortunadamente, hemos ganado diversos apoyos de instancias como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Conacyt, y empresas como WeWork que nos han ayudado a continuar con nuestra labor; sobre todo a adentrarnos en las nuevas tecnologías, que, como bien sabemos, son bastante costosas. Por fortuna, en nuestra carpeta ya contamos con contenido en 360º y realidad virtual, gracias a un estímulo por parte del Conacyt.
Quiero detallar que el reto más importante que tenemos con la tecnología, es el cambio tan radical en la forma que el público consume información, en el día a día. Comunicar temas científicos en un mundo cargado de información implica el máximo esfuerzo. La televisión, el DVD, la computadora y plataformas como Facebook y YouTube han alimentado el interés del público con mensajes cortos y audiovisuales, la mayoría de las veces sin conocer la validez del contenido y el riesgo de la desinformación”.
Ante este escenario, Chema Tierra cuenta con un consejo editorial que aplica el rigor debido en el manejo de contenidos, justo antes de divulgarlos en cualquiera de las plataformas posibles.
“Construir y trabajar diariamente en ChemaTierra ha sido muy satisfactorio. Es un proyecto que desde el principio me exigió mucho compromiso y entrega, pero al mismo tiempo me brindó un enorme campo para crear e innovar, para construir nuevas cosas, para pensar en grande y enorgullecerme de lo que hago diariamente. Considero que su mayor fortaleza es el crecimiento orgánico; tenemos una meta muy clara, que es la de convertirnos en una referencia nacional e internacional de contenido científico. Valoro los avances desde que comenzó el proyecto; los pasos son sólidos, bien pensados y logrados; caminamos bien con la tecnología, pero sin olvidarnos de los contenidos tradicionales que el público reconoce y demanda. Sé que aún falta mucho camino para alcanzar nuestra meta, pero a medida que generamos nuevos contenidos y materiales, me doy cuenta de la evolución y calidad que van adquiriendo. Eso me da todo el motor necesario para seguir adelante”.
Chema Tierra cuenta con galardones en su haber –Mejor Publicación Infantil y Mejor Publicación de Divulgación Científica, 2019 y 2021 respectivamente, otorgados por la Cámara Nacional de la Industria Editorial (CANIEM)-, y si bien esta empresa de divulgación científica avanza por la red electrónica, es responsable con los sectores que no cuentan con acceso electrónico.
“El proyecto Chema Tierra en realidad es muy amplio, tenemos diversos productos que abarcan sectores divergentes. En primer lugar, un periódico infantil gratuito que repartimos cada bimestre y que llega a muchos lugares del país, como es el caso de diversas comunidades en las que no se tiene un fácil acceso a Internet, o a las nuevas tecnologías. Al mismo tiempo, los videos y nuestro contenido digital llegan a sectores de la población que cuentan con mayor información y mayor penetración electrónica. El contenido lo difundimos a través de nuestra página de Internet y distintas redes sociales como Facebook, Twitter y Youtube.
Uno de los grandes retos de la divulgación de ciencia y tecnología, es su aprobación por el ciudadano que poco conoce sobre temas especializados. En esta terna, un caso de éxito de Chema Tierra fue su presencia rutinaria dentro del sistema de transporte colectivo de una tercia de ciudades emblemáticas, por medio de las pantallas montadas al interior de los vagones e instalaciones destinadas a los pasajeros. Un gran acierto para quienes miran de manera positiva la llamada popularización de la ciencia y la tecnología.
“Nos acercamos al canal de televisión AyTv´s y a los directivos les gustó mucho nuestra propuesta. Durante un periodo de cuatro años, Chema Tierra fue visto en el Macrobús, Mexibús y Metrobús, en la Ciudad de México, Guadalajara y Toluca. Esto nos permitió llegar a más gente y a un ciudadano promedio. Cada semana realizábamos cinco videos que nutrían tanto a esa red como a nuestras plataformas de Internet. Al ser altísima la demanda, asumimos la exigencia de producir material actualizado, de buena calidad y de manera muy constante e inmediata. Crecimos bastante en el manejo de contenidos digitales”.
La curva de aprendizaje que subraya Deyanira Almazán, sigue el trazo planteado en su misión: el fomentar una cultura de cuidado y preservación del medio ambiente, e informar sobre el espacio físico circundante. Para lograrlo, mantienen un equilibrio entre manejo de contenidos y propuesta creativa.
“Me parece que lo fundamental es otorgarles la misma importancia. De nada sirve que uno sepa mucho si no encuentra esas formas creativas de comunicarlo, y viceversa. Una manera de lograrlo es estando actualizado sobre las tecnologías nuevas, las plataformas que existen y la manera en que el público consume información. Al mismo tiempo, no caer en el esquema de divulgación tipo déficit, más bien reconocer que el público está cada vez más informado y si no es tu contenido, irá en busca de algo más, quizá menos científico, pero tal vez más creativo. Chema Tierra no deja de trabajar para lograr un puente de comunicación bilateral”.
