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MUSICA SACRA Y POPULAR EN CUSCO

Samuel Castro dirigiendo el coro de la municipalidad de Cusco

por María Luz Crevoisier -Desde Lima-PERU

El 23 de marzo de 1534, a dos años de iniciada la Conquista, fue fundada “La muy noble, leal y fidelísima gran ciudad del Cusco, cabeza de estos reinos del Perú” por Francisco Pizarro. Así se inició el lento proceso de fusión cultural, mestizaje y derrumbe del gran imperio del Tahuantinsuyo, que tuviera una duración de apenas 95 años.

Inmediatamente se programó el desarrollo de la Evangelización, primero construyendo iglesias y creando imágenes con este objetivo. Así surgió la famosa Escuela Cusqueña con réplicas en Lima, Chuquisaca, Quito que proporcionaron las más bellas obras artísticas de carácter religioso entre los siglos XVII y XVIII.

Fue construida la Iglesia Catedral entre 1,560 y 1664, tomando como ubicación lo que fue el palacio del Inca Wiracocha y conocido como Kiswarcancha y también Sunturwasi (casa de gobierno).

Concluida la edificación de este sagrado recinto y de otros, se les dotó de órganos, de acuerdo al espíritu barroco de aquella etapa y fue en 1542 cuando se dio a la iglesia del Triunfo el primer órgano de Cusco. Posteriormente, en la iglesia Catedral, se construyeron dos órganos. El primero en 1654 llamado de la Epístola y posteriormente en 1718 el denominado del Evangelio en 1718, siendo su autor Don Diego de Chávez.

Otros instrumentos fueron incorporados para acompañar el culto religioso, como el violín y el armonio europeo construido con fuelles, este último se denominó en tierras cusqueñas Pampapiano, por su tamaño pequeño, imprescindible en las festividades de Semana Santa y Navidad.

EVOLUCIÓN DE LA MÚSICA RELIGIOSA CATÓLICA

Samuel Castro Irrarazábal, es un músico a tiempo completo como lo demuestra su currículum. Nacido en Cusco, estudió en la Escuela de Música de su ciudad natal. Es director del Coro Polifónico de la Municipalidad del Cusco, además, Maestro de Capilla de la Catedral y de la iglesia de la Merced. Por este motivo él se autodenomina “el fantasma de la Catedral” ,pues desde muy joven se instaló frente a uno de los órganos y del pampapiano, abandonándolos solo para ejercer el magisterio en las especialidades de Psicología, Filosofía y Ciencias Sociales o instalase en su bufet de abogado.
Samuel nos relata, que en los primeros tiempos del coloniaje, los doctrineros o personas encargadas en evangelizar, a quienes también se las conocía como los “Lenguaraces” pues eran peritos en diversos idiomas como el quechua, aymara, pukina, recogieron los himnos dedicados al Sol, la Luna, las estrellas, la Ñusta, la Qoya y los transformaron en canciones para incorporarlos al devocionario católico, como sustenta el especialista Jorge Lira, según menciona.

Samuel Castro en el órgano de la catedral

La Misa se cantaba en Latín, nos recuerda Samuel Castro y se acompañaba con coros y orquesta dirigidos por el Maestro de Capilla y el coro estaba formado por los seises (seis cantantes o cantores) quienes se ubicaban alrededor del facistol (atril movible), pero también se cantaba “a capella” es decir sin acompañamiento instrumental.

En Semana Santa se realizaban ceremonias como la llamada Fidelidad a la Cruz o Crax Fidelis.

Los indígenas estaban prohibidos de ingresar a las iglesias, por ese motivo en algunas de ellas como de la Merced, había un balcón desde el cual un monitor les relataba el proceso de la Misa.

Existieron muchos compositores mestizos y criollos que utilizaron el estilo barroco que han quedado en el anonimato. En el archivo histórico de la Universidad San Antonio Abad del Cusco, se guardan muchas de esas composiciones.

TIEMPOS MODERNOS

Después del Concilio del Vaticano II (1962) favorecido por el Papa Juan XXIII, todo este sistema cambió, pues se propició para que las Misas fueran en el idioma de cada país y recién entonces las lenguas nativas pudieron ingresar a las iglesias.

Samuel Castro y Armand Aragón Ochoa, uno de los grandes compositores cusqueños

Como resultado de este cambio, se crearon esas extraordinarias composiciones como la Misa en quechua del Maestro de Capilla Ricardo Castro Pinto (1916/2011) y su reconocido Taytacha Tembloresman. Además el Arzobispo Monseñor Alcides Mendoza Castro ,que ejerció la diócesis de 1983 a 2003, ordenó que en todas las misas dominicales y festivas ,se entone “ Qanami Dios Kanki “ en el momento de la consagración. En la actualidad la primera Misa del domingo (6 am) es en quechua y se canta el “Apuyaya Jesucristo”, que según la tradición fue el aya taqui que las mujeres entonaron a la muerte de Atawallpa.

Otras composiciones en quechua son Apu Jesucristo, Qollanam María, Pureq wayra,Chakatasqa Kírinchasca, Virgen Santa, que se cantan en diversas fechas.


MÚSICA POPULAR

¿Al margen de ese tipo de música barroca, cual fue la que interpretaba el pueblo?
Son notables las mulizas, aquella canción nacida en Tarma y que acompañaba a los arrieros y muleros, esos viajeros y comerciantes de diversos productos como también de mulas, animales de transporte que llegaban desde Tucumán para recorrer todos los caminos. El mismo José Gabriel Túpac Amaru II, fue un arriero.

La muliza llegó a Cusco y se quedó en las pulperías o chicherías para ser interpretada con el charango y la guitarra y también la mandolina junto al yaraví, esa canción mestiza que fusiona el harawi incaico con la trova hispana. Uno de sus más grandes difusores fue el poeta mistiano Mariano Melgar.

Junto a estas piezas antológicas, se arrimaron los huaynos y las marineras, que llegaron hasta el siglo XX para que junto a los valses de corte andino, conformaran aquello que se conoce como la música criolla cusqueña. Han sido mucho los intérpretes de este género músical como también de la llamada música nueva andina en la que sobre salen los famosos cuatro grandes compositores: Juan de Dios Aguirre, Baltazar Zegarra Pezo, Francisco Gonzáles Gamarra y Roberto Ojeda Campana.

Samuel dirigiendo la orquesta

Grupos como Los Campesinos, los hermanos Vera, los Rodríguez, los Pimentel , la recordada Lira Cienciana, la Lira Magisterial y otros, o directores de coro tal el caso de José Manuel Olivera Vidal quienes en conjunto, han contribuido con sus interpretaciones a perpetuar la tradición popular cusqueña. También cito los casos de músicos con gran talento como el pianista Justiniani o Guido Núñez del Prado, un artista virtuoso de diversos instrumentos.

Para ampliar estos interesantes temas, conversamos con nuestro erudito amigo, el músico y director de coros Samuel Castro Irrarazábal, que también es compositor de múltiples creaciones de carácter sacro y popular.


1.-¿Cuáles fueron las primeras interpretaciones de carácter sacro en Cusco? ¿Todas fueron en latín?

En los primeros años del Coloniaje, la iglesia utilizaba la música Gregoriana. Primero «a capella» y luego con acompañamiento lnstrumental, como evidencia aún existen en algunos depósitos de la Catedral del Cusco los llamados»qarachos» ósea aquellos libros hechos con cuero de llama en el copiaban toda esta música en latín para que la leyeran los que cantaban y estrban llenas de preciosos dibujos alusivos al canto.

2.-¿Los autosacramentales tuvieron un apoyo con música sacra, se acompañaron con el órganos?

Generalmente los autos sacramentales se realizaban en los átrios de las iglesias cuya finalidad era evangelizar al pueblo andino con la representación de pasajes bíblicos y en la parte musical se utilizaban los instrumentos musicales de la época traídos de Europa.

3.-.¿Quienes fueron los principales organistas de la Catedral? ¿Dejaron composiciones? En el Cusco existieron fábricas de órganos para ponerlos en los diferentes templos los cuales con el tiempo se llenaron con estos instrumentos de fuelle.

4.- El pampapiano de origen europeo, fue adoptado por los músicos andinos, igual que el violín y la guitarra. ¿Cuánta trascendencia tuvo este armonio en Cusco? ¿Quiénes fueron sus ejecutantes?

