“INKARRI POR LOS CAMINOS DE LA LUZ”

por María Luz Crevoisier, desde Lima Perú
El Inkarri, es el personaje central de la mitología andina, su figura simboliza la restauración del Tahuantinsuyo y surgió en los Andes peruanos. Este mito nació como una respuesta de la invasión hispana al antiguo territorio del dios Wiracocha. Cuando fueron ejecutados, primero Túpac Amaru Inga (24 de septiembre de 1572) y posteriormente Túpac Amaru II ( 18 de mayo de 1881) el pueblo andino se sintió abandonado y en respuesta surgió el movimiento del Taqui Oncoy en el siglo XVI, para contrarrestar ese sentimiento de orfandad en varias ciudades del Virreinato y como una forma de resistir la evangelización.
Ese mismo siglo, nace el Inkarry, o la resugencia del Tahuantinsuyo que se explica a través de la unión de los miembros dispersos de los incas ejecutados, enlazando la cabeza con brazos y piernas. Cuando esto ocurra, se dice, cuando el Inca esté completo, habrá vuelto el imperio de los incas.
Hasta aquí el mito, pero su fuerza y mensaje no se perdió a través de los siglos. De ahí que el pintor Carlos Hurtado Gálvez, cusqueño de nacimiento lo adoptó para crear el movimiento Trinial de Arte Andino (TAA), ¿cómo una forma de sublimarlo y por qué no? perpetuarlo. El próximo año en el que participarán solamente artistas cusqueños se denominará “Inkarri por los caminos de la luz”, tomando al arte como un elemento vital para la renovación y cambio de esta era tan violenta a otra llena de paz.
Y ahora presentaremos al gestor de esta idílica propuesta. Su nombre completo es Carlos Apolinar Hurtado Gálvez y adoptó como profesión, modo de vida y misión, el arte. Nacido en el Cusco en 1957, ha trajinado por el mapa peruano de norte y sur, contagiándose de tradiciones, costumbres y colores, sobre todo de los colores que lo atraparon desde su nacimiento. Primero fueron los andinos, fuertes, cálidos e impetuosos, después los de otros pueblos, quizá terrosos o más claros o hasta marinos pero siempre impresos con la historia viva de nuestra cultura.

Carlos estudió en la ex Escuela Superior Autónoma de Bellas Artes del Cusco y en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Empezó a exponer a partir 1979 y ha utilizado estilos, tendencias y corrientes de manera libre, porque libre debe ser siempre la creación. A este artista plástico no le interesan las clasificaciones, pues ello le quita naturalidad, espontaneidad a la creación, y la verdad, ya estamos hartos de encasillamientos. Hoy más que nunca queremos solamente la verdad de las expresiones y no una sistematización antojadiza que mezcle el arte con la política. Y me parece que así lo entendió Hurtado Gálvez.
De su trayectoria, podemos señalar que ha realizado numerosas exposiciones en diversas ciudades del Perú y del extranjero y que ha merecido diversos reconocimientos por la calidad de sus trabajos y ocupado altos cargos en diversas entidades. Pero esto no es todo, pues como buen amante del arte, ha incursionado también en la escenografía y en la música asesorando en este género a los grupos Hanu y Expresión.
Hablamos con este inquieto artista, uno de los más prolíficos creadores del Cusco, al decir del antropólogo Carlos Candia, para conocer algo más de su trayectoria.
1.-Entiendo que tienes una idea muy personal y libre sobre la creación artística, sin embargo me llama la atención que hayas estudiado en dos instituciones que quiérase o no, modelan los gustos estéticos del alumno y casi diría le imponen un estilo. ¿No hubiera sido mejor en tu caso, ser autodidacta como muchos artistas plásticos cusqueños?
La libertad, uno la hereda cuando nace, sin ella no es posible ser un creador. Es una gran responsabilidad mantenerla porque es el camino para encontrar respuestas a las interrogantes de la vida. Estudiar en una institución académica, es el lugar adecuado para interactuar, adquirir conocimientos, técnicas y encaminar una disciplina perdurable como cimientos que le permitan a uno escalar con libertad sus propósitos y responsabilidades socio-culturales.
2.-Las tendencias pictóricas, ubican al artista plástico en una diversidad de corrientes. Veo que en tus trabajos abordas el neo indigenismo, surrealismo, el abstraccionismo y futurismo, que son las que puedo descubrir en estos cuadros. ¿Tienes inclinación por todas o en especial por alguna?
El diálogo con las corrientes, los movimientos, los ismos y los estilos es interesante y enriquecedor. Sin embargo, yo me encuentro con un lenguaje y acento andino desde la pictografía aplicada en la cerámica, las incisiones en los petroglifos, como también en la textilería ancestral que con la perspectiva aérea enriquecen mi visión representativa, esto aplicado en diversos soportes sostiene mi lenguaje simbólico espacial. El grito de mi silencio abarca musicalización colorida donde la yuxtaposición de las formas se vuelve telar de matices pictórico entre mitos y leyendas del futuro.
3.-Has sido escenógrafo y asesor cultural de grupos de teatro y de música. ¿La pintura te lleva a estas expresiones culturales o las prácticas de manera paralela?
La magnificencia de la plástica en mi ser es insustituible. Las actividades colaterales en el ejercicio de construir una referencia estética, son acciones de investigación como también de proyección e integración cultural. Asumir responsabilidades sociales siempre es un reto, fortalecer el árbol de profundas raíces, ocupar y desarrollar actividades son abonos que ayudan a dar buenos frutos y a la vez mejorar mi lenguaje estético.
4.-¿Cómo han recibido en el extranjero tus trabajos? ¿en que país encontraste mayor acogida? ¿piensas seguir viajando?
Este tema de digestión, comprensión y acogida de la obra, va más allá del buen gusto o de la adquisición turística, el mercado artístico responde al camino que uno a trajinando. La producción artística está sujeta al entorno, a una cosmovisión ancestral y contemporánea frente a los retos del tiempo. Tengo mucho interés en la coyuntura histórica, social, cultural y tecnológica, los temas que llevan a la obra a buen puerto, el arte es político, testimonial y contestatario. No creo en embellecer paredes ni espacios. La obra tiene que cumplir su propósito, su espíritu de contenido y renovar. Renovar estados anímicos en el observador, así que quien posea una obra mía viajará por caminos al encuentro del hombre con su propio universo.
5- Me hablaste de un proyecto que se repetirá el año 2027. ¿De qué se trata?
Esta vieja y maravillosa ciudad de luz, donde se amarra el sol, donde llegan todos los caminos, es el escenario perfecto de un museo vivo, aquí nacieron grandes sueños. Encaminamos un proyecto realizable, con esfuerzos personales, familiares y participación de jóvenes creadores. La trienal de arte andino (TAA) tiene como propósito convocar a los actores de la cultura, para vincular, fortalecer y enriquecer al estudiantado. El año 2021 fue la primera trienal de arte andino denominada “Topa Amaro la independencia del Perú” en la que participaron expositores latinoamericanos y peruanos. El año 2024 fue la segunda trienal denominada “Las artes sagradas” en la que participaron artistas peruanos. El año 2027 se realizará la tercera trienal bajo el nombre “Inkari por los caminos de la luz” en la que participaran solo artistas cusqueños. La importancia del arte en este tiempo de confusión y de violencia en el mundo es de vital necesidad para la renovar nuestra humanidad.
6- ¿Se puede vivir de está actividad?¿Quiénes son tus principales clientes?¿Los turistas gustan de este tipo de creaciones o tienen más bien a creaciones neo indigenista o creaciones neo coloniales?
El abandono del estado en sus políticas culturales es nefasta. La perseverancia es la vitamina esencial en el arte, solo un pueblo que produce se sostiene y se expande, lo que lleva a uno a estar siempre a la vanguardia del arte, alimento universal. ¿Vivir del arte? Me trae a la memoria lo que escribí en mi libro: “…para pintar hay que vivir y para vivir hay que pintar…” Carlos Apolinar Hurtado Gálvez – Cusco, enero de 2026.