Con un proyecto robusto y maduro, que no deja de mirar hacia el crecimiento, Deyanira Almazán valora los principales logros obtenidos hasta el presente.
“Que el proyecto sea reconocido y valorado por su público; que los niños y maestros nos manden cartas de agradecimiento; que escriban reportajes para la sección de “Escritor científico”; que manden fotos de las actividades que llevan a cabo con nuestros materiales; que la gente suba videos y fotografías compartiendo experiencias como eclipses o lluvias de estrellas; que en redes sociales nos pregunten qué hacer cuando sucede algún fenómeno natural; que el público se muestre agradecido por los videos que elaboramos; que se levante polémica cuando subimos algún video o reportaje de la exploración espacial”.
Es importante sumar que el carácter lúdico de las piezas de Chema Tierra va de la mano del uso de tecnología de punta, lo que provoca la aprobación de sus ya numerosos seguidores.
“El ejemplo lo tenemos con una serie de mini documentales en 360º, realizados en la Reserva del Pinacate y el Desierto de Altar, Sonora, y el Cañón del Sumidero, Chiapas. Estos materiales son videos panorámicos en calidad 8k que permiten observar y experimentar los lugares más vívidamente. A estos videos en alta definición, les integramos sonido ambiental y una narrativa sencilla y emotiva, con el fin de estimular los sentidos de los espectadores y transmitir la sensación de estar presentes en el sitio. Se trata de una tecnología cuyos contenidos se encaminan al entretenimiento; encontrar este tipo de material con fines de divulgación científica es difícil, tanto en México como en otros países hispanohablantes. El mundo está exigiendo este cambio, por lo que no aprovechar tal tecnología para comunicar temas científicos representa un grave error”.
La vocación social y humanista de Chema Tierra orienta su proyección actual: ampliar el espectro de divulgación hacia nuevas plataformas como Tik Tok; el ejercicio en narrativas como cuenta cuentos, obras de teatro y talleres; a largo plazo, generar un proyecto de programa de ciencias para las escuelas públicas y privadas.
Visita el planeta Chema Tierra: tw @chematierra, @chematierranews; IG @chematierra; Facebook/Chematierra; web chematierra.mx.
Biografía del autor: Alejandro Alonso Aguirre es un destacado escritor mexicano, egresado de la Universidad del Claustro de Sor Juana, premio nacional de periodismo en diversas emisiones y narrador audiovisual, además es Director de Concordia Mundo, empresa enfocada al diseño de estrategias educativas y de divulgación científica.
Puebla, Pue.- Con el objetivo de aclarar dudas sobre las reglas de operación de los programas que ofrece el gobierno federal a través de la Secretaría de Bienestar, el pasado lunes 22 de mayo la Asociación de Mujeres Emprendedoras e Innovadoras (AMEI) celebró una reunión con el delegado en Puebla, Rodrigo Abdala Dartigues.
En su intervención el delegado federal explicó que desafortunadamente se han detectado intentos de fraude a personas, consistentes en la solicitud de dinero en efectivo o depósitos a cambio de ser ingresadas al padrón de beneficiarios de los programas con los que cuenta esta dependencia.
En ese punto, Rodrigo Abdala enfatizó que: “Todo servidor público debe estar plenamente identificado y tiene prohibido recibir pagos o depósitos para el ingreso o agilización del proceso de registro en el padrón de beneficiarios”.
Además, recordó que todos los trámites, lineamiento y reglas de operación para ser beneficiarios de los programas, se pueden encontrar en las páginas oficiales de la Secretaría y del Gobierno del Estado.
Sobre el tema la presidenta de AMEI, Martha Irais Melgarejo Landa destacó la importancia de realizar este acercamiento con la dependencia federal, principalmente porque señaló que desafortunadamente, varias socias y socios de la organización que preside han sido timados por personas sin escrúpulos que se hacen pasar por trabajadores de Bienestar.
“Tenemos casos de socias y socios que pidieron un préstamo y cuando quisieron pagarlo, lo pagaron a personas equivocadas que les hablaban y que tenían todo el banco de datos de los deudores y daban cuentas falsas, por lo que, al revisar en Bienestar resulta que la deuda continua”, comentó.
Detalló que aclarar dudas sobre lo sucedido fue el principal motivo de la reunión con el delegado federal de Bienestar, Rodrigo Abdala, y remarcó que AMEI está cumpliendo con la labor social de brindar este tipo de información para ayudar a las dependencias, porque aseguró que no todo el gobierno lo puede cargar solo.
El evento realizado en la ciudad e Puebla reunió a decenas de empresarias e invitados especiales, quienes tuvieron la oportunidad de exponer directamente sus casos al delegado federal de Bienestar Rodrigo Abdala Dartigues, quien de viva voz resolvió sus dudas.
Multiplicidad de colores y sonidos, orquesta cuya batuta es un todo armónico. Este es el retrato de la naturaleza que logra el maestro Miguel Ángel Sicilia, Ciudad de México 1982, en su primer obra independiente y maestra, titulada Culto a la Historia Natural de México, 2022. Se trata de la suma de veinte años de devoción al principal patrimonio que posee nuestro país: la naturaleza viva.
Con una narrativa introspectiva que nos confiesa la relación entre tradición mítica y ecosistemas, todo de manera certera y preciosista, este documental suma galardón tras galardón, nacional e internacional, y no para. En sus escenarios siempre vistosos y cargados de vitalidad, transcurre una corte de protagonistas de perfil variopinto: aves de plumajes cortos y largos, guacamayas al vuelo o colibríes que succionan las flores; linces en paso cauteloso o el jaguar decidido por la selva; el berrendo en su veloz travesía por los páramos del norte o las ranas en su cortejo nocturno y sonoro.
En los créditos y leyendas del documental, se advierte que el trabajo representa dos décadas de estudio y registro de la biodiversidad de México. Veinte años de mirar a través del lente para capturar un caleidoscopio de formas vivas. Por supuesto, esto conlleva una historia digna de ser narrada por el propio Miguel Ángel Sicilia.
«Desde temprana edad tuve el interés innato por la naturaleza, a la que considero la mayor de las inspiraciones artísticas. De niño no me perdía los documentales ambientales; me cautivaba ver a los animales en los libros y la televisión. A pesar de haber nacido y sido criado en la gran Ciudad de México, tuve una conexión innata e inexplicable con la vida silvestre. A la par, me atraía la fotografía y el video, entonces, al iniciar mi carrera universitaria en biología, comenzó mi trayectoria como fotógrafo de naturaleza. Desde entonces ha sido una simbiosis, siempre han estado juntas: la biología y la fotografía, ninguna comenzó antes que la otra».
Una vez que concluye la licenciatura en Biología, 2001, en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, su grado académico no lo aleja de las expresiones artísticas; al contrario, le permite una fusión virtuosa.
«Tuve una formación con disciplinas diversas, todas orientadas a las artes visuales: cine de naturaleza, diseño gráfico y web, fotografía, ilustración científica e, incluso, música».
Esta confluencia de habilidades y motivaciones, abrieron otro sendero: la comunicación de la ciencia, la responsabilidad social y la conservación del patrimonio natural. Su perfil estaba más que calificado para formar parte de la Dirección General de Comunicación de la Ciencia de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, CONABIO, institución en la que laboró en el periodo de 2005 a 2019.
«Trabajé catorce años como Especialista Multimedia y fotógrafo de campo en CONABIO. Fue una etapa fundamental para mi crecimiento como biólogo y fotógrafo; me permitió conocer y documentar todos los ecosistemas de México, así como consolidar una red de contactos a lo largo del país. Esto me brindó la capacidad para aportar y desarrollar ideas; también para contribuir a la generación de materiales que fusionan ciencia, arte visual y naturaleza».
“Desde temprana edad tuve el interés innato por la naturaleza, a la que considero la mayor de las inspiraciones artísticas».
Miguel Ángel Sicilia
En CONABIO, Miguel Ángel Sicilia no se limitó al trabajo multimedia.
«Contribuí al diseño de estrategias de comunicación para democratizar el conocimiento sobre la riqueza natural de México, con el fin de acercarlo a la comunidad a través de materiales, eventos e iniciativas que contribuyeran a la cultura, conciencia y conservación del patrimonio natural y biodiversidad de México, por ejemplo: desde capacitaciones, carteles, exposiciones fotográficas, guías de campo, jornadas de ciencia ciudadana, libros y talleres, hasta la producción y realización de cápsulas documentales, colaboraciones con canales de televisión pública y privada, campañas radiofónicas, periodísticas y web, más un largo, etcétera».
Miguel Ángel Sicilia es protagonista en el lanzamiento de Mosaico Natura México.
«Una de las iniciativas más importantes en las que colaboré con la CONABIO, fue la creación, desarrollo y diseño del Concurso Nacional de Fotografía de Naturaleza MOSAICO NATURA MÉXICO http://www.mosaiconatura.net, considerado, hoy día, uno de los concursos más importantes de temática ambiental en el país».
Al igual que los reptiles en la muda de piel, a Miguel Ángel Sicilia le llegó el momento del cambio.
«Tras esa trayectoria bajo el estandarte institucional, a finales de 2019 decidí iniciar un camino independiente, fiel al ideal de fusionar ciencia y arte pero ahora con un mayor interés por la libertad creativa. Entonces puse en marcha la experiencia para organizar y coordinar proyectos, estructurar y diseñar estrategias de difusión».
El documental Culto a la Historia Natural de México es un ejemplo contundente de esto último, ya que compila su experiencia como biólogo en campo, su trayectoria con la fotografía de naturaleza, las habilidades técnicas en la realización audiovisual, más el uso de las herramientas multimedia.
«Es el proyecto más importante de mi vida, tiene un alto valor simbólico, sentimental y profesional, ya que asume mi trayectoria como fotógrafo, toda mi experiencia en campo como biólogo, así como todas las herramientas complementarias en las que me he especializado, postproducción, diseño gráfico, sonoro y web, entre otras».
Miguel Ángel Sicilia intervino en su dirección, producción, edición, realización y distribución. Además, el auto patrocinio lo dejó sin aliento monetario.
«El proyecto ha demandado ya 18 meses (y contando) de tiempo dedicado, desde su concepción y edición hasta todas sus facetas. Financieramente ha sido un desafío lograrlo; los ahorros de una vida quedaron en el proyecto. No he podido tomar un trabajo porque estoy dedicado al cien por ciento, circunstancia que cierra su ciclo a mediados de febrero de este año. Ahora necesito conseguir sustento para sobrevivir. En resumen, el trabajo ha sido y es abrumador, pero me mantiene a flote anímicamente».
El largo periodo de documentación, levantamiento de imagen y salidas constantes al campo, implicó el uso y aprovechamiento de diversos equipos de video y fotografía.
«En mi caso comencé con el sistema Canon EOS, en retrospectiva, lo valoro como un acierto. Sin embargo, recientemente he migrado a los nuevos sistemas mirrorless de Sony pero manteniendo las ópticas Canon DSLR —diseñadas para la fotografía fija, aunque te permiten captar video y fotografía estática con la misma calidad—; utilizo desde un gran angular ojo de pez, hasta el súper telefoto Canon 500 mm; por supuesto macros potentes, con ciertos aditamentos externos como monitores, micrófonos y jaulas, un verdadero Frankenstein para capturar las mejores imágenes. En cuanto a las tomas aéreas, siempre procuro estar a la vanguardia, dando brincos tecnológicos cuando es necesario, comenzando con el veterano DJI f450 + Gopro3 FPV, seguido del famoso Phantom 4 y, recientemente, con el pequeño pero poderoso Mavic air 2S».
La empresa independiente trazada por Miguel Ángel Sicilia cuenta con una aliada incondicional, Monserrat Armenta, Ciudad de México 1985, quien apostó por el proyecto de raíz.
«El guión y la voz de Culto a la Historia Natural de México estuvieron a cargo de Monserrat Armenta, científica multidisciplinaria dedicada a las Neurociencias (egresada del Cinvestav IPN), con un amplio bagaje y formación en biología y psicología (con aval por parte de la UAM), filosofía (acreditada por la UNAM) y, recientemente, incursionando en la comunicación de la ciencia, la locución y el podcast. Gracias a sus aptitudes e inmensa sensibilidad al momento de escribir, fundamental para el desarrollo del documental, la historia adquiere un color con guiños filosóficos y literarios».
El proyecto reciente de Montserrat Armenta es un podcast en Spotify titulado Zombie Filosófico, en el que aborda temas de ciencia y filosofía. En cuanto a la apuesta generada al lado de Sicilia, esta se trazó como un homenaje de corte poético visual sobre el patrimonio natural de México.
«Siempre buscamos tener una narrativa amena, dejando a un lado las cifras, los gráficos, los datos duros y cualquier rastro de actividad humana (excepto las culturas prehispánicas). Queríamos que el documental fuera una oda a la naturaleza, con los ecosistemas y la fauna como únicos protagonistas, con imágenes poderosas; es decir, una experiencia envolvente con la ayuda de un diseño sonoro y atmósferas inmersivas».
Este trazo estético fue libre y soberano, con una serie de por menores.
«Apostamos por una libertad creativa, sin apego a una línea o guión institucional. Sin apoyo financiero, esta libertad trajo consigo retos al momento de la realización, producción y postproducción. No podíamos contratar editores, guionistas, diseñadores gráficos, diseñadores web, ni mucho menos gestores de redes sociales ni gente de relaciones públicas. Parecía una misión imposible el escribirlo, narrarlo, editarlo, hacer viajes de campo, post producirlo, dotarlo de identidad gráfica, armar las redes sociales y página web, buscarle espacios de difusión y que se viera titánico, pero gracias a nuestra formación, experiencia, herramientas y manejo de la tecnología, lo logramos».
El concepto esencial de este trabajo es ofrendar a la naturaleza de México y expone una curaduría espléndida de la fauna nativa del territorio nacional.
«El proyecto posee demasiada energía concentrada, ha sido un hermoso pero abrumador trabajo de dos personas, con la motivación absoluta de compartirlo con la gente. Así celebramos nuestra diversidad y también lo vemos como nuestro legado para futuras generaciones. Su misión es tocar los treinta y dos estados del país, despertar el interés, alcanzar los corazones y el amor por nuestra naturaleza».
La llave de la proyección que plantea Miguel Ángel Sicilia, se basa en el estudio cabal de los ecosistemas.
«Cuando se conoce a detalle el funcionamiento de los ecosistemas, es posible ser creativo con estrategias para que la gente comprenda procesos complejos. En este sentido, la fotografía, el video y las infografías son fundamentales y de gran apoyo para reafirmar el conocimiento; es decir, el manejo de imágenes con alto valor estético y/o documental, diagramas y demás, con buen diseño gráfico, evitan que una pieza abuse del lenguaje técnico, cifras, datos duros y testimonios institucionales. Sobre todo, la apuesta es por un procesamiento adecuado de la información técnica hacia una información amena e interesante».
Con el objetivo de generar mayor conciencia sobre el estatus ambiental, Miguel Ángel Sicilia tiene en mente el uso de las plataformas digitales.
«Mi trabajo va dirigido a todas las audiencias, desde investigadores y estudiosos profesionales del sector ambiental, hasta jóvenes y el sector de la educación básica; personalmente me interesan los jóvenes ya que es muy importante despertar una cultura ambiental en las nuevas generaciones. Considero a las plataformas digitales como un gran complemento para la fotografía y el video, dada su popularidad y mayor alcance en las audiencias».
Podría parecer que el homenaje de Miguel Ángel Sicilia hacia la naturaleza de México, queda en el mero romanticismo. Pero no es así, su llamado es una alerta de conciencia sobre un patrimonio existente, susceptible de desaparecer.
«Siempre se da por hecho que el bienestar de la humanidad es una constante, rara vez se escucha que dependemos de la salud de los ecosistemas y la fauna para que continúen los ciclos del planeta. En general, la gente sólo se cuestiona cuando vivimos consecuencias por el abuso de nuestro entorno —inundaciones, lluvias, sequías o estragos del cambio climático—. Entonces se voltean a ver las causas, pero una vez superadas, se olvida nuevamente el origen y se sigue con la inconciencia».
Miguel Ángel Sicilia
En este sentido, posiciona su actividad para generar y ofrecer materiales de calidad a la sociedad, con la perspectiva de fomentar el conocimiento y la valoración de la biodiversidad y los ecosistemas.
«Me defino como biólogo, fotógrafo, documentalista, comunicador de ciencia, editor, diseñador gráfico y web, pero mi motivación es usar todas esas herramientas en el cuidado de los ecosistemas y todas las formas de vida. Estoy satisfecho de conocer gran parte los ecosistemas y la fauna de México, haberlo documentado y poder compartirlo con la gente. La posibilidad de que esto sea útil para la sociedad, es algo altamente gratificante y satisfactorio».
Congruente con su postura, Miguel Ángel Sicilia ha presentado su trabajo en ochenta eventos y contando, con una trayectoria en auditorios, coloquios, en el Día del biólogo, escuelas de comunidades rurales, eventos de sensibilidad y cultura ambiental en las Áreas Naturales Protegidas, museos y universidades, así como en diversos medios de comunicación y plataformas electrónicas.
En el transcurso del 2022, Culto a la Historia Natural de México logró los siguientes reconocimientos: XXIV Festival Pantalla de Cristal, 2022 (Mejor Documental de Naturaleza; Mejor Fotografía de Naturaleza; Mejor Musicalización; Nominado por Valores de Producción en Pantalla, Mejor Director, Mejor Guión y Mejor Edición); XXII Wildlife Conservation Film Festival, WCFF 2022 (Winner Best foreign feature)Estados Unidos; VII Muestra Nacional de Imágenes Científicas, MUNIC 2022 (Ganador Mejor Documental) México; 7 Colors Lagoon Bacalar International Film Festival 2022 (Winner Best Bacalar Feature Film) México; 2o Festival Internacional de Cine, El Cine Suma Paz 2022 (Ganador Mejor cortometraje protección del medio ambiente) Colombia; 10º Festival Internacional del Arte y del Cine Independiente, MIAX 2022 (Mención Honorífica Documental) México; 2º Festival Internacional de Cine Animal y Ambiental, FICAA 2022 (Mención Honorífica Documental) México.
Este documental, ya sea de manera virtual o presencial, está disponible y sólo se tiene que escribir al siguiente correo electrónico: cnaturalmexico@gmail.com.
La invitación del maestro Miguel Ángel Sicilia queda abierta:
«Es un viaje envolvente por los ecosistemas de México, en una oscilación entre el día y la noche; desde los elevados sistemas montañosos del centro de la república, seguido por la magia templada de los bosques, los etéreos bosques de niebla, la exuberancia de las selvas, el misterios de las cuevas, los inhóspitos desiertos, hasta los generosos manglares y el paraíso de las costas. Se trata de un trayecto que protagonizan más de 100 especies de fauna representativas de nuestro país».
Únete al culto a la naturaleza con Miguel Ángel Sicilia:
Biografía del autor: Alejandro Alonso Aguirre, es un destacado escritor mexicano, egresado de la Universidad del Claustro de Sor Juana, premio nacional de periodismo en diversas emisiones y narrador audiovisual, además es Director de Concordia Mundo, empresa enfocada al diseño de estrategias educativas y de divulgación científica.
Las travesías marítimas del capitán francés Jacques-Yves Costeau que cautivaron a más de una generación, quedaron indelebles en la infancia de Oliver Velázquez Quijano, Ciudad de México 1972, como una experiencia trascendente. También con el imán de los documentales de la BBC presentados por David Attenborugh, su fascinación vira en vocación. Cursa la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, Universidad Nacional Autónoma de México, y logra certificarse como buzo tres estrellas por la Federación Mexicana de Actividades Subacuáticas.
Apasionado de la fotografía de naturaleza, con una amplia trayectoria profesional, camarógrafo y camarógrafo subacuático, productor, director de documentales de naturaleza y divulgación científica, inicia su travesía a mediados de la década de los noventa.
“Todo comenzó en 1994, cuando participé como asistente de producción en una película mexicana titulada Dulces compañías, dirigida por Óscar Blancarte, esto me permitió integrarme a otras producciones. Mi primer paso por televisión se da con la serie Mochila al Hombro del XEIPN TV Canal Once, donde realicé mi servicio social, en 1996; después me llamaron para participar en la serie de naturaleza Los Últimos Santuarios, muy enfocada a temas ambientales”.
Oliver en sus inicios. Foto por Jorge Calderón
Un paso atrás en su camino por televisión, Oliver Velázquez dividía su tiempo de la universidad con un curso de buceo deportivo, en el equipo de buceo de la UNAM, pero su trabajo como camarógrafo subacuático no vino de inmediato.
“Al comenzar a participar en la serie de Los Últimos Santuarios, se abrió un mundo de posibilidades que desconocía hasta ese momento. Lo primero que hicimos fue internarnos en la selva durante la noche; nuestro propósito era grabar unos murciélagos en la reserva de Sian Ka’an. Después, cuando conocí el desierto del Vizcaíno donde se encuentra el berrendo, uno de los mamíferos más rápidos de América, quedé maravillado”.
Oliver Velázquez adquiere su primer cámara subacuática, marca Sony modelo Hi8 TRV86 con un housing Gates, decidido a empezar a contar historias subacuáticas, consciente de la especialización que esto amerita.
«Antes de iniciarte en la fotografía subacuática, primero debes aprender a estar bajo el agua. Ingresas a un mundo completamente ajeno al tuyo; debes de respetar las reglas y seguir lineamientos de seguridad para que todo salga bien».
Oliver Velázquez Quijano
“Practiqué durante cinco años el buceo antes de aventurarme. Lo que comenzó como un hobby en la universidad, se convirtió en mi carrera y una gran pasión”.
Esta es la distinción que le permite destacar en los equipos de producción habituales.
“Mi primer trabajo profesional acuático se da con las tomas submarinas en la laguna de San Ignacio, Baja California Sur. En principio, para encontrar a una ballena gris tardamos más de tres meses de travesía marítima; nos esforzamos bastante hasta lograr las tomas subacuáticas; sólo tuvimos dos oportunidades y finalmente logré tirarme al agua y realizar unas imágenes de la hembra y su cría. Esto fue en 1997 y mi experiencia con las ballenas queda registrada en el documental Kuyimá, danza con nubes, 1997, para Canal Once y bajo la dirección de Fabricio Feduchy”.
Su primer periodo profesional viene acompañado de viajes constantes: las islas del Mar de Cortés, el sistema de arrecifes de Veracruz, los cenotes del área maya, las costas de Oaxaca y las Islas Revillagigedo, entre muchos otros sitios, con la finalidad de conocer a las ballenas azul y gris, al lobo marino, a los tiburones ballena y martillo, así como a las tortugas, entre muchas otras especies. Lo importante es que con cada incursión, a Oliver Velázquez le queda muy clara la medida del respeto hacia la naturaleza.
“Los escenarios acuáticos te demandan mucho respeto y no contaminar. Son lugares donde la vida tomó formas espectaculares, como las medusas que parecen volar en el agua o los calamares que cambian de color y se camuflagean en tonos increíbles gracias a sus células fotosensibles, hasta las cuevas submarinas en el Caribe, donde debes de sentirte cómodo con el ambiente además de tener un entrenamiento como espeleo buzo, pues es muy fácil que te pierdas por la poca luz y visibilidad existentes. Si conoces y respetas las reglas de cada sitio, entonces podrás desplazarte con seguridad y contar sus historias”.
Foto por Pablo Casa Cueva
Con su acreditación en el gremio de la divulgación científica, se suman producciones bajo la tutela de Carlos Prieto, Fabricio Feduchy, Manuel Martínez y el reconocido fotógrafo Fulvio Eccardi. Hacia el año de 2003, el camino queda trazado para que comience su labor de manera independiente, como fotógrafo, productor y director. La constancia es el documental sobre La Boya Oceanográfica, UNAM 2006, con la tutoría del Dr. David Alberto Salas de León y con el apoyo de Omar Iturbe en la producción.
“Esuno de los proyectos más significativos en mi trayectoria. La boya oceanográfica detecta tsunamis y fue desarrollada por el Instituto de Ciencias del Mar Limnología, de la UNAM. Para lograr esta historia viajamos tres veces a la Isla Socorro, que forma parte del archipiélago de Revillagigedo”.
De acuerdo con Oliver Velázquez, cada proyecto tiene su historia propia y La Boya Oceanográfica se pinta sola.
“Estuvimos presentes en todos los procesos para la colocación de dicha boya.Primero lanzaron una boya provisional con un correntómetro, mismo que indica la mejor posición para la boya definitiva. Un par de meses después, filmamos la colocación de la boya definitiva, pero el mar no perdona y un huracán pasó por encima de esta, justo en etapa de temporales. Documentamos todo el mantenimiento que le dieron para dejarla funcionando; meses después, obtuvo sus primeros resultados. La historia a destacar es que durante el año aplicado a la postproducción, sucedió un tsunami en el mar de Banda, en Indonesia; la boya del Instituto de Ciencias del Mar de la UNAM, detectó el tsunami antes que lo hicieran los equipos de Estados Unidos. Nuestra historia llega justo hasta el evento del tsunami. Gracias a este trabajo ganamos varios premios como Pantalla de Cristal 2006 a la mejor producción de divulgación científica”.
Del mar a la tierra, las historias de Olivier Velázquez también tienen el sello del desierto.
“Otro trabajo que también me dejó una gran satisfacción, fue el que hicimos para la revista National Geographic. Aquí contamos la historia del descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio, en Coahuila, México: el Yehuecauhceratops mudei. Con el apoyo de los paleontólogos responsables del hallazgo, explicamos cómo se fosiliza un hueso, después de millones de años, además de que damos a conocer el trabajo de un paleontólogo en el desierto. Pasaron cerca de dos años, de 2013 a 2014, para que se publicara el documental, con un apoyo vital del Museo del Desierto en Coahuila. Finalmente, el producto aparece como un complemento al especial que la revista de National Geographic dedica al descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio”.
Foto por Luis Ernesto Nava
La presencia institucional de Oliver Velázquez es amplia, además de Canal Once y Discovery Chanel, ha colaborado con la Comisión Nacional de Buceo Subterráneo y Espeleológica, de la Federación Mexicana de Actividades Subacuáticas, TV Azteca, con la serie Hospital Veterinario para Canal Once, Grupo Expansión y CNN en español, entre muchas otras. Esta experiencia logró canalizarla a su propia empresa.
“Oliver VQ se funda en el 2014 y caracteriza por contar historias cuyas imágenes maravillen al espectador, y a partir de ahí engancharlo hacia lo que se investiga o descubre. Entonces la riqueza visual es su distintivo principal”.
«En México, el tema de fondeo y presupuesto significa una historia por sí misma, más si se trata de cultura ambiental o divulgación científica».
Oliver Velázquez Quijano
“Siempre tienes que buscar historias o proponer proyectos, debes de vencer las barreras presupuestales, ya que lo más importante es encontrar la historia y, poco a poco, te darás tiempo para contarla. Mi postura es procurar no sacrificar la calidad por un presupuesto y siempre buscar el tiempo suficiente para contar la historia que quieres. A veces los animales se mueven en épocas muy diferentes o muy largas, así que debes considerarlo”.
Además de librar el tema del presupuesto para producir una pieza independiente, Oliver Velázquez aplica su experiencia para vincular conocimiento y creatividad de manera asertiva.
“Cuando veo el potencial que una historia puede tener, no me cuesta trabajo imaginarla; lo primero que tienes que hacer es platicar con el investigador titular o responsable, para entender el proceso y cuál es la finalidad que persigue. Por ejemplo, cuando fui a ver cómo trabajan los espeleo buzos en una expedición, lo más importante que debía tener muy claro era el tema de la seguridad; ellos se dividieron en grupos de tres buzos para elaborar un mapa de la cueva en Río Mante, Tamaulipas, con el fin de tender un nueva línea de vida y realizar una colecta científica. El buceo en cuevas es uno de los deportes más peligrosos del mundo, así que primero debes tener en cuenta cómo trabajará cada grupo para documentar su labor, ver desde que ángulos, acciones y sin entorpecer la toma de datos. Son expediciones de cinco o más días; además de la observación y el registro, la labor del divulgador es encontrar o imaginar una nueva narrativa, una forma diferente de trasladar esa historia al espectador. Las comparaciones y analogías siempre ayudan para entender un proceso y su contexto. Si haces un esfuerzo por vincular ciencia y arte, debes aplicar la imaginación”.
Foto por Roberto Mata
El documental De regreso al nacimiento del Río Mante fue seleccionado en la l Muestra Nacional de Imágenes Científicas, MUNIC 2016; años después, entre 2017 y 2018, se dedicó a un proyecto de registro de las estrellas de mar encontradas en una ofrenda arqueológica localizada en los vestigios de la antigua Tenochtitlan, con 500 años de antigüedad. Hoy día, Oliver Velázquez aprovecha las redes sociales para divulgar su trabajo, con un público bien definido.
“Me enfoco a los jóvenes adolescentes.Cuando comencé a ver estos documentales de niño, lo que me atrapó mucho fue la aventura del conocimiento y me preguntaba: cómo le hacen para obtener esas historias. Ahora me doy cuenta que existe una infinidad de lugares increíbles en México por cuidar, conocer y explorar. Todo esto deseo compartirlo a los jóvenes”.
Oliver Velázquez es un divulgador en activo, que así como explora sitios recónditos, también es accesible para exponer sus formidables experiencias en aulas.
“Considero que mi trabajo siempre me lleva a mantenerme al día y estar bien informado. Cada proyecto te obliga a superar lo último que hiciste, así que cada producción representa un reto. Eso te lleva hacia una nueva aventura. Así como comparto mi trabajo con la gente y los jóvenes, también estoy atento de mis colegas, de su pasión y entrega en lo que hacen. Creo que todos vamos al mismo camino, motivados por la gran pasión que es contar una historia”.
El trabajo fotográfico de Oliver Velázquez Quijano se exhibió en la exposición temporal titulada “Maravillas Marinas”, 2018, en el Museo de Historia Natural de la Ciudad de México, en la que refrendó su filosofía por generar historias que fomenten una conciencia sobre la conservación de nuestros recursos naturales. Entre sus colaboraciones recientes, está el Laboratorio de Mamíferos Marinos de la Facultad de Ciencias de la UNAM, con la Dra. América Nixtin Castañeda Sortiban. Actualmente colabora con la periodista poblana Silvia Campos; juntos fundan el periódico nacional Nuevo Diario, en formato digital, enfocado a la promoción de historias y producciones audiovisuales como la serie de turismo sustentable Playa Viva, Río Mante expedición 2022, entre otras. Su trabajo fotográfico forma parte de la Galería Arte Contemporáneo SMA.
Sumérgete en la mirada bajo el agua de Oliver Velázquez Quijano
Biografía del autor: Alejandro Alonso Aguirre, es un destacado escritor mexicano, egresado de la Universidad del Claustro de Sor Juana, premio nacional de periodismo en diversas emisiones y narrador audiovisual, además es Director de Concordia Mundo, empresa enfocada al diseño de estrategias educativas y de divulgación científica.
En nuestra sección Cámara Viajera, hoy haremos un recorrido por la aldea histórica de Shirakawago (白川郷) uno de los principales atractivos turísticos de la zona de los Alpes japoneses. Las imágenes son de nuestro amigo Diego Rivas, quien amablemente nos las envía para conocer un poco más de la tierra del sol naciente. ¡Disfrútalo!
Las casas de estilo gassho-zukuri
Atravesada por el río Shogawa y rodeada de montañas, Shirakawago es conocida por sus típicas casas de estilo gassho-zukuri (合掌造り). Estas casas tienen un tejado triangular hecho de paja y muy inclinado para soportar el peso de la abundante nieve que cae en esta zona en invierno. De hecho, su nombre gassho hace referencia a la imagen de dos manos en oración.
Shirakawago fue declarada, junto a su vecina Gokayama (五箇山) en el valle del río Shogawa, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995. Y la verdad es que, paseando por sus calles, es fácil entender esta decisión.
Estas casas típicas de Shirakawago son el motivo de la declaración de la aldea como Patrimonio de la Humanidad. Gracias a esta protección puedes disfrutar de ellas tal como eran originalmente, ya que tienen un estado de conservación envidiable.
En muchas de ellas puedes entrar, ya que funcionan como museos y, en algunos casos, puedes hasta alojarte. No en vano los dueños no pueden hacer reformas en las casas, al estar protegidas. Y necesitan alguna fuente de ingresos para sostener el enorme coste del mantenimiento de estas casas.
Algunas de las casas gassho-zukuri tienen más de 250 años y, como decíamos, la gran mayoría hoy funcionan como restaurantes, museos o alojamientos tradicionales gracias a su gran tamaño, ya que suelen tener unos 18 metros de largo, 10 metros de ancho y tres o cuatro pisos.
La aldea histórica de Shirakawago (白川郷) es uno de los principales atractivos turísticos de la zona de los Alpes japoneses muy recomendable si buscas un lugar histórico, entre las montañas y con un toque rural.