El pampapiano, es un instrumento aeronófono de origen mestizo y constituía un elemento completo para las expresiones musicales de aquella época, generalmente lo utilizaba la clase popular para sus festividades de sonido agudo y fácil de llevar a cualquier parte.
Los ejecutantes fueron aborigenes y más que todo mestizos, todavía existen familias como los Usca. C’hallyku y otras, que lo siguen utilizando.

5-¿Han quedado composiciones de origen virreynal con el nombre de sus creadores o todas fueron anónimas?

Se realizaron composiciones al estilo europeo con un estilo especialmente barroco y según algunos especialistas llegó a ser un barroco andino con una personalidad propia. Yo no conocía mucho a los organistas pero sabía que el Padre de Roberto Ojeda(uno de los grandes músicos del Cusco), Don Mariano Ojeda Alvares, fue un destacado organista y entre sus múltiples composiciones se encuentra «Tota Puchra» . Pero no fue esta la única expresión musical,pues había la popular que ha trascendido hasta nuestros días y la nueva música andina con grandes compositores que fueron también intérpretes.

6.- En la música popular a nivel de intérpretes hay muchos y compositores muy pocos , los últimos fueron los 4 granes, también se destacó Armando Guevara Ochoa, Davis Rozas Aragón, Ricardo Castro Pinto. Cuéntame tu experiencia como director de coros. ¿Hay apoyo institucional en Cusco?

Mi experiencia como director es muy grata, pero no hay apoyo del Estado y menos de las instituciones representativas y es un poco escalofriante pensar que no habrá continuidad, pues la IA nos puede reemplazar en cualquier momento.

    LA MOVIDA DE LA NUEVA OLA

    Fotos: Cortesía

    por María Luz CrevoisierDesde Lima, PERÚ

    “Tú eres como el sol de la mañana/ y aunque yo no te lo diga/ y aunque yo no te lo diga…”, cantaban a dúo el argentino Palito Ortega y la españolísima Josefa Flores Gonzáles, conocida en el ambiente artístico como Marisol, quien lucía una graciosa mini falda, escapada seguramente de la censura franquista.

    Eran los años 60 y el mundo se conmovía y sacudía con nuevos sucesos como el lanzamiento al espacio realizado años antes por Rusia del Sputnik, primer satélite artificial (1957) que inicio la era espacial y entre otros hechos de primera magnitud, se dio la guerra de Vietnam que tuvo por respuesta la congregación hippie bautizada como Woodstock en 1969, en la gran ciudad de Nueva York. Fue una manifestación multitudinaria y contracultural que reclamaba paz y proclamaba el amor libre y el uso de las drogas, en medio de interminables interpretaciones de rock.

    En el Perú por aquella década, vivíamos entre golpes de Estado y gobiernos que mantenían más o menos una relativa paz ciudadana. Hubo un reformismo moderado durante el segundo gobierno de Manuel Prado Ugarteche (1956/62) y el primer mandato del arquitecto Fernando Belaúnde Terry (1963/68).

    En aquella etapa, con rezagos del rock (estilo de música que venía desde los 50) y una tendencia hacia la cultura Pop, surgió el movimiento de la NUEVA OLA, como un torbellino que se inició en los 60 y tuvo una duración hasta los 80, cuando nuevamente el rock, pero esta vez en castellano se posesionó del ambiente juvenil con Soda Stereo, Maná, los Hombres G, Vilma Palma, Charly García, Tacuba, Los Prisioneros, Caifanes, el gran Santana, uno de los más grandes intérpretes del rock a nivel latino y otros.

    Y LA NUEVA OLA LLEGO

    Entre los recordados programas musicales en Lima, tenemos Idolos de la Nueva Ola, Hola Juventud, en Radio Victoria y en la televisión, el Show de Sergio en Canal 2 y Cancionísima en Canal 13 con Pablo de Madelangoitia. En estos programas debutaron jovencísimos intérpretes como César Altamirano, Paco Daglio, Pepe Cipolla, Jorge Conty, Gustavo Git Moreno, que eternizó su romántica” Norma Mía”, Jimmy Santy, y su “Contigo en la playa”, Los Belkings, Regina Alcóver, Quela Gates, ellas en minifalda, prenda ícono de aquella etapa creada por la británica Mary Quant. Fue precisamente gracias a la minifalda que el mexicano Enrique Guzmán popularizó su famosa Popotitos, pues no todas las chicas tenían piernas esculturales.

    Entre los sucesos novedosos estuvo el mano a mano que se dio por los 70 en el Coliseo de Acho en el Rímac, entre Los Iracundos y Los Angeles Negros, ambos de Chile, en un ambiente compartido y amical.
    Nombres de colección fueron entre nacionales y extranjeros, Los Shains, Los Silverstons, Los Dolton, Los Belkins, Billy Cafaro, Leo Dan, Sergio Murillo, Palito Ortega, los Teen Toops, Rocío Durcal, César Costa, Los Camisas Negras y tantos más.

    Y en provincias, ¿cómo andábamos?

    Cusco, la antigua ciudad incaica, no fue ajena a esta movida y acogió con alegría ritmos como el twist, ritmo frenético consagrado por Pepe Cipolla. En las fiestas era frecuente ver a las chicas luciendo sus peinados bombé o gato, haciendo competencias y demostrando sus habilidades para ese nuevo ritmo.
    Surgieron programas y disk joker que difundieron aquellas interpretaciones primero en la radio y después a través de programas televisivos y en vivo.

    La gran sorpresa nos la dio un limeño enamorado de la Ciudad Puma, Francisco León Carrasco (Lima, 1975) quién ha recogido las manifestaciones de aquella etapa en su libro CUSCO-UNA ARQUEOLOGIA DEL ROCK (2023) dando a conocer como ninguno la trayectoria y repercusiones de la Nueva Ola en Cusco, tal como lo hiciera anteriormente en Huancayo, además de realizar un recorrido histórico de lo que fue el Cusco desde tiempos milenarios.
    Pero no es el único título que tiene, puesto que son más de treinta títulos que sacó a luz. Francisco León, además de ser escritor es poeta, músico, editor e historiador. Entre los últimos títulos de su creación están la mencionada Cusco. Una arqueología del Rock (2023) una obra de 550 páginas, además El Alma de los Muertos (2025) de 700 páginas y Revegne, la venganza de los muertos (2025).

    Con dos de sus últimas obras, el autor forma parte de la nueva generación de escritores como Omar Aramayo (Los Túpac Amaru 1572/1827) y Jeremías Gamboa (El principio del Mundo) que han vuelto al estilo de la novela monumental no haciéndose eco de aquella tendencia de escribir obras breves por el consabido concepto de que nadie lee en esta época.

    Para conocer un poco sobre sus inquietudes, propósitos y motivaciones, conversamos con este inquieto limeño de alma andina y estas fueron sus respuestas:

    1.-Siempre me llamó la atención que tú siendo limeño, tengas una inclinación hacia lo andino, cuando existe un fuerte racismo de parte de muchos de tus paisanos. ¿Esto se debe a algún ancestro de familia?

    Mi amor hacia el mundo andino, su cosmovisión, se debe a los años en que viví en el Qosqo, la capital no solo cultural sino espiritual del Perú. En la sagrada ciudad de piedra logré reconectar, en ese sentido de religare, con mi verdadera alma peruana. Ello fue gracias al conocimiento del picchado ceremonial de la hoja de coca. La experiencia mística con la hoja de coca es algo que recomiendo a todo peruano que desee encontrar su esencia. Por el lado familiar, al contrario, desciendo por todos lados de viejas familias hacendadas de Piura.

    2.-Yendo concretamente a la música, veo que te interesaste por los fenómenos del rock y de la Nueva Ola que van paralelos, pero tú lo hiciste cuando aparecieron en Huancayo y Cusco. ¿Fueron importantes esos períodos? ¿Qué de novedosos eran en relación a lo que se presentó en Lima? ¿Entiendo que también Arequipa aportó lo suyo de manera dinámica, por qué no la consideraste?

    El amor por la música me viene de mi madre. Es así que tengo estudios musicales de canto, composición y guitarra. Además, soy melómano. En ese sentido, se me hace natural escribir sobre lo que amo. El rock y la nueva ola fueron fenómenos que el Perú adquirieron las características del país que los procesó. Entonces, estaban muy relacionados, mezclados, a pesar de tener diferentes periodos de auge. Huancayo y Cusco, que son los territorios que he investigado, además de mi barrio de Salamanca de Monterrico, presentaron aportes novedosos a nivel sónico. Centrándome en las dos ciudades mencionadas, en Huancayo hubo una fuerte presencia de bandas, solo por mencionar a los Datsuns, que alcanzaron renombre nacional o La V Rebelión, y otras de sonoridades complejas como los Gatos Negros, más que una cantidad de grandes solistas, a diferencia de lo sucedido en Cusco, donde las bellas voces prevalecieron sobre lo hecho por las bandas, puedo mencionar por ejemplo a Lucho Lastarria. Otro aporte, en el caso de Cusco, fue la utilización de elementos de la cultura popular relacionada con lo andino, como el fox-incaico, por parte de los Spectros en temas de fusión bastante adelantos a su tiempo, tal es el caso de “Ollantay” o “Cuando el indio llora”. Además, tenemos al grupo El Trébol, el primero en grabar temas en quechua, como “El viento pregunta por ti” y “El cóndor pasa”. Arequipa tiene bandas como los Texao, entre otras, pero no se me ha dado la oportunidad de estudiarla, aún.

    3.-¿Qué de novedoso fue este período en Perú?

    A nivel musical el Perú tuvo una época de oro en lo que se refiere a las décadas del 60 y 70, con muy buenas bandas y cantantes. Lo que nos faltó para consolidarnos fue un mercado interno sólido, encargado de promocionar y exportar el material que producción. Debemos recordar que somos un país sin industria, a pesar de que existían muchas compañías disqueras. Sin embargo, las condiciones del ingreso del capital extranjero, estadunidense, sobre todo, en la década del 50 durante el gobierno de Manuel A. Odría, lo que consiguieron fue que la incipiente industria nacional se detuviera. Así, se entró en una situación descendente de la que nunca nos recuperamos.

    4.-Cómo influyeron la nueva ola (y agreguemos también el rock) de otros países como México, Chile y Argentina, hablando solo de América Latina, pero también de Italia y España en donde se vivió un momento trascendental?

    Nosotros somos un país de capitalismo dependiente. Entonces, es lógico que los fenómenos culturales de masas creados en los Estados Unidos y Europa, nos lleguen de rebote. El rock, el primer rock and roll, nos llegó vía México, a través de la “traducción” que bandas mexicanas como los Ten Tops hicieron de los hits norteamericanos. Chile y argentina también se nutrieron de México, que a su vez lo hacía de Estados Unidos, por ser frontera, y lo que se producía en Italia, España y Francia. En el caso de las ciudades de Perú que he estudiado, la radio jugó un papel trascendental. Las ondas redujeron las distancias y lograron establecer una comunicación directa entre los jóvenes andinos y sus maestros norteamericanos e ingleses. Otro medio que cumplió igual labor fue el cine.

    5.-¿Qué aportó el Perú a los demás países?

    El “aporte”, la importancia, del rock y la nueva ola peruanos de los años 60 y 70 fue considerado a posteriori, gracias a la llegada del Internet y la fluidez instantánea de la trasmisión de datos. Para ser sinceros, ni siquiera los músicos de la movida Subte de los años 80, punk, etc., tenían conocimiento del “aporte” de las bandas peruanas predecesoras. Es que existía un total desconocimiento y falta de interés en realizar una arqueología de nuestro pasado musical, que por suerte ahora está cambiando. En ese sentido, me alegra que mi libro Wanka Rock, primera historia del rock en Huancayo 1962-1979 de 2017, haya sido el PRIMERO en investigar de modo académico lo sucedido a nivel musical en una ciudad andina del Perú. Aunque debo mencionar que mi libro Salamanca Sixties, un estudio sobre el rock en la clase media de Lima, es dos años anterior. Para finalizar y para todos los amigos que deseen indagar el aporte del rock cusqueño al mundo, pueden adquirir mi libro Cusco a fines de los 60´s, una arqueología del rock y sus circundantes. Obra que desentraña mitos hasta ahora inexplorados, como la visita de los Rolling Stones a la ciudad imperial, con fotos incluidas o el impacto del hippismo, entre otros. Dicha obra me llevó a salir en la revista Forbes, una de las más importantes del mundo, por lo que le estoy muy agradecido.


    Enlace de Forbes: https://forbes.pe/forbes-life/2023-12-01/libro-que-explora-la-genesis-del-rock-cusqueño