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Un rayo de historia en la pradera

por Alejandro Alonso

Un rayo en la pradera, fe y guerra en el Tíbet, Grupo Rodrigo Porrúa segunda edición, 2017, México, es una novela de corte circular dado que se muerde la cola como un Uroboros, es decir, concluye en las circunstancias como comenzó.

Se trata de una ficción de corte histórico que nos remonta a un dramático periodo de transición, a mediados de la centuria pasada, cuando el antiguo Tíbet es invadido por el gobierno comunista de la República Popular China. La responsable de este viaje en el tiempo es la autora Silvia González (Chihuahua, 1966), con Maestría en Humanidades por el Tecnológico de Monterrey campus Chihuahua, y doce libros publicados que van del cuento infantil hasta la poesía.

“Un rayo en la pradera es una novela histórica, situada en 1949, ahí comienza y trata de la invasión de China al Tíbet budista. Tíbet era un país cien por ciento budista. Y pensaba que tenía que contarse todo esto en el mundo actual; los budistas y los lectores teníamos que saber cómo el antiguo Tíbet  fue invadido y violentado, sobre todo, cuando no tenía ejército a causa de su organización y postura religiosa”.

La novela demuestra una habilidad narrativa para transpolar tiempos de acuerdo a los personajes y las circunstancias. Ciertamente la historia transcurre, de capítulo a capítulo, desde la vida monacal que llevan los monjes budistas en sus santuarios principales, hasta la alianza que el Tíbet establece con Bután, país vecino. Pero no sólo se trata de los acontecimientos que ya forman parte de la enciclopedia universal, y en particular del Oriente. A partir del trazo del devenir dialéctico, somos partícipes del allanamiento que se aplica a una filosofía milenaria: el budismo.

La autora expone como se contraponen dos visiones hegemónicas en sí mismas: el budismo y el comunismo.

“El budismo es una religión científica porque estudia la mente; para los monjes budistas todo es mente, la alegría es mente, la tristeza es mente, la depresión es mente, el amor es mente, tú y yo somos mente, sin mente no existimos, no podemos percibirnos, ni reconocernos, ni apreciarnos, ni amarnos. Pero también estudian la energía positiva y negativa, para ellos todo acto deja una semilla kármica que puede o no germinar dependiendo de las situaciones. Cuando supe todo esto quise contarlo”.

La necesidad por plantear este horizonte filosófico, viene por un franco deseo de introspección, mismo que queda más que evidente en el volumen.

“Todo comenzó con una crisis de fe, no entendía el sentido de la vida y me preguntaba cuál es la razón de existir de nosotros, los seres humanos, si, finalmente, nos desvaneceremos en la nada. De tanto buscar respuestas apareció por ahí la filosofía budista y me dio unos argumentos tan simples que me hicieron clic. Entonces, una cosa me llevó a otra: estudiando el budismo, conocí la tragedia del pueblo tibetano, ese país asiático, perdido entre los Himalayas”. 

Lectora disciplinada y con el rigor de la investigación en mente, tanto el interés como el deseo de un equilibro espiritual personal, propiciaron el acopio de lecturas, incluso la comprensión del idioma.

“Aprendí un poco de tibetano y fui practicante de la filosofía budista durante muchos años. Quise que lo que escribiera tuviera un sostén real sobre la tragedia del Tíbet, que coincidieran las fechas con los eventos importantes de la novela y, sobre todo, con la vida doméstica de los habitantes. Claro, me tuve que documentar terriblemente. Los pocos libros que había me los leí; estamos hablando de hace poco más de diez años cuando empecé a escribirla, todavía no había tanta información en la Red…”

El dato duro de la fuente histórica primaria se traslada a una descripción desenvuelta y minuciosa de un entorno regional; también paladeamos de los hábitos alimenticios de los tibetanos, su vestimenta y el inevitable protocolo ritual. Es decir, ahonda en los usos y costumbres.

“Y así es como va narrada la trama: aprovecho para contar toda la historia doméstica, cómo viven en los monasterios, cómo reclutan a estos niños que son los lama reencarnados…”

“Todo comenzó con una crisis de fe, no entendía el sentido de la vida y me preguntaba cuál es la razón de existir de nosotros, los seres humanos, si, finalmente, nos desvaneceremos en la nada. De tanto buscar respuestas apareció por ahí la filosofía budista y me dio unos argumentos tan simples que me hicieron clic. Entonces, una cosa me llevó a otra: estudiando el budismo, conocí la tragedia del pueblo tibetano, ese país asiático, perdido entre los Himalayas”. 

Silvia González

Justo la vida monacal es un escenario que domina al cuerpo del volumen. En este ámbito, los protagonistas rompen las vedas, principalmente la veleidosa Shakya Lhamo La. Quizá, tal afán de rebeldía es una proyección autobiográfica de la propia autora, más cuando la mencionada protagonista toma la maña de urgar en los libros proscritos dentro del monasterio.

“La prohibición y la literatura fueron sentimientos iguales en mi infancia. Leer significaba violar el baúl de libros de un tío solterón que los mantenía bajo llave, mientras mi hermana pequeña, con la promesa de un dulce, vigilaba y me avisaba si ya venía llegando. Añado a esto mi exagerada sensibilidad emocional, siempre estoy analizando el odio, el amor, la angustia de vivir, creo que la primera materia que debe aprobar un escritor es la psicología. Me considero una persona enferma de emociones que aprendió a manejarlas y soltarlas escribiendo”.

Entonces tenemos un planteamiento narrativo que contiene carga histórica y filosofía budista. A esto se añade un conflicto sentimental y amoroso entre sus protagonistas.

“Tenía dos objetivos principales, contar la vida doméstica de los monjes y sus monasterios en Lhasa, la capital de Tíbet, y explicar el conflicto chino tibetano, luego, como toda novela, aderezarla con una historia de amor. Shakya, la chica de ojos rasgados y cutis esmaltado como porcelana china, Dusum el monje de la mente portentosa, y Samye, el manso, se dieron vida a sí mismos”.

Un rayo en la pradera cuenta con tres personajes coprotagonistas, cuyas vidas se nos comparten desde la niñez hacia la primera juventud.

“En un primer plano comienza con una inmolación a lo bonzo, hecha por Samye, uno de los monjes budistas, protagonista que, en pleno exilio y desesperado de ver a su amada abrazada de otro, decide inmolarse. Luego hay un brinco en el tiempo, hacia el momento en que Samye es pequeño y vive con su familia. Un grupo de monjes lo descubre y lo declaran como la reencarnación de un lama muy avanzado en espiritualidad. En consecuencia, lo trasladan a la edad de seis años al monasterio más importante de Tíbet, el Palacio del Potala, para ser educado en el budismo. Nunca vuelve a ver a su familia”.

A Samye se le unen Dusum y Shakya Lhamo La. A cada uno le corresponde un trazo psicológico preciso que ahonda en sus apegos y desapegos espirituales. El carácter descriptivo también logra retratos muy visuales de sus distinciones físicas.  

“Al mismo monasterio llega Dusum, viene de una tribu nómada y se recita las escrituras budistas sin saber leer ni escribir. Shakya Lhamo La, la chica bella de la historia, es hija del hombre más rico de la ciudad de Lhasa, capital de Tibet, y es enviada al monasterio por maldad de su madrastra. Juntos crecen y ven cómo son invadidos por los chinos comunistas. Entre la trama se explica el problema político entre China y el Tíbet”.

La autora reitera la razón del título en varios pasajes del volumen, Un rayo en la pradera se debe al arrobamiento que un ser vive en su primer revelación de amor.

“Quise escribir una novela donde todos estos elementos —los monasterios, la invasión, el amor, y tantas cosas raras de este mundo tibetano— danzarán y entretuvieran a un lector”.

Si uno consulta fuentes secundarias en torno al drama histórico que nos plantea la maestra Silvia González, tenemos que, de acuerdo a la versión oficial de China, lo ocurrido en el Tíbet no se califica como una invasión.

“Tíbet era un país donde la población total profesaba la religión budista y no tenía ejército por razones de paz espiritual, además, el peor trabajo era ser soldado y matar a otro ser vivo, así que al principio nadie mató a nadie, pero todo se complicó. Los chinos prohibieron la religión, fusilaron muchos monjes y destruyeron 600 monasterios”.

Lo cierto es que la presencia de China en el Tíbet, provoca un éxodo irremediable.

“Esto obligó a los lamas budistas a salir de su región y a dar a conocer sus teorías sobre la mente. Llegan a las universidades de Europa, Alemania e Inglaterra, por ejemplo; entonces sus conocimientos quedan en los libros y van pasando a todos nosotros. Ahora su filosofía de la meditación, del conocimiento de la mente, tiene su merecido lugar en la cultura del mundo”.

Un rayo en la pradera es un bocado literario apetitoso para adentrarnos en una historia que pareciera tan distante. Fiel a su compromiso con esta cultura, la autora nos regala información anexa para quienes deseen conocer más de la historia del Siglo XX.

“Al final del libro viene un glosario que detalla las palabras en tibetano. También describo ahí qué es el budismo, cómo reencarnan los lamas, las ironías de un pueblo pacífico que creyó que los rezos protegen de las balas y el beneficio que tuvo el mundo con esa invasión”.

Un rayo en la pradera, fe y guerra en el Tíbet está a la venta en Amazon. 

Biografía del autor: Alejandro Alonso Aguirre es un destacado escritor mexicano, egresado de la Universidad del Claustro de Sor Juana, premio nacional de periodismo en diversas emisiones y narrador audiovisual. Además, es Director de Concordia Mundo, empresa dedicada al diseño de estrategias educativas y de divulgación científica.

Por la ruta de nuestra historia

Fotos: Ricardo Sheffield

por Alejandro Alonso

La historia como un devenir siempre trae una causa, el suceso y sus consecuencias. Hay quienes encuentran un laberinto más que seductor en los acontecimientos del pasado, y se funden en ellos; otros dimensionan el futuro a partir de la gran Torre de Babel que significa el transcurso de la humanidad por el mundo. A cada momento histórico le corresponde su protagonista, aquel o aquella que actúa a favor o en contra; también quienes son testigos secundarios de los hechos.

Gracias a la pluma del doctor Ricardo Sheffield (originario de León, Guanajuato, 1966) nos remontamos hasta las primeras décadas del siglo XIX, cuando en la Nueva España se dejaron oír las voces que después se convertirían en un grito de emancipación del imperio de España. Pieza clave de una gesta de la que procede la identidad nacional de México, el cura Miguel Hidalgo y Costilla (1753-1811) es la figura clave del volumen titulado La ruta de Hidalgo, 7 reglas para gobernar y transformar, Editorial Porrúa, 2022.

Se trata de un volumen de carácter histórico cuyo trazo fue madurando décadas atrás, en palabras del autor.

«Empecé a escribir este libro hace exactamente treinta y nueve años; el 13 de septiembre de 1983. Tenía entonces diecisiete años«.

Anterior al volumen que nos ocupa, Ricardo Sheffield publica Del desamor al amor, la relación de México y el CIADI, Editorial Porrúa 2021, enfocado a un organismo internacional que asunta controversias relativas a inversiones internacionales. Si éste se circunscribe en el ámbito del Derecho, del que el autor es una autoridad, el volumen en cuestión plantea una visión renovada del carismático cura.

«Soy un profundo admirador de su vida. No soy historiador, pero soy aficionado práctico, lector de muchos libros de historia, particularmente de este personaje don Miguel Hidalgo y Costilla«.

A la narración la sustenta una cuarentena de referencias bibliográficas de primera fuente.

«Tengo una biblioteca muy amplia, con más de cinco mil volúmenes y un buen acervo todavía por leer. No ingreso ningún libro si aún no lo he leído; ahí me espera un cerro de más de cien títulos. Ahora, el escribir y hacerlo para los demás lo empecé desde muy joven, cuando elaboraba guiones para teatro y televisión. Entre los trece y catorce años de edad, empecé a conservar apuntes de cantidad de ideas. Son la base para la serie de libros que ahora trabajo«.

No obstante que esas notas aguardaban, lo que detona la decisión por trazar La ruta de Hidalgo es un volumen con otro carácter literario.

«Hay un libro de autoayuda que me marcó muchísimo, lo escribió un mormón norteamericano, Stephen Covey (Estados Unidos, 1932-2012), y se titula Siete hábitos de la gente altamente efectiva; en sus páginas tenemos la vida de distintos empresarios de los que extrae consejos para lograr el éxito, ya sea como profesionista o empresario. En su momento, su lectura me ayudó bastante, además de que me gustó su formato. Entonces me dije: `si Stephen Covey pudo sacar consejos de la vida de empresarios, estoy seguro que de una vida tan rica y tan polifacética como la del cura Hidalgo, podemos sacar también consejos, y sobre todo consejos para cualquier tipo de persona: campesino, empresario, profesionista, médico, enfermera o estudiante´. Así es como nace el libro«.

«Soy un profundo admirador de su vida. No soy historiador, pero soy aficionado práctico, lector de muchos libros de historia, particularmente de este personaje don Miguel Hidalgo y Costilla«.

Ricardo Sheffield

Con un estilo directo y sencillo, se traza una vía paralela entre el acontecer histórico del prócer de la Independencia, y una suerte de filosofía en torno al liderazgo.        

«A través de cada capítulo, tenemos consejos para gobernarse y transformarse a sí mismo, siempre con el eje de la vida de Hidalgo, de una manera ligera y sobre todo amena. No me gusta escribir algo que sea aburrido, difícil de leer. Desde esta perspectiva dimensiono al personaje y mi deseo es que los lectores entiendan el México de ayer, del presente y el futuro, a partir del legado de este personaje».

Los primeros seis consejos desglosados por Ricardo Sheffield son:

1. Los líderes están hechos de 10% de lecturas, 10% de ideales y 80% de trabajo; 2. Donde los demás ven un desastre, un buen líder ve una razón para cambiar las cosas; 3. Un buen líder sabe hacer lo correcto y a veces eso requiere cambiar las reglas; 4. Un buen líder sabe escuchar, pero no se paraliza: actúa; 5. Las cuatro virtudes de un buen líder son saber planear, saber actuar, saber improvisar y saber dirigir; 6. Los mejores líderes no son autocráticos: tienen equipos, los escuchan y los vuelven poderosos.

«En la historia encuentras los mejores consejos para el futuro y el presente, porque no hay como aprender de los errores y aciertos de quienes nos precedieron. Además cuando haces un análisis de circunstancias para tomar una decisión, aquellas de carácter histórico se vuelven muy importantes para que una decisión esté bien fundamentada. Si ignoras el pasado es muy fácil que no tengas el contexto completo de algo. A final de cuentas cualquier tema de carácter político administrativo, trata sobre las personas, sobre los pueblos, y su hoy está siempre ligado al ayer, a la historia».

Por ajustes en el diseño de portada, los siete consejos pasaron a ser reglas.

«La palabra consejo estaba muy larga y no cabía en la portada; aunque hay mucha diferencia entre consejos y reglas; las reglas son a fuerza, mientras que los consejos tiran más como las llamadas a misa, va quien quiere. Lo importante es que son siete reglas para gobernar y transformar, pero se trata de reglas para gobernarse a sí mismo. Recuerdo mucho a mi abuela, cuando me portaba mal me decía: `Gobiérnese muchacho´. El volumen sigue ese talante, de gobernarse y transformarse a sí mismo. Así valoro la vida, como un proceso continuo de transformación, tanto en lo físico, espiritual e intelectual…»

La última regla que opera bajo la figura tutelar del cura Miguel Hidalgo y Costilla, versa: 7. Un buen líder sigue su propia ruta: aprende de los otros, pero sabe abrirse su propio camino.

Al peso ético de esta consigna, lo antecede una cita que el autor nos regala de Edmundo O´Gorman:

«Monstruo luciferino y ángel de la salvación, he aquí la extraña dualidad con que penetró Hidalgo en el reino del mito, donde las balas ya no pudieron alcanzarlo. Así transfigurado, descendió a la Tierra, y en torno a la pugna entre aquellos extremos irreductibles se fue convirtiendo en el genio tutelar de nuestra historia».

Ricardo Sheffield nos comparte un adelanto de su última obra de corte también histórico, que estará en librerías a finales de este año y con el sello Planeta.

«Se titula Dos águilas y es la historia entre México y Estados Unidos, desde la cultura Clovis, hasta Joe Biden y López Obrador. Es de corte analítico y se divide en catorce capítulos temáticos, por ejemplo: el primero aborda la cultura Clovis que fue común y la primera en todo el norte de América; otro capítulo trata sobre la delincuencia, con un análisis a detalle tanto de los paralelismos como las diferencias. Quiero destacar que en todo momento se trata de una visión positiva de la historia. Hacia el próximo año, deseo trabajar otro volumen paralelo de historia, ahora entre Japón y México».

Con portada del artista Antonio Chaurand, La ruta de Hidalgo, 7 reglas para gobernar y transformar, se encuentra disponible en cualquier sucursal de editorial Porrúa.

Una rutina digna de ser narrada

Fotos: Cortesía

por Alejandro Alonso

Rutina de siempre de Élver Pizarro Pillco, Sieteculebras, Cusco 2023, es un volumen de cinco relatos que enmarca la vida cotidiana de personajes oriundos de Los Andes, con un estilo coloquial y directo, ameno y sin pretensiones. En cada una de sus piezas, el corte psicológico del retrato humano deja ver a ciudadanos ordinarios, en los que el autor no pinta ningún héroe o antihéroe. Esto último torna el volumen muy cercano a la realidad inmediata.

Natural de esas tierras, Sicuani, Cusco, 1958, el autor tiene la virtud de trazar a precisión calles y casas, colores y olores, sensaciones y emociones de un emplazamiento milenario en su momento actual. Sin el apremio de publicar, Pizarro confiesa que el presente volumen tiene una antigüedad de quince años de haberse escrito; cliente asiduo del Café Extra, ahora extinto, ahí bebió infinidad de tazas de café y agotó varias plumas hasta dejar listo su volumen y que éste pasara a manos de su editor y amigo Mario Guevara Paredes.

El tono narrativo del compendio es franco y sin rodeos, herencia de la narrativa oral procedente de su abuela, Silvia Antonia Leyva López, 1903-1971, de cuya voz escuchó por vez primera la historia de Genoveva de Brabante, de Christoph von Schmid, y Las mil y una noches, entre otros. Esta tutela lo acompañará siempre: “me dediqué al periodismo, escribiendo en los diarios de la localidad, crónicas, ensayos y otros trabajos como administrador del Teatro Municipal del Cusco”.

Las influencias literarias se sucedieron “…principalmente de la literatura infantil, por ejemplo con el cuento El patito feo de Hans Christian Andersen; luego el vanguardismo, en el cuento Paco Yunque de César Vallejo; el barroco, con los poemas de Sor Juana Inés de la Cruz; el modernismo de Amado Nervo; el indigenismo en los relatos de José María Arguedas, Ciro Alegría; el realismo mágico, en los trabajos de Gabriel García Márquez y Juan Rulfo; el realismo de los rusos León Tolstoi, Máximo Gorki, Fiodor Dostokieski, así como muchos autores de literatura erótica”.

De Sicuani migra a la ciudad del Cusco, donde extravía sus primeros poemas, a cambio ya tiene en mente la escritura como un oficio profesional: “emborronar cuartillas es darle vida a historias sueltas que están a nuestro alrededor, entre la gente, la multitud, el obrero, el campesino, la ama de casa, el intelectual, el magistrado, el congresista, el político sea de derecha o izquierda”.

Una noche de 1989, al salir de un Taller de Cuentos, organizado por el Instituto Nacional de Cultura del Cusco, se encuentra con Mario Guevara, por aquel entonces funcionario de dicha institución. Este último anima a Pizarro hacia la narrativa breve; así nace su primer relato, Nunca más con Osiquín, que describe el perfil pícaro de un infante. El relato merece mención de honor en el certamen convocado por la Revista Dakunkut, de Iquitos, en 1993.

Desde su primer logro hasta este segundo volumen de relatos publicado por la editorial Sieteculebras, la brevedad y la picardía prevalecen en las letras de Pizarro. Las narraciones que nos ocupan, de una Rutina de siempre, contienen una estructura lineal y efectiva; la temática que abre el compendio es convencional, El último poeta romántico, con el planteamiento de un final sorpresa –la muerte no deseada de alguien que se desea obsequiar: un poeta que ve publicada su obra como un acto de gracia—. La malaventura pilla a un bate abatido, muy en el corte del artista romántico que evidenciaran los escritores del siglo XIX. El punto es que el autor no se solaza con la tragedia; esta le sirve de pretexto para exponer lo imprevisible de un destino que marcha ajeno a la voluntad humana y su colectividad.

Otros relatos demuestran mayor malicia y retruco de escritura, tal es el caso del cuento homónimo al libro. Justo este texto plantea, desde una rutina de siempre, un desfase de lo inmediato común hacia la frontera de lo inusual o fantástico: un profesor de respetada investidura, muere al cumplirse el coito con una mujer que ya pertenece al mundo de los muertos. El propio Élver Pizarro lo define de la siguiente manera: “Se trata de la historia de dos personas mayores: varón y mujer que llevan un amor platónico; toda la historia se desarrolla en el hotel de un pueblo, donde el final es onírico, sorpresivo”.

En esta narración, entra en juego un elemento que vemos reiterante en la apuesta estética del autor: la libido.

La constancia la tenemos con el relato En el viejo Chevrolet, cuya detonante es una joven en la plenitud de sus formas y capaz de desatar lo inusitado: Domitila. Tres hermanos ambicionarán ese oasis humano para sus náufragas vidas; el primero en desearla será el mayor, Peter, quien encontrará la manera “para observar por la ventana a la nueva empleada, cómo se peinaba la cabellera que le rebasaba la estrecha cintura y luego se vestía con sus polleras multicolores; ni que decir de sus piernas torneadas que terminaban en unos pies menudos”.

Este relato trascurre en primera persona, en voz de uno de los hermanos que decide ser espectador del afán entre Peter y el menor de ellos, Tetón; la desventura del primero solo afirmará la virilidad del segundo, quien al final será el hábil poseedor de Domitila.

Una noche de junio en Sacsayhuamán, remata con un final también a prueba de libido. A diferencia del texto anterior, éste no expone una obsesión tan marcada en sus personajes. El protagonista, un hombre maduro, cumple con la promesa de velar por María, la esposa de su difunto compadre José; de la mano de su ahijado, Jesusín, se deja llevar como por un acto de trance hasta una laguna de la ciudad ceremonial de Sacsayhuamán, donde el protagonista obtiene el favor de la mujer y pierde la razón.  

Olinda completa la tanda con una muy buena factura tanto en el trazo de los personajes como en los giros argumentales de tiempo. “Olinda, que estudiaba en el Colegio de Señoritas de las Mercedes, en realidad era una muchacha bonita, de tez clara, cabellera rubia, ojos grandes y castaños, y el cuerpo bien formado”, de esta manera la describe el narrador de la historia quien, a su vez, confiesa: “De Olinda estuvimos enamorados muchos adolescentes de la Urbanización de Santa Rosa, pero ella no nos daba importancia; parecía vivir en otro mundo”.

Pese a todos los pronósticos, y muy a pesar del protagonista, la orgullosa amazona de la modernidad cederá finalmente a Felipe, siempre humillado pero tenaz en sus propósitos.

La narrativa de Élver Pizarro es verosímil aún en sus planteamientos más inverosímiles. No hay manera de dudar de ella. Gran parte de esto versa por lo humano de sus personajes y protagonistas, dados a la ilusión, al amor, al encuentro de aquello que se considera perdido. El relato breve es un ejercicio difícil que permite dimensionar otros planos literarios. Élver Pizarro ha asumido el reto con un par de novelas inéditas que ya tiene en revisión final.

Quienes deseen penetrar en los renglones de ficción de una Rutina de siempre, encontrarán a un autor contemporáneo, apegado al accidente y caprichos de la modernidad que le ha tocado vivir, con la sabia conciencia de que no tiene sentido apurar una publicación cuando lo que se desea es reafirmar la propia existencia a partir de las letras.

Biografía del autor: Alejandro Alonso Aguirre es un destacado escritor mexicano, egresado de la Universidad del Claustro de Sor Juana, premio nacional de periodismo en diversas emisiones y narrador audiovisual. Además, es Director de Concordia Mundo, empresa dedicada al diseño de estrategias educativas y de divulgación científica.

El mundo inmersivo de Milagros Várguez

Milagros Várgez

por Alejandro Alonso

Actualmente es Directora de Medios de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia, en la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, aunque su identidad está ligada de raíz con la producción de películas de corte documental para proyectarse vía planetarios.

Comunicadora social y egresada en el 2009 del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey, Milagros Várguez (Cancún, 1987) tiene un perfil entusiasta y jovial, a pesar de los cargos que ha logrado en su trayectoria. A esto habría que sumar un espíritu emprendedor, más que necesario para levantar una producción mexicana para planetarios.

Al igual que muchas niñas y niños que han tenido la primer experiencia, la pequeña Milagros quedó cautivada cuando ingresó a aquel recinto semioscuro, y luego de tomar asiento, sentirse capturada por el ritmo de imágenes que sólo un planetario puede regalarnos.

“El valor de los planetarios es muy importante para la divulgación. Son estos espacios en los cuales tal vez muchos niños han tenido su primer contacto con la ciencia; es este sitio al que los profesores te llevan y una queda maravillada, de poder entrar y encontrar una sala toda oscura; de repente iluminada por las estrellas. Los niños van, ven estas películas; se entretienen, aprenden. Es una experiencia fantástica, y las experiencias emotivas siempre quedan grabadas en nosotros. Entonces son un buen medio para la apropiación social del conocimiento, para la divulgación de la ciencia”.

Con el paso de los años y consecuente con su formación profesional, Milagros Várguez viró la experiencia lúdica hacia el terreno pedagógico.                  

“La ciencia fue un tema que siempre me apasionó; empecé a dedicarme a la divulgación de la ciencia; después llegó a los planetarios. Comienzo como Directora del Planetario de Cozumel y me enamoró de este nuevo formato, 360 full dome, que es una maravilla. Se trata de un medio inmersivo con el cual logras adentrarte y colocar todos los sentidos a través de una sola producción, gracias a imágenes y sonidos envolventes. En Cozumel mi gestión fue del 2015 al 2019”.

En México y ubicado en la capital, el Planetario Luis Enrique Erro del Instituto Politécnico Nacional, IPN, se cuenta como el más reconocido en el país. Con el paso de las décadas, se ha incrementado la presencia de planetarios en otras entidades, así como la suma de domos digitales (dieciocho al momento de este escrito). Dimensionar y construir un planetario de este tipo es tarea que conlleva una planeación puntual, además de que se debe considerar una inversión elevada.

“Los planetarios son costosos. Quienes están al frente, hacen grandes esfuerzos para mantenerlos. Por eso es importante que la gente los visite, no solamente para ver una película, sino para tomar un taller y desarrollar otras actividades que puedan sumar a la experiencia lúdica.”

«El valor de los planetarios es muy importante para la divulgación. Son estos espacios en los cuales tal vez muchos niños han tenido su primer contacto con la ciencia; es este sitio al que los profesores te llevan y una queda maravillada, de poder entrar y encontrar una sala toda oscura; de repente iluminada por las estrellas».

Milagros Várguez

Ahora existe una Asociación Mexicana de Planetarios A.C., pero el tema es que el incremento de este tipo de centros no asegura la producción de filmes científicos para domo. La solución inmediata es la importación de películas facturadas en otros países, además de que estas cuentan con un doblaje al español peninsular o de otras latitudes. Este es el escenario que enfrentó Milagros Várguez.  

“Ese año, 2016, estaba abierta la Convocatoria de Comunicación Pública de la Ciencia del Conacyt. Después de un largo camino, resultamos beneficiados y el proyecto caminó. Queríamos crear contenidos que fueran pertinentes con nuestra realidad, así que decidimos producir nuestra primer película para domos de inmersión digital, pero, la verdad, no teníamos completamente claro cómo sería. Nuestro primer paso fue contactar a productores de otros países. La misión era aprender de ellos y, para fortuna nuestra, nos vinculamos con gente del reconocido European Southern Observatory, ESO, quienes se mostraron interesados en nuestro proyecto.”

Arqueoastronomía Maya: Observadores del Universo, México 2017, es el primer peldaño de ascenso en la empresa trazada por Milagros Várguez, misma a la que se sumó la firma privada Frutos Digitales.

«Cuando hablamos de un lenguaje cinematográfico, pues existe una familiaridad con expresiones como zoom in o close up, pero esto cambia con la producción para planetarios. Al tener una cúpula de 360 grados, las imágenes se deforman; se tiene que involucrar un sofware específico; también hay que dimensionar la posición del personaje principal y los planos secundarios, de acuerdo al diámetro de la circunferencia del domo».

Como se comentaba líneas arriba, la planeación de un filme para planetario, cualquiera que sea su duración, demanda una producción rigurosa que termina por impactar, positiva o negativamente, a su distribución comercial. Una producción digital es una suma condensada de datos, mientras más compleja sea una producción —por ejemplo para animación 3D—, el volumen digital se eleva. Esto se incrementa en una producción para planetario. Ahora bien, para que esos datos puedan transmitirse en una pantalla, deben pasar por un proceso de compresión al que se le llama render.

«Es todo un tema con los planetarios, porque muchos de estos utilizan software diferentes. Entonces tenemos que hacer renders especiales para cada software y también de acuerdo a las dimensiones de sus domos. Ahora que, si se trata de un planetario digital, el render considera tanto su resolución como el diámetro de la pantalla. Existen planetarios móviles con la resolución de 1 K que no nos causa problema; el contraste está con planetarios grandes como el Luis Enrique Erro, cuya resolución es de 8 K. Esto se traduce en muchas más horas de render”.

Al momento en que realizan su primera producción, Milagros Várguez y su equipo estaban ajenos a estas circunstancias.

“Nos enfrentamos a que nosotros no teníamos la infraestructura para un sitio web que pudiera alojar ese tamaño de información. En este sentido, la asesoría técnica que recibimos de Alemania nos ayudó a resolverlo para que la película pudiera disfrutarse, tanto en México como en el extranjero”.

Con un guion de corte poético que procura el equilibrio con la información científica, Arqueoastronomía Maya: Observadores del Universo realiza un recorrido por seis sitios arqueológicos de la península de Yucatán, estos son: Bonampak, Chichén Itzá, Edzná, Palenque, San Gervasio y Uxmal.

Foto: Cortesía de Miagros Várguez

“La historia realiza una travesía mediante un sonido envolvente e imágenes impresionistas, con la misión de teletransportarnos al interior del mundo maya, a las raíces de nuestros antepasados. El objetivo de esta pieza fue el exponer nuestro perfil científico y cultural, con la misión de concientizar sobre la identidad de nuestros pueblos originarios”.

Tras el éxito obtenido con esta producción, se da la secuela con Arqueoastronomía Mexica, México 2018, también gracias a un incentivo del Conacyt.

“Volvimos a concursar para los proyectos de divulgación. Esta vez el recurso fue mayor, lo que nos permitió el manejo de más modelos en 3D; utilizamos una secuencia de muchos planos para incrementar la sensación inmersiva. Quisimos explorar más en esta dimensión y fue un reto técnico. En esta ocasión, relatamos el peregrinaje de los antiguos mexicas para encontrar el sitio mítico donde fundarían Tenochtitlán. Se trata de una experiencia más envolvente e inmersiva, en la que viajamos por túneles y convivimos con águilas, aves y jaguares, entre otros”.

Foto: Cortesía de Milagros Varguéz

Además de la producción fílmica y durante la dirección del Planetario de Cozumel, Milagros Várguez procura incentivar al potente flujo turístico de la zona. Para lograrlo, oferta talleres entre otras estrategias. 

“Uno de mis grandes objetivos como directora del Planetario de Cozumel era atraer público. Éste siempre cambia según el contexto. Entonces tenía que dimensionar tanto a las escuelas como al flujo turístico de la zona. En consecuencia, trazamos un circuito que incluía, además de la película, una travesía nocturna para observar algunas de las constelaciones del zodiaco maya y con evidencia científica; también incluimos un taller sobre el calendario maya”.

Este periodo laboral quedó marcado como una ruta de aprendizaje en ascenso.

“Aprendimos de mucha gente que nos ha dado sus conocimientos, con el fin de crear piezas y productos de divulgación científica. Es más, no sólo de divulgación de la ciencia, también de una comunicación artística y cultural”.

Otra peculiaridad en las producciones para planetarios de Milagros Várguez es su tiempo de ejecución.

“Ese también fue un gran reto, porque de acuerdo a los incentivos que obteníamos mediante una beca, había que terminar la película en nueve meses. A todo mundo que le contamos la hazaña, no nos creen; se quedan muy impresionados. Nueve meses de trabajo intensivo, para una producción de veinte minutos, con un equipo de 15 personas”.

Del Planetario de Cozumel, Milagros Várguez pasa a la dirección del Planetario de Cancún.

“Durante esta gestión que abarca del 2019 al 2022, logramos la implementación de un modelo interactivo de apropiación social de la salud, mismo que operó con fondos de Conacyt y es un proyecto en el cual participaban seis instituciones, entre ellas el IPN y el Centro de Investigación en Nutrición y Salud, CINVS-INSP”.

De cara al presente, lectora de Andrea Chapela, Julio Verne y Philp K. Dick, de gusto muralista al estilo de David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco, y en la onda sonora de Arcade Fire, The Black Keys y The Doors, entre arte y conocimiento, Milagros Várguez distingue un estatus positivo en cuanto al ejercicio de la divulgación de la ciencia. 

“El nicho de los divulgadores la verdad es que afortunadamente ha ido creciendo. Hay una mayor profesionalización y más interés por incursionar en la divulgación de este tipo de contenidos. Aunque sigue siendo un sector bien reducido. La verdad es que estoy muy contenta y me siento muy honrada de pertenecer a ese gremio en el que, cabe destacar, las mujeres hemos abierto nuestro espacio con puro tesón”.

Entre los reconocimientos obtenidos por su labor, destaca la Mención de Honor en la International Planetarium Society, IPS, Full Dome Festival 2018, en Toulouse, Francia.

“Tengo la fortuna y privilegio de compartir nominaciones con directores de otras partes del mundo. Todos ellos hombres; también sucedió que era la única mexicana y latinoamericana en subir al estrado. Eso me honra mucho y me significa un gran logro. Mi consigna es que quede como una constancia de lo que podemos lograr en nuestro país. Hoy día, la producción para planetarios sigue siendo escasa; a esto habría que añadir la decisión por anular estímulos económicos, y que a mi me permitieron producir.”

El mundo sigue su marcha y la visión empresarial de Milagros Várguez analiza otras vías de patrocinio para su tercera producción. La cuestión es que sea cual sea el postor, su mirada es firme hacia los valores éticos que pondera.     

“Ante el escenario global que tenemos ahora de desapego a nuestras raíces, desconexión con el universo, preocupación por el medio ambiente, etcétera, me parece necesario y urgente retomar esa mirada, esa conexión que tenían los pueblos originarios con la naturaleza. Mi objetivo al realizar Arqueoastronomía Maya fue, justamente, porque me parece que debemos revalorar esas raíces. En este sentido, tanto la ciencia como el arte son vitales en un mundo marcado por el individualismo y el consumismo. Vivimos un proceso de deterioro de nuestros valores, por eso hay que empujar por iniciativas que permitan mirar con esperanza a este mundo.”

A manera de autorretrato, Milagros Várguez nos regala la fuerza de este trazo.  

“Me defino como una persona comprometida con el planeta. Soy divulgadora de la ciencia y me apasiona comunicarla. Creo que es una herramienta fundamental para la democracia de nuestras naciones; una herramienta eje para construir mejores sociedades.”

Fotos: Milagros Várguez

Ingresa al mundo inmersivo de arte y conocimiento de Milagros Várguez:

Arqueoastronomía Maya (sinopsis):

En un banquete de colores y sonidos, “Arqueoastronomía Maya: Observadores del Universo” hace un recorrido por seis sitios arqueológicos mayas: San Gervasio, Chichen Itzá, Uxmal, Edzná, Palenque y Bonampak, a través del cual el espectador se sumerge en un mundo de conocimiento maya acerca de la importancia de las orientaciones de sus templos, en relación con la dinámica celeste del sol, la luna y Venus.

Trailer:https://www.youtube.com/watch?v=Hrhut_K7PsE

Arqueoastronomía Mexica (sinopsis):

Película de divulgación científica que ilustra el importante papel que jugó la observación celeste para la evolución de las culturas prehispánicas, del centro de México. En particular, se muestra cómo los mexicas, al ser el último pueblo que arribó al Anáhuac, heredaron el conocimiento calendárico y astronómico de culturas predecesoras y lo aplicaron para fundar su capital, Tenochtitlan. Vibrantes colores, formas y sonidos transportan al espectador hasta una de las culturas más importantes que aún vive en el corazón y en la piel del pueblo mexicano.

Trailer:

Biografía del autor: Alejandro Alonso Aguirre es un destacado escritor mexicano, egresado de la Universidad del Claustro de Sor Juana, premio nacional de periodismo en diversas emisiones y narrador audiovisual. Además es Director de Concordia Mundo, empresa dedicada al diseño de estrategias educativas y de divulgación científica.

Chispazo de luz plena, Rafael Guadarrama

Fotos por Rafael Guadarrama

por Alejandro Alonso

La presencia de Rafael Guadarrama, Ciudad de México 1978, en la televisión pública es un referente ejemplar de constancia y disciplina en la divulgación de la ciencia, la tecnología y el medio ambiente. En principio, demuestra que es posible generar una trayectoria estable y redituable a partir de este horizonte, incluso obtener reconocimientos a nivel nacional.

Es asiduo a los temas complejos, de las ciencias exactas a la cultura ambiental, aunque su perfil es sencillo y apto para lograr una amistad a la primera. Rafael Guadarrama se autodefine como “un reportero y apasionado por contar historias que aporten al reflejo de nuestro entorno”. El asunto es que esta vocación lo alcanzó de manera fortuita en una instancia de su vida.

“Quería dedicarme a los medios escritos, cursé la licenciatura de Periodismo y Comunicación Colectiva, en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM. Estaba convencido de que trabajaría en una de las grandes redacciones de El Universal, La Jornada, Reforma o Proceso, cubriendo asuntos de política. Pero sucedió que, en séptimo semestre, entré a trabajar a El Sol de México, por recomendación de una compañera de la escuela. Ahí estuve como corrector de estilo, seis meses, y después como reportero, cuatro más. Fue fugaz, pero interesante. Hice buenas amistades con otros compañeros de mi edad, pero lo importante es que no me sentía como esperaba. Entonces decidí renunciar al periódico y reflexionar lo que quería. Un buen día coincidí con mi amiga Monire Pérez López, de una generación menor a la mía y hoy gerente de Información en UnoTv; me comentó entusiasmada que había entrado a Canal Once para cumplir con el servicio social. Y ahí fue donde levanté la ceja y pensé: `quizá ese sea el camino´. Era el año 2002. Lo hice y al paso del tiempo me contrataron como redactor y luego como reportero”.

Canal Once del IPN es una televisora pública que posee la misión de generar contenidos educativos, orientados hacia la divulgación de la ciencia, tecnología e innovación. Esta fue la red que atrapó al entonces joven Rafael Guadarrama.

“Había decidido dejarme sorprender por la vida y fluir. Y así fue. Entre mis primeras actividades, tenía que asistir a Miguel De la Cruz, en aquellos años conductor del noticiario matutino y encargado de hacer historias de ciencia, salud y medio ambiente. Miguel, por sus compromisos, a veces no lograba llegar a las entrevistas o requería que le apoyara a revisar material y formular propuestas. Entonces me vi inmerso en una serie de fuentes, hasta ese momento, que ignoraba por completo y muy seductoras. Fue un golpe de realidad muy fuerte descubrir que hay gente estudiando el cosmos, ecosistemas, tratando de desenmarañar los misterios de la salud humana, hurgando en los lugares más recónditos de los genes y la materia.

Rafael Guadarrama estaba en la antesala para convertirse en un protagonista del conocimiento científico en televisión abierta.

“¡Diablos, dónde había estado todo esto en mi vida! Lo mejor del asunto, es que todas esas cosas que comenzaba a descubrir, me llevaban de una manera muy natural a desarrollar una beta narrativa muy interesante, que con el paso de los años se ha vuelto cada vez más acentuada, emocionante e intensa. Me encantó caer en este espacio del mundo del que muy pocos hablan y que, algunos creen erróneamente, a muy pocos interesa. Porque, ojo, el periodismo de ciencia no trata de cubrir cosas curiosas. No, este tipo de información es real, y narra, día a día, las extraordinarias epopeyas de quienes han decidido dedicarse al estudio profundo de las cosas. Es el relato cotidiano de una serie de disciplinas humanas, llenas de conflicto y entrañas”.

Entonces Rafael Guadarrama comprendió que la narración científica audiovisual supera el carácter informativo para desarrollar el relato de historias. Y asumió el reto de manera cabal.

“En esta circunstancia, tuve la fortuna de conocer `las historias´, que es el estilo narrativo de la televisión e implica mucho más que generar información. El lenguaje de las historias al ser audiovisual es primitivo, básico, visceral. Esto aporta una gran ventaja, pues esas características son el pretexto perfecto no sólo para informar, sino para transmitir y contagiar”.

La participación de Rafael Guadarrama se multiplica dentro del Canal Once. Además de encargarse de la sección llamada Planeta, en el área de noticias, logra posicionarse como creador, presentador, investigador, guionista y narrador de programas consolidados —Factor Ciencia y Especiales del Once—. De este último se desprende Luciérnagas, chispazos de conservación, mismo que considera dentro de sus trabajos más emblemáticos.

“Se trata de un reportaje de media hora sobre las luciérnagas en Tlaxcala. Mis fortalezas son la investigación, la empatía con la gente y los lugares, así como la narrativa. Pero para hacer que la historia tuviera los ingredientes y la textura que requeríamos, fue fundamental el trabajo en equipo, a la par de una realizadora muy inteligente, Paola Hernández, y de un magnífico fotógrafo-camarógrafo, Raúl Mejía. Si hubiera faltado alguno de nosotros tres, los resultados no hubieran sido los mismos. Así asumimos el reto de convencer a nuestros jefes de que valía la pena hacerlo; en esos días, quien estaba al frente de Noticias consideraba que la propuesta consistía en `ir a pasear al bosque´ y ver bichitos”.

El equipo de Rafael Guadarrama puso sobre la balanza el apoyo que ya habían logrado en cuanto a hospedaje y comidas para lograr el sí. El siguiente escollo fue técnico.

“Debíamos retratar la presencia de las luciérnagas y su influencia positiva en la región. ¿Cómo lograr eso visualmente? Recuerdo que la primera tarde en que Paola, Raúl y yo llegamos a Nanacamilpa, Tlaxcala, estábamos comiendo quesadillas y pensando la forma de realizar tomas subjetivas de las luciérnagas, de retratar la caminata por el bosque y la sorpresa que generan los destellos de las luciérnagas, en la oscuridad; esa comunicación entre machos y hembras a la que llaman la danza del amor. Nos inquietaba, sobre todo, su luz real que es demasiado tenue; en una toma de video, sólo se aprecian unos hilitos muy finos de luz amarilla, en un fondo negro. Raúl y Paola concluyeron que lo mejor era sobreponer imágenes, de los destellos y de un escenario crepuscular, con los tonos plateados de la llegada de la noche pero con los últimos rayos del día. Utilizamos una cámara Canon 6D”.

Resuelto el tema técnico, se dieron a la tarea de aprovechar los tres días y dos noches que la televisora les había dado de gracia. Entonces se concentraron en la narrativa deseada.

“La historia que queríamos contar era cómo un insecto, tan frágil y su luz, había logrado cambiar la suerte de una localidad, en términos de conservación, cultura y turismo. Hoy día, la comunidad de Nanacamilpa, en Tlaxcala, es un Santuario para la observación y cuidado de esta especie local”.

 Además del tema de la luz, el equipo siempre tuvo en mente la dualidad que les planteaba la propia historia.

“Por nuestra atención hacia la luz, le llamamos Chispazos de conservación. Ahora, el hilo conductor y el personaje principal es, en todo momento, una dualidad, que cambia conforme avanza la historia. La luz es una de las partes de esta dualidad; la otra mitad puede ser la luciérnaga, los lugareños, el maguey, el ecosistema. En este sentido, todo de pronto está integrado y evoluciona como en una especie de interruptor. El ritmo lo genera la idea latente de los destellos.

Independientemente del tiempo para desarrollar el trabajo, sabíamos que debíamos buscar los aspectos contemplativos para obtener una sensación de inmensidad. Queríamos atrapar la magnitud del fenómeno biológico, pero también  la idiosincrasia de este lugar de Tlaxcala. Por eso, procuramos time lapses, tomas panorámicas y rampas de video, estas últimas para simular recorridos largos”.

La pieza en cuestión da cuenta de las antiguas haciendas pulqueras de la entidad, como parte de la dualidad referida. En este caso y con el fin de otorgarle mayor intimidad, utilizaron encuadres a mayor detalle. A las luciérnagas se les dio un tratamiento distinto.

“Las luciérnagas son complicadas para documentar. Para generar las tomas subjetivas, mi compañero Raúl Mejía colocó unos lentes quebrados en la cámara, que generaron imágenes distorsionadas y divertidas. También se grabaron algunas flores con esa dinámica. Por último y en base a la crónica, nos permitimos licencias literarias para transmitir los Chispazos de conservación”.

Ya sea en una pieza maestra, como Luciérnagas, chispazos de la conservación, o en cualquiera de los trabajos que lleva a cabo, Rafael Guadarrama antepone una misión plenamente humanista.

“El fin último sí es informar de algo, pero, sobre todo, abrir nuestra percepción para hacer un resumen de todo lo bello que experimentamos y cómo eso podría estar en riesgo, sin los cuidados necesarios. La misión la resumiría así: transmitir para inspirar”.

«En un país donde la ciencia no es una prioridad, generar contenidos de este tipo es casi como ser un subversivo. Me gusta vernos así, como unos rebeldes. Estamos en una batalla por los espacios y la atención pública».

Rafael Guadarrama

Esto último lo consolida a partir de la disciplina en el manejo del conocimiento.

“Nos documentamos con disciplina, es indispensable el ingenio estructurado. Implica no perder el sentido de la sorpresa, del humor ni la humanidad. En toda mi trayectoria he desarrollado una capacidad de síntesis como parte del oficio, y que me permita el ejercicio de la creatividad. Es un músculo que debe fortalecerse todos los días. Todo nutre, cuando hablas con las personas, por ejemplo, si capturas la esencia de su voz, cuando visitas diversos lugares, cuando platicas con niños, con tus hijos; también soñando y escuchando música”.

Con la expansión masiva del uso de las redes sociales, Rafael Guadarrama advierte una oportunidad para continuar con la divulgación del conocimiento científico.        

“Ofrecen una enorme oportunidad para generar contenidos de impacto y que muevan corazones y conciencias. Ahora existen narrativas de la red que pueden enriquecer los contenidos televisivos. Es un camino en construcción paralela”.

Con dos décadas de trayectoria y sumando, Rafael Guadarrama es un orgulloso promotor de la narrativa enfocada al quehacer científico y tecnológico.

“Gracias a este trabajo, comparto con la gente algo muy valioso que posee la sociedad, es decir, el trabajo de profesionistas que buscan hacer nuestra vida mejor. Me gusta pensar en que realizo un servicio social; mi trabajo es honesto. Me gusta decirles a mis dos hijos que me dedico a esto. Es una historia que está aún en desarrollo; ya veré cómo me sorprendo próximamente”.

La trayectoria de Rafael Guadarrama cuenta con Mención especial en el Premio Nacional de Divulgación Periodística en Sustentabilidad (Escuela de Periodismo Carlos Septién y Coca Cola, 2012), Mención en el Premio Nacional de Conservación (CONANP 2012) y, recientemente, el Premio Empresa 3M a la Trayectoria en Divulgación de la Ciencia y Contenido Tecnológico (Empresa 3M 2022).

No obstante, el éxito y plenitud profesional que ha logrado, Rafael Guadarrama se niega a dormir en sus laureles, consciente de lo que conlleva realizar divulgación científica en México.         

“En un país donde la ciencia no es una prioridad, generar contenidos de este tipo es casi como ser un subversivo. Me gusta vernos así, como unos rebeldes. Estamos en una batalla por los espacios y la atención pública. Claro, no todo lo que sale en los medios me gusta. De hecho, hay muchas cosas que no me gustan nada, pero es loable que se haga este trabajo desde muchos frentes. Hay mucho por hacer, mucho. A seguir caminando”.

Sigue tras la pista de la voz y letra de Rafael Guadarrama:

https://twitter.com/RafaGuadarrama

Email: http://rguadarrama@canalonce.ipn.mx, rafahguadarrama@gmail.com

https://www.youtube.com/watch?v=oVuOzrrsMAo&t=822s

https://www.youtube.com/watch?v=SuNdIWCIKFU&t=16s

https://www.youtube.com/watch?v=GihG7twsJec&t=1016s

https://www.youtube.com/watch?v=YKrZcJIPS1o&t=2s

https://www.youtube.com/watch?v=TbEAMiYww9A

https://www.youtube.com/watch?v=iam-xVQGLSo&t=35s

https://www.youtube.com/watch?v=RnkrXcJWsZU

Biografía del autor: Alejandro Alonso Aguirre es un destacado escritor mexicano, egresado de la Universidad del Claustro de Sor Juana, premio nacional de periodismo en diversas emisiones y narrador audiovisual. Además es Director de Concordia Mundo, empresa dedicada al diseño de estrategias educativas y de divulgación científica.

Notas de una vida a ritmo de jazz

Fotos de Roberto Bolado

por Alejandro Alonso

Quienes conocen en persona al cineasta y artista Roberto Bolado, Ciudad de México, 1970, saben de su espíritu apasionado por la literatura, el cine y la música; también de su entrega incondicional hacia los valores que le dan sentido a su existencia, humanistas, políticos o religiosos; igual de su atinado sentido del humor que desata la risa en el momento más inesperado. Valga este breve retrato para introducir un par de facetas que ha logrado explotar en el terreno de la creación: la música y el cine.

Melómano sin cortapisas, una larga plática a su lado siempre va acompañada de referencias sobre grabaciones inéditas, músicos que dejaron una huella indeleble en el espectro sonoro, pero que son, prácticamente, desconocidos. Adenda apetitosa es lo referente a directores, películas de culto y experimentos visuales. Todo amenizado con un buen mezcal.

En cuanto al universo sonoro, la abeja que inocula esta elevada proteína espiritual en sus venas, viene de su padre, Jorge Bolado Méndez (1936-1985), por la vía de los elepés que se acumulaban en el hogar. En este acervo casero, asomaban los acetatos de jazz.

«Mi padre, quien fallece antes del temblor de 1985, un 15 de agosto, tenía discos de jazz. Gracias a él tuve mi primer contacto con este gran género. Vivíamos en la colonia Reforma Iztaccíhuatl. En aquel entonces, hablo de mi niñez, me llamó la atención un disco de Louis Armstrong, cuya manera de tocar la trompeta y cantar, me llegó muy internamente. Lo recuerdo como una experiencia inolvidable, pues era algo que no entendía, pero lo sentía a plenitud. Ese contacto inmediato, a veces, es mejor en las cuestiones relacionadas con el arte».

El tiempo transcurrió y Roberto Bolado encausará una de sus pasiones, el cine, al matricularse y egresar del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos. Esto último en el año de 1995. El asunto es que su inclinación innata con la música y la literatura, ya no lo dejaría ni en sus noches de insomnio.

«Desde los siete años empecé a tomarle gusto a los libros de Emilio Salgari y Julio Verne; también jugaba mucho futbol en la calle. Era de los que no se perdían las series de televisión abierta como Ultramán, Batman y Robin, entre muchas otras».

Aplicado en el ejercicio cinematográfico, Roberto Bolado sumará experiencia y producciones en su haber. Los reconocimientos le llegan de manera más que merecida. Como director, productor y guionista independiente, ha participado en festivales en México y el extranjero, ganando menciones honoríficas por sus trabajos Luz en reposo, México 2002, Taller Ditoria, México 2005, e Hilario, músico extraviado, México 2009. También es director del largometraje documental Historias desde la oscuridad, México 2015.

Hoy día posee diversos galardones en su haber, como el Premio Nacional de Periodismo 2009 en la categoría de Divulgación Científica y Cultural, es Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte, periodo 2012-2014, y cuenta con varias Diosas de Plata.

La cuestión es que tenía una cuota pendiente consigo mismo: trasladar su pasión por la música, en particular por el jazz, a un plano cinematográfico. Este vacío da paso a la gestación de la primer historia del jazz en México, como nunca antes se había narrado, titulada Notas de una vida, México 2023, misma que se estrenó, recientemente y con éxito, en la Cineteca Nacional.

El proyecto fílmico de corte documental, según su testimonio, incluye una larga historia en sí mismo, y parte de ese afán obsesivo por investigar y ahondar en el género.

«Quería conocer más de la historia del jazz en México, y buscaba documentales que me contarán, de manera visual, la historia tan rica que ya había leído en el libro del Jazz en México de Alain Derbez. Entonces me di cuenta que no existía una película que lo narrará. Ahí empieza todo».

El filme es el resultado de una larga travesía, tanto en tiempo como en espacio. A través del testimonio de las personalidades involucradas en el mundo del jazz, Notas de una vida propone exponer la historia de lo ocurrido y lo que ocurre con este género musical en México. En principio, la pieza, cuya duración es de una hora 38 minutos, aplica un recuento desde los albores de la música sincopada, de las propuestas pioneras de los músicos del norte, centro y sur de la república, hasta las incursiones novedosas de los jazzistas contemporáneos. 

“Se suman factores que uno no prevé, como la falta de apoyos de las instituciones gubernamentales, sobre todo. Se traduce en que este tema no era de su interés, y es absurdo cuando se trata de un género con mucha historia, vital para la cultura de nuestro país”.

Roberto Bolado

Lo que se escapó del plan de producción de Roberto Bolado, es que trascurrirían dieciocho años de trabajo constante para documentar la longeva vida de una centuria. Los avatares del destino fueron moldeando su idea inicial.

«Así es el negocio del documental, muchas veces, al ir buscando y encontrando, se van modificando las historias y los planes; por lo general, positivamente».

El periodo cercano a las dos décadas no es fortuito.  

«Se suman factores que uno no prevé, como la falta de apoyos de las instituciones gubernamentales, sobre todo. Se traduce en que este tema no era de su interés, y es absurdo cuando se trata de un género con mucha historia, vital para la cultura de nuestro país».

Ante la ausencia de una firma decidida para respaldar el proyecto, se incorporó una larga lista de amigos y personajes comprometidos con el jazz mexicano.

«Al final intervinieron bastantes amigos, pero los más constantes fueron César Sandoval y Gustavo Patiño».

La travesía sonora continuó. 

«La producción fue todo un viaje. Increíble. En el jazz hay una evolución constante, nuevas generaciones de grandes músicos que salen constantemente».

El perfil del largometraje documental es testimonial, con un tratamiento introspectivo e intimista (sello que ya distingue a la obra de este cineasta y que podemos comprobar en su ya mencionado cortometraje Luz en reposo). De voz de cada protagonista, participamos de los logros, esfuerzos, frustraciones, alegrías y vivencias, del día a día de los héroes del jazz mexicano (músicos, especialistas, periodistas, aficionados y promotores, entre otros), quienes nos reciben tanto en sus casas como en sus estudios de trabajo. 

«La verdad quería que fuera algo más íntimo, estar cerca de nuestros grandes músicos y que el espectador así lo sintiera y viviera; por eso existe un acercamiento de la cámara hacia los rostros».

Desde que comienza, el filme aplica una sucesión de imágenes de stock o archivo, lo que implica una labor de rigor.

«Siempre es una parte compleja ese tema, pero, también, gracias a los mismos músicos, logré obtener material muy valioso y, bueno, luego investigar y rastrear. No hay de otra».

El producto cuenta con el sello cabal de una producción independiente.

«Es de gran validez tener esa energía y tenacidad para llevar a cabo los proyectos y poder finalizarlos; un proceso desgastante, pero al final vale la pena».

Por suerte, tuve la fortuna de empezar joven y contar con la energía para hacerlo, pese a las dificultades y adversidades en el camino. En fin, es desgastante ser independiente en cualquier lugar del mundo.”

De acuerdo con Roberto Bolado, el largometraje documental Notas de una vida propone varios objetivos: rescatar y dar testimonio de un género que ha logrado trascender en nuestro país, por espacio de varias décadas; valorar al jazz mexicano como un género vivo, que se nutre de una invaluable tradición y que apuesta por propuestas novedosas; situar al jazz mexicano en su justa dimensión en el ámbito mundial de la música; difundir a los artistas de todas las edades, así como de un patrimonio musical.

Durante sus dieciocho años de producción, Notas de una vida cuenta con todo tipo de anécdotas detrás de cámara. Claro, también están presentes los tropiezos.

«Con Roberto Aymes, luego de grabar su concierto en un auditorio de Satélite, se me olvidó que me tenía que firmar la hoja de autorización para el uso de su imagen y música. Después lo busqué para que lo hiciera, con el fin de que yo pudiera utilizar su entrevista sin ningún problema. Entonces me advierte: «sí, con mucho gusto, pero necesito que me entregues ya todo editado». Cuando fui a grabarlo, me di cuenta que él vendía todos sus conciertos y programas, aunque no tenía los derechos para hacerlo. Es decir, aplicaba comercio en todas las cosas donde aparecía, sin permiso para lucrar con ese material. Entonces le propuse: «mira, te puedo proporcionar el material, pero editado no, pues tengo mucho trabajo encima. Me es imposible, mejor que alguien te lo edite». Además de la anécdota, quiero detallar que yo no grabo conciertos íntegros, es decir, no utilizo todas las canciones; para mí es muy difícil traer una unidad móvil que me permita el registro perfecto de todas las piezas».

«Lo mismo me sucedió con Roberto Arvalo, «el Betuco», quien era dueño del local Papabeto; fui a grabar a su grupo Wet Paint, donde él toca la guitarra. Lo entrevisté y tranquilo, pero también me la aplicó con la misma tirada, un día me dice: «Oye necesito que me des todo el concierto ya editado». Mi respuesta fue la misma, pero este amigo se subió de tono: «No no no… si no me lo das editado, no voy a dejar que utilices mi material».

En este detrás de cámara, no falta el humor muy al estilo de Roberto Bolado.

«Cuando estábamos grabando a Enrique Almanza, «el Jeep», contrabajista de la vieja guardia, de los pioneros del jazz, yo estaba haciendo la cámara y Gustavo Patiño el sonido; de pronto y en plena entrevista, se escucha una campanita o una corneta o algo así. Enrique abre los párpados al máximo y exclama: «¡El pulque… el pulque!» y sin decir agua va, sale disparado con todo y micrófono; lo único que pude hacer fue seguirlo con la cámara, pero, obviamente, estaba seteada para el interior; se reventó ya en el exterior. Como sea ajusté tanto el iris como el foco y lo grabé corriendo; por eso le dicen “el Jeep”, porque es como una pirinola. El detalle es que regresa, también corriendo, con su jarra de pulque bien servida. Volvemos a entrar a su casa y nos dice muy feliz: «pues un pulquecito para continuar con la entrevista, ¿no?» Todos felices y contentos aunque esta última toma quedó jodida». 

Una anécdota más, refrenda el compromiso de Roberto Bolado y sus aliados con la música de jazz.

«Estábamos entrevistando a Alain Derbez, en Radio Educación; todo corría increíble con un registro que rebasó la hora. Terminamos y le pregunto al sonidista: «¿Qué tal?», entonces el colega se empieza a poner pálido. Después de una pausa mortal, me confiesa: «Creo que no le puse Grabar». Derbez estaba por irse porque tenía una comida, muy próxima. Entonces le insisto: «¿Es neto… no se grabó nada?»; volteo al fotógrafo y le pido que me muestre el material; su audio de referencia se oía muy mal, muy distanciado, desechable. Sin perder tiempo que me lanzo a la puerta de Radio Educación para rogarle a Alain Derbez que me diera media hora más de entrevista. Alain primero se negó; de plano le rogué y le supliqué que lo hiciera por el jazz. Al final accedió, nos regresamos; lo hicimos todo de volada, esta vez me cercioré que el sonidista apretara el botón Grabar».        

Estas anécdotas y muchas más integran un jam perfectamente improvisado, al que se acoplan fragmentos de música en vivo, principalmente de material original e inédito. A su vez, la obra da cuenta de un acervo discográfico, hemerográfico, fotográfico, televisivo y cinematográfico de varias décadas. De tal suerte, su exposición resulta un jugoso manjar, tanto para el investigador como para el melómano.

Acerca del título, Roberto Bolado expone. 

«A final de cuentas, las notas son musicales; a la vez, pueden ser apuntes. Es un recuento de cien años de historia del jazz en México, cien años de apuntes y notas. Por eso lo bauticé así».

El largometraje documental Notas de una vida cubre con creces y de manera ambiciosa un vacío en nuestra cultura, esto es: la historia, evolución y presencia del jazz y los jazzistas en nuestro país y en el extranjero.

«Los espectadores lo han recibido de manera muy positiva; es algo que valoran bastante, ya que hay mucha información desconocida y que sale a la luz para muchas personas. Eso me reconforta».

Notas de una vida sigue en exhibición en diversos foros. Recomendable para quien sabe apreciar la música con todos los sentidos atentos. Con las sesiones completas de Louis Armstrong y Duke Ellington de fondo, sólo resta añadir un último rol a Notas de una vida. ¡Larga vida al jazz!

Entre los protagonistas que participan, figuran:

Adrián Escamilla, Adrián Oropeza Trío, Agustín Bernal, Alain Derbez, Alberto Zuckerman, Alejandro “El Pinocho”, Aleph Castaneda, Ameneyro (agrupación), Ana Ruiz, Antonio Sánchez, Arturo Cipriano, Arturo Luna (agrupación Ethos), Arturo Romero Ruiz, Atrás del Cosmos (agrupación), Banda Elástica (agrupación), Carlos Macías, Chilo Morán, Chris Lobo, Diego Maroto, Édgar Dorantes, Enrique Toussaint, Enrique Valadez, Ernesto Martínez “Pingüino”, Ernesto Riestra, Fernando Toussaint, Francisco Téllez, Fredy Marichal, Fredy Noriega, Germán Bringas, Gibrán Cervantes, Guillermo González, Héctor Hallal  “El Árabe”, Héctor Infanzón, Hilario y Micky, Huazzteco (agrupación), Iraida Noriega, Isabel Tercero, Iván Bar Lavy, Javier Flores, Javier Reséndiz, Jorge Martínez Zapata, José Gurri (agrupación Ethos), Juan Antonio Vázquez, Juan José Calatayud, Juan Ramos, Larry Russell, Leo Acosta, Leo Corona, Lisa Rosell, Los Dorados (agrupación), Lucio Sánchez, Luis Miguel Costero, Luis Ocadis, Magos Herrera, Marcos Miranda, Mario García, Mario Patrón hijo, Miguel Villicaña, Mitote Jazz (agrupación), Olivia Revueltas, Pepe Morán, Pepe Navarro, Petra (agrupación), Rafael Tonathiu, Remy Álvarez, Samuel Martínez, Silvia Kleiff, Sociedad Acústica de Capital Variable (agrupación), Sósimo Hernández, Tino Contreras, Tomás Rodríguez “La Negrita”, Trío de Enrique Nery, Trío Dorantes, Trío Toussaint.

Biografía del autor: Alejandro Alonso Aguirre es un destacado escritor mexicano, egresado de la Universidad del Claustro de Sor Juana , premio nacional de periodismo en diversas emisiones y narrador audiovisual, además es Director de Concordia Mundo, empresa enfocada al diseño de estrategias educativas y de divulgación científica.

8 de junio, Día Mundial de los Océanos

Vídeo por OliverVQfilms

por Elí Santos

El 8 de junio fue establecido como el Día Mundial de los Océanos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2009, con el objetivo de reconocer la importancia que tienen los océanos en el planeta e informar sobre el impacto de los humanos en ellos.

Además, esta iniciativa pretende desarrollar un movimiento mundial de apoyo y unir a la población en un proyecto para la gestión sostenible de nuestros mares.

Este año el lema es “Planeta Oceánico: las corrientes están cambiando”, debido a que son las corrientes de agua las que se encargan de repartir el calor y los nutrientes por todos los océanos del planeta y en donde el cambio climático juega en contra.

Los océanos son fundamentales para nuestra vida y el Día Mundial de los Océanos nos recuerda su importancia, ya que casi un tercio de la población mundial vive en zonas costeras y depende de los océanos para su sustento.

El Dato ll Sabías que hay más de 230,000 especies en los océanos, y aún hay muchas más por descubrir.

Un culto a la naturaleza, Miguel Ángel Sicilia

Fotos: Miguel Ángel Sicilia

por Alejandro Alonso

Multiplicidad de colores y sonidos, orquesta cuya batuta es un todo armónico. Este es el retrato de la naturaleza que logra el maestro Miguel Ángel Sicilia, Ciudad de México 1982, en su primer obra independiente y maestra, titulada Culto a la Historia Natural de México, 2022. Se trata de la suma de veinte años de devoción al principal patrimonio que posee nuestro país: la naturaleza viva.

Con una narrativa introspectiva que nos confiesa la relación entre tradición mítica y ecosistemas, todo de manera certera y preciosista, este documental suma galardón tras galardón, nacional e internacional, y no para. En sus escenarios siempre vistosos y cargados de vitalidad, transcurre una corte de protagonistas de perfil variopinto: aves de plumajes cortos y largos, guacamayas al vuelo o colibríes que succionan las flores; linces en paso cauteloso o el jaguar decidido por la selva; el berrendo en su veloz travesía por los páramos del norte o las ranas en su cortejo nocturno y sonoro.

En los créditos y leyendas del documental, se advierte que el trabajo representa dos décadas de estudio y registro de la biodiversidad de México. Veinte años de mirar a través del lente para capturar un caleidoscopio de formas vivas. Por supuesto, esto conlleva una historia digna de ser narrada por el propio Miguel Ángel Sicilia. 

«Desde temprana edad tuve el interés innato por la naturaleza, a la que considero la mayor de las inspiraciones artísticas. De niño no me perdía los documentales ambientales; me cautivaba ver a los animales en los libros y la televisión. A pesar de haber nacido y sido criado en la gran Ciudad de México, tuve una conexión innata e inexplicable con la vida silvestre. A la par, me atraía la fotografía y el video, entonces, al iniciar mi carrera universitaria en biología, comenzó mi trayectoria como fotógrafo de naturaleza. Desde entonces ha sido una simbiosis, siempre han estado juntas: la biología y la fotografía, ninguna comenzó antes que la otra».

Una vez que concluye la licenciatura en Biología, 2001, en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, su grado académico no lo aleja de las expresiones artísticas; al contrario, le permite una fusión virtuosa.

«Tuve una formación con disciplinas diversas, todas orientadas a las artes visuales: cine de naturaleza, diseño gráfico y web, fotografía, ilustración científica e, incluso, música».

Esta confluencia de habilidades y motivaciones, abrieron otro sendero: la comunicación de la ciencia, la responsabilidad social y la conservación del patrimonio natural. Su perfil estaba más que calificado para formar parte de la Dirección General de Comunicación de la Ciencia de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, CONABIO, institución en la que laboró en el periodo de 2005 a 2019.

«Trabajé catorce años como Especialista Multimedia y fotógrafo de campo en CONABIO. Fue una etapa fundamental para mi crecimiento como biólogo y fotógrafo; me permitió conocer y documentar todos los ecosistemas de México, así como consolidar una red de contactos a lo largo del país. Esto me brindó la capacidad para aportar y desarrollar ideas; también para contribuir a la generación de materiales que fusionan ciencia, arte visual y naturaleza».

“Desde temprana edad tuve el interés innato por la naturaleza, a la que considero la mayor de las inspiraciones artísticas».

Miguel Ángel Sicilia

En CONABIO, Miguel Ángel Sicilia no se limitó al trabajo multimedia.

«Contribuí al diseño de estrategias de comunicación para democratizar el conocimiento sobre la riqueza natural de México, con el fin de acercarlo a la comunidad a través de materiales, eventos e iniciativas que contribuyeran a la cultura, conciencia y conservación del patrimonio natural y biodiversidad de México, por ejemplo: desde capacitaciones, carteles, exposiciones fotográficas, guías de campo, jornadas de ciencia ciudadana, libros y talleres, hasta la producción y realización de cápsulas documentales, colaboraciones con canales de televisión pública y privada, campañas radiofónicas, periodísticas y web, más un largo, etcétera».

Miguel Ángel Sicilia es protagonista en el lanzamiento de Mosaico Natura México.

«Una de las iniciativas más importantes en las que colaboré con la CONABIO, fue la creación, desarrollo y diseño del Concurso Nacional de Fotografía de Naturaleza MOSAICO NATURA MÉXICO http://www.mosaiconatura.net, considerado, hoy día, uno de los concursos más importantes de temática ambiental en el país».

Al igual que los reptiles en la muda de piel, a Miguel Ángel Sicilia le llegó el momento del cambio.

«Tras esa trayectoria bajo el estandarte institucional, a finales de 2019 decidí iniciar un camino independiente, fiel al ideal de fusionar ciencia y arte pero ahora con un mayor interés por la libertad creativa. Entonces puse en marcha la experiencia para organizar y coordinar proyectos, estructurar y diseñar estrategias de difusión».

El documental Culto a la Historia Natural de México es un ejemplo contundente de esto último, ya que compila su experiencia como biólogo en campo, su trayectoria con la fotografía de naturaleza, las habilidades técnicas en la realización audiovisual, más el uso de las herramientas multimedia.

«Es el proyecto más importante de mi vida, tiene un alto valor simbólico, sentimental y profesional, ya que asume mi trayectoria como fotógrafo, toda mi experiencia en campo como biólogo, así como todas las herramientas complementarias en las que me he especializado, postproducción, diseño gráfico, sonoro y web, entre otras».

Miguel Ángel Sicilia intervino en su dirección, producción, edición, realización y distribución. Además, el auto patrocinio lo dejó sin aliento monetario.

«El proyecto ha demandado ya 18 meses (y contando) de tiempo dedicado, desde su concepción y edición hasta todas sus facetas. Financieramente ha sido un desafío lograrlo; los ahorros de una vida quedaron en el proyecto. No he podido tomar un trabajo porque estoy dedicado al cien por ciento, circunstancia que cierra su ciclo a mediados de febrero de este año. Ahora necesito conseguir sustento para sobrevivir. En resumen, el trabajo ha sido y es abrumador, pero me mantiene a flote anímicamente».

El largo periodo de documentación, levantamiento de imagen y salidas constantes al campo, implicó el uso y aprovechamiento de diversos equipos de video y fotografía.

«En mi caso comencé con el sistema Canon EOS, en retrospectiva, lo valoro como un acierto. Sin embargo, recientemente he migrado a los nuevos sistemas mirrorless de Sony pero manteniendo las ópticas Canon DSLR —diseñadas para la fotografía fija, aunque te permiten captar video y fotografía estática con la misma calidad—; utilizo desde un gran angular ojo de pez, hasta el súper telefoto Canon 500 mm; por supuesto macros potentes, con ciertos aditamentos externos como monitores, micrófonos y jaulas, un verdadero Frankenstein para capturar las mejores imágenes. En cuanto a las tomas aéreas, siempre procuro estar a la vanguardia, dando brincos tecnológicos cuando es necesario, comenzando con el veterano DJI f450 + Gopro3 FPV, seguido del famoso Phantom 4 y, recientemente, con el pequeño pero poderoso Mavic air 2S».

La empresa independiente trazada por Miguel Ángel Sicilia cuenta con una aliada incondicional, Monserrat Armenta, Ciudad de México 1985, quien apostó por el proyecto de raíz.

«El guión y la voz de Culto a la Historia Natural de México estuvieron a cargo de Monserrat Armenta, científica multidisciplinaria dedicada a las Neurociencias (egresada del Cinvestav IPN), con un amplio bagaje y formación en biología y psicología (con aval por parte de la UAM), filosofía (acreditada por la UNAM) y, recientemente, incursionando en la comunicación de la ciencia, la locución y el podcast. Gracias a sus aptitudes e inmensa sensibilidad al momento de escribir, fundamental para el desarrollo del documental, la historia adquiere un color con guiños filosóficos y literarios».

El proyecto reciente de Montserrat Armenta es un podcast en Spotify titulado Zombie Filosófico, en el que aborda temas de ciencia y filosofía. En cuanto a la apuesta generada al lado de Sicilia, esta se trazó como un homenaje de corte poético visual sobre el patrimonio natural de México.

«Siempre buscamos tener una narrativa amena, dejando a un lado las cifras, los gráficos, los datos duros y cualquier rastro de actividad humana (excepto las culturas prehispánicas). Queríamos que el documental fuera una oda a la naturaleza, con los ecosistemas y la fauna como únicos protagonistas, con imágenes poderosas; es decir, una experiencia envolvente con la ayuda de un diseño sonoro y atmósferas inmersivas».

Este trazo estético fue libre y soberano, con una serie de por menores.

«Apostamos por una libertad creativa, sin apego a una línea o guión institucional. Sin apoyo financiero, esta libertad trajo consigo retos al momento de la realización, producción y postproducción. No podíamos contratar editores, guionistas, diseñadores gráficos, diseñadores web, ni mucho menos gestores de redes sociales ni gente de relaciones públicas. Parecía una misión imposible el escribirlo, narrarlo, editarlo, hacer viajes de campo, post producirlo, dotarlo de identidad gráfica, armar las redes sociales y página web, buscarle espacios de difusión y que se viera titánico, pero gracias a nuestra formación, experiencia, herramientas y manejo de la tecnología, lo logramos».

El concepto esencial de este trabajo es ofrendar a la naturaleza de México y expone una curaduría espléndida de la fauna nativa del territorio nacional.

«El proyecto posee demasiada energía concentrada, ha sido un hermoso pero abrumador trabajo de dos personas, con la motivación absoluta de compartirlo con la gente. Así celebramos nuestra diversidad y también lo vemos como nuestro legado para futuras generaciones. Su misión es tocar los treinta y dos estados del país, despertar el interés, alcanzar los corazones y el amor por nuestra naturaleza».

La llave de la proyección que plantea Miguel Ángel Sicilia, se basa en el estudio cabal de los ecosistemas.  

«Cuando se conoce a detalle el funcionamiento de los ecosistemas, es posible ser creativo con estrategias para que la gente comprenda procesos complejos. En este sentido, la fotografía, el video y las infografías son fundamentales y de gran apoyo para reafirmar el conocimiento; es decir, el manejo de imágenes con alto valor estético y/o documental, diagramas y demás, con buen diseño gráfico, evitan que una pieza abuse del lenguaje técnico, cifras, datos duros y testimonios institucionales. Sobre todo, la apuesta es por un procesamiento adecuado de la información técnica hacia una información amena e interesante».

Con el objetivo de generar mayor conciencia sobre el estatus ambiental, Miguel Ángel Sicilia tiene en mente el uso de las plataformas digitales.

«Mi trabajo va dirigido a todas las audiencias, desde investigadores y estudiosos profesionales del sector ambiental, hasta jóvenes y el sector de la educación básica; personalmente me interesan los jóvenes ya que es muy importante despertar una cultura ambiental en las nuevas generaciones. Considero a las plataformas digitales como un gran complemento para la fotografía y el video, dada su popularidad y mayor alcance en las audiencias».

Podría parecer que el homenaje de Miguel Ángel Sicilia hacia la naturaleza de México, queda en el mero romanticismo. Pero no es así, su llamado es una alerta de conciencia sobre un patrimonio existente, susceptible de desaparecer.

«Siempre se da por hecho que el bienestar de la humanidad es una constante, rara vez se escucha que dependemos de la salud de los ecosistemas y la fauna para que continúen los ciclos del planeta. En general, la gente sólo se cuestiona cuando vivimos consecuencias por el abuso de nuestro entorno —inundaciones, lluvias, sequías o estragos del cambio climático—. Entonces se voltean a ver las causas, pero una vez superadas, se olvida nuevamente el origen y se sigue con la inconciencia».

Miguel Ángel Sicilia

En este sentido, posiciona su actividad para generar y ofrecer materiales de calidad a la sociedad, con la perspectiva de fomentar el conocimiento y la valoración de la biodiversidad y los ecosistemas.

«Me defino como biólogo, fotógrafo, documentalista, comunicador de ciencia, editor, diseñador gráfico y web, pero mi motivación es usar todas esas herramientas en el cuidado de los ecosistemas y todas las formas de vida. Estoy satisfecho de conocer gran parte los ecosistemas y la fauna de México, haberlo documentado y poder compartirlo con la gente. La posibilidad de que esto sea útil para la sociedad, es algo altamente gratificante y satisfactorio».

Congruente con su postura, Miguel Ángel Sicilia ha presentado su trabajo en ochenta eventos y contando, con una trayectoria en auditorios, coloquios, en el Día del biólogo, escuelas de comunidades rurales, eventos de sensibilidad y cultura ambiental en las Áreas Naturales Protegidas, museos y universidades, así como en diversos medios de comunicación y plataformas electrónicas.

En el transcurso del 2022, Culto a la Historia Natural de México logró los siguientes reconocimientos: XXIV Festival Pantalla de Cristal, 2022 (Mejor Documental de Naturaleza; Mejor Fotografía de Naturaleza; Mejor Musicalización; Nominado por Valores de Producción en Pantalla, Mejor Director, Mejor Guión y Mejor Edición); XXII Wildlife Conservation Film Festival, WCFF 2022 (Winner Best foreign feature)Estados Unidos; VII Muestra Nacional de Imágenes Científicas, MUNIC 2022 (Ganador Mejor Documental) México; 7 Colors Lagoon Bacalar International Film Festival 2022 (Winner Best Bacalar Feature Film) México; 2o Festival Internacional de Cine, El Cine Suma Paz 2022 (Ganador Mejor cortometraje protección del medio ambiente) Colombia; 10º Festival Internacional del Arte y del Cine Independiente, MIAX 2022 (Mención Honorífica Documental) México; 2º Festival Internacional de Cine Animal y Ambiental, FICAA 2022 (Mención Honorífica Documental) México.

Este documental, ya sea de manera virtual o presencial, está disponible y sólo se tiene que escribir al siguiente correo electrónico: cnaturalmexico@gmail.com.

La invitación del maestro Miguel Ángel Sicilia queda abierta:

«Es un viaje envolvente por los ecosistemas de México, en una oscilación entre el día y la noche; desde los elevados sistemas montañosos del centro de la república, seguido por la magia templada de los bosques, los etéreos bosques de niebla, la exuberancia de las selvas, el misterios de las cuevas, los inhóspitos desiertos, hasta los generosos manglares y el paraíso de las costas. Se trata de un trayecto que protagonizan más de 100 especies de fauna representativas de nuestro país».

Únete al culto a la naturaleza con Miguel Ángel Sicilia:

Sitio web: https://www.cultoalahistorianaturaldemexico.org/

Instagram: https://www.instagram.com/cultohistorianaturalmexico/

Twitter: https://twitter.com/cnaturalmexico

Biografía del autor: Alejandro Alonso Aguirre, es un destacado escritor mexicano, egresado de la Universidad del Claustro de Sor Juana, premio nacional de periodismo en diversas emisiones y narrador audiovisual, además es Director de Concordia Mundo, empresa enfocada al diseño de estrategias educativas y de divulgación científica.

Una mirada bajo el agua, Oliver Velázquez Quijano

Foto por Roberto Mata

por Alejandro Alonso

Las travesías marítimas del capitán francés Jacques-Yves Costeau que cautivaron a más de una generación, quedaron indelebles en la infancia de Oliver Velázquez Quijano, Ciudad de México 1972, como una experiencia trascendente. También con el imán de los documentales de la BBC presentados por David Attenborugh, su fascinación vira en vocación. Cursa la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, Universidad Nacional Autónoma de México, y logra certificarse como buzo tres estrellas por la Federación Mexicana de Actividades Subacuáticas.

Apasionado de la fotografía de naturaleza, con una amplia trayectoria profesional, camarógrafo y camarógrafo subacuático, productor, director de documentales de naturaleza y divulgación científica, inicia su travesía a mediados de la década de los noventa.

“Todo comenzó en 1994, cuando participé como asistente de producción en una película mexicana titulada Dulces compañías, dirigida por Óscar Blancarte, esto me permitió integrarme a otras producciones. Mi primer paso por televisión se da con la serie Mochila al Hombro del XEIPN TV Canal Once, donde realicé mi servicio social, en 1996; después me llamaron para participar en la serie de naturaleza Los Últimos Santuarios, muy enfocada a temas ambientales”.

Oliver en sus inicios. Foto por Jorge Calderón

Un paso atrás en su camino por televisión, Oliver Velázquez dividía su tiempo de la universidad con un curso de buceo deportivo, en el equipo de buceo de la UNAM, pero su trabajo como camarógrafo subacuático no vino de inmediato.

“Al comenzar a participar en la serie de Los Últimos Santuarios, se abrió un mundo de posibilidades que desconocía hasta ese momento. Lo primero que hicimos fue internarnos en la selva durante la noche; nuestro propósito era grabar unos murciélagos en la reserva de Sian Ka’an. Después, cuando conocí el desierto del Vizcaíno donde se encuentra el berrendo, uno de los mamíferos más rápidos de América, quedé maravillado”.

Oliver Velázquez adquiere su primer cámara subacuática, marca Sony modelo Hi8 TRV86 con un housing Gates, decidido a empezar a contar historias subacuáticas, consciente de la especialización que esto amerita.

«Antes de iniciarte en la fotografía subacuática, primero debes aprender a estar bajo el agua. Ingresas a un mundo completamente ajeno al tuyo; debes de respetar las reglas y seguir lineamientos de seguridad para que todo salga bien».

Oliver Velázquez Quijano

“Practiqué durante cinco años el buceo antes de aventurarme. Lo que comenzó como un hobby en la universidad, se convirtió en mi carrera y una gran pasión”.

Esta es la distinción que le permite destacar en los equipos de producción habituales.

“Mi primer trabajo profesional acuático se da con las tomas submarinas en la laguna de San Ignacio, Baja California Sur. En principio, para encontrar a una ballena gris tardamos más de tres meses de travesía marítima; nos esforzamos bastante hasta lograr las tomas subacuáticas; sólo tuvimos dos oportunidades y finalmente logré tirarme al agua y realizar unas imágenes de la hembra y su cría. Esto fue en 1997 y mi experiencia con las ballenas queda registrada en el documental Kuyimá, danza con nubes, 1997, para Canal Once y bajo la dirección de Fabricio Feduchy”.

Su primer periodo profesional viene acompañado de viajes constantes: las islas del Mar de Cortés, el sistema de arrecifes de Veracruz, los cenotes del área maya, las costas de Oaxaca y las Islas Revillagigedo, entre muchos otros sitios, con la finalidad de conocer a las ballenas azul y gris, al lobo marino, a los tiburones ballena y martillo, así como a las tortugas, entre muchas otras especies. Lo importante es que con cada incursión, a Oliver Velázquez le queda muy clara la medida del respeto hacia la naturaleza.

“Los escenarios acuáticos te demandan mucho respeto y no contaminar. Son lugares donde la vida tomó formas espectaculares, como las medusas que parecen volar en el agua o los calamares que cambian de color y se camuflagean en tonos increíbles gracias a sus células fotosensibles, hasta las cuevas submarinas en el Caribe, donde debes de sentirte cómodo con el ambiente además de tener un entrenamiento como espeleo buzo, pues es muy fácil que te pierdas por la poca luz y visibilidad existentes. Si conoces y respetas las reglas de cada sitio, entonces podrás desplazarte con seguridad y contar sus historias”.

Foto por Pablo Casa Cueva

Con su acreditación en el gremio de la divulgación científica, se suman producciones bajo la tutela de Carlos Prieto, Fabricio Feduchy, Manuel Martínez y el reconocido fotógrafo Fulvio Eccardi. Hacia el año de 2003, el camino queda trazado para que comience su labor de manera independiente, como fotógrafo, productor y director. La constancia es el documental sobre La Boya Oceanográfica, UNAM 2006, con la tutoría del Dr. David Alberto Salas de León y con el apoyo de Omar Iturbe en la producción.

“Es uno de los proyectos más significativos en mi trayectoria. La boya oceanográfica detecta tsunamis y fue desarrollada por el Instituto de Ciencias del Mar Limnología, de la UNAM. Para lograr esta historia viajamos tres veces a la Isla Socorro, que forma parte del archipiélago de Revillagigedo”.

De acuerdo con Oliver Velázquez, cada proyecto tiene su historia propia y La Boya Oceanográfica se pinta sola.

“Estuvimos presentes en todos los procesos para la colocación de dicha boya. Primero lanzaron una boya provisional con un correntómetro, mismo que indica la mejor posición para la boya definitiva. Un par de meses después, filmamos la colocación de la boya definitiva, pero el mar no perdona y un huracán pasó por encima de esta, justo en etapa de temporales. Documentamos todo el mantenimiento que le dieron para dejarla funcionando; meses después, obtuvo sus primeros resultados. La historia a destacar es que durante el año aplicado a la postproducción, sucedió un tsunami en el mar de Banda, en Indonesia; la boya del Instituto de Ciencias del Mar de la UNAM, detectó el tsunami antes que lo hicieran los equipos de Estados Unidos. Nuestra historia llega justo hasta el evento del tsunami. Gracias a este trabajo ganamos varios premios como Pantalla de Cristal 2006 a la mejor producción de divulgación científica”.

Del mar a la tierra, las historias de Olivier Velázquez también tienen el sello del desierto.

“Otro trabajo que también me dejó una gran satisfacción, fue el que hicimos para la revista National Geographic. Aquí contamos la historia del descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio, en Coahuila, México: el Yehuecauhceratops mudei. Con el apoyo de los paleontólogos responsables del hallazgo, explicamos cómo se fosiliza un hueso, después de millones de años, además de que damos a conocer el trabajo de un paleontólogo en el desierto. Pasaron cerca de dos años, de 2013 a 2014, para que se publicara el documental, con un apoyo vital del Museo del Desierto en Coahuila. Finalmente, el producto aparece como un complemento al especial que la revista de National Geographic dedica al descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio”.

Foto por Luis Ernesto Nava

La presencia institucional de Oliver Velázquez es amplia, además de Canal Once y Discovery Chanel, ha colaborado con la Comisión Nacional de Buceo Subterráneo y Espeleológica, de la Federación Mexicana de Actividades Subacuáticas, TV Azteca, con la serie Hospital Veterinario para Canal Once, Grupo Expansión y CNN en español, entre muchas otras. Esta experiencia logró canalizarla a su propia empresa.

“Oliver VQ se funda en el 2014 y caracteriza por contar historias cuyas imágenes maravillen al espectador, y a partir de ahí engancharlo hacia lo que se investiga o descubre. Entonces la riqueza visual es su distintivo principal”.

«En México, el tema de fondeo y presupuesto significa una historia por sí misma, más si se trata de cultura ambiental o divulgación científica».

Oliver Velázquez Quijano

“Siempre tienes que buscar historias o proponer proyectos, debes de vencer las barreras presupuestales, ya que lo más importante es encontrar la historia y, poco a poco, te darás tiempo para contarla. Mi postura es procurar no sacrificar la calidad por un presupuesto y siempre buscar el tiempo suficiente para contar la historia que quieres. A veces los animales se mueven en épocas muy diferentes o muy largas, así que debes considerarlo”.

Además de librar el tema del presupuesto para producir una pieza independiente, Oliver Velázquez aplica su experiencia para vincular conocimiento y creatividad de manera asertiva.

“Cuando veo el potencial que una historia puede tener, no me cuesta trabajo imaginarla; lo primero que tienes que hacer es platicar con el investigador titular o responsable, para entender el proceso y cuál es la finalidad que persigue. Por ejemplo, cuando fui a ver cómo trabajan los espeleo buzos en una expedición, lo más importante que debía tener muy claro era el tema de la seguridad; ellos se dividieron en grupos de tres buzos para elaborar un mapa de la cueva en Río Mante, Tamaulipas, con el fin de tender un nueva línea de vida y realizar una colecta científica. El buceo en cuevas es uno de los deportes más peligrosos del mundo, así que primero debes tener en cuenta cómo trabajará cada grupo para documentar su labor, ver desde que ángulos, acciones y sin entorpecer la toma de datos. Son expediciones de cinco o más días; además de la observación y el registro, la labor del divulgador es encontrar o imaginar una nueva narrativa, una forma diferente de trasladar esa historia al espectador. Las comparaciones y analogías siempre ayudan para entender un proceso y su contexto. Si haces un esfuerzo por vincular ciencia y arte, debes aplicar la imaginación”.

Foto por Roberto Mata

El documental De regreso al nacimiento del Río Mante fue seleccionado en la l Muestra Nacional de Imágenes Científicas, MUNIC 2016; años después, entre 2017 y 2018, se dedicó a un proyecto de registro de las estrellas de mar encontradas en una ofrenda arqueológica localizada en los vestigios de la antigua Tenochtitlan, con 500 años de antigüedad. Hoy día, Oliver Velázquez aprovecha las redes sociales para divulgar su trabajo, con un público bien definido.

“Me enfoco a los jóvenes adolescentes. Cuando comencé a ver estos documentales de niño, lo que me atrapó mucho fue la aventura del conocimiento y me preguntaba: cómo le hacen para obtener esas historias. Ahora me doy cuenta que existe una infinidad de lugares increíbles en México por cuidar, conocer y explorar. Todo esto deseo compartirlo a los jóvenes”.

Oliver Velázquez es un divulgador en activo, que así como explora sitios recónditos, también es accesible para exponer sus formidables experiencias en aulas.

“Considero que mi trabajo siempre me lleva a mantenerme al día y estar bien informado. Cada proyecto te obliga a superar lo último que hiciste, así que cada producción representa un reto. Eso te lleva hacia una nueva aventura. Así como comparto mi trabajo con la gente y los jóvenes, también estoy atento de mis colegas, de su pasión y entrega en lo que hacen. Creo que todos vamos al mismo camino, motivados por la gran pasión que es contar una historia”.

El trabajo fotográfico de Oliver Velázquez Quijano se exhibió en la exposición temporal titulada “Maravillas Marinas”, 2018, en el Museo de Historia Natural de la Ciudad de México, en la que refrendó su filosofía por generar historias que fomenten una conciencia sobre la conservación de nuestros recursos naturales. Entre sus colaboraciones recientes, está el Laboratorio de Mamíferos Marinos de la Facultad de Ciencias de la UNAM, con la Dra. América Nixtin Castañeda Sortiban. Actualmente colabora con la periodista poblana Silvia Campos; juntos fundan el periódico nacional Nuevo Diario, en formato digital, enfocado a la promoción de historias y producciones audiovisuales como la serie de turismo sustentable Playa Viva, Río Mante expedición 2022, entre otras. Su trabajo fotográfico forma parte de la Galería Arte Contemporáneo SMA.

Sumérgete en la mirada bajo el agua de Oliver Velázquez Quijano

Facebook: https://www.facebook.com/oliver.velazquezquijano/?locale=es_LA

Instagram: oliver_vq209

Vimeo: https://vimeo.com/user10554650/videos

Biografía del autor: Alejandro Alonso Aguirre, es un destacado escritor mexicano, egresado de la Universidad del Claustro de Sor Juana, premio nacional de periodismo en diversas emisiones y narrador audiovisual, además es Director de Concordia Mundo, empresa enfocada al diseño de estrategias educativas y de divulgación científica.

LOS MONUMENTALES ALTARES DE CUARESMA EN QUECHOLAC, UNA TRADICIÓN DE MÁS DE 250 AÑOS

Fotos: Gabino Mendoza Gazca

por Elí Santos

Quecholac, Pue.- En el municipio de Quecholac cada viernes de cuaresma se erigen monumentales altares de frutas y flores, mismos que son colocados en todos los templos y capillas hasta una semana antes de la Semana Santa. Se trata de una tradición emblemática del lugar que se ha transmitido de generación en generación con más de 250 años de antigüedad.

El cronista del lugar, don Gabino Mendoza Gazca, quien a lo largo de 50 años ha documentado las tradiciones y costumbres de Quecholac, explicó que desde la llegada de los españoles a estas tierras y durante la conquista, los colonizadores identificaron que esta región tenía una gran importancia religiosa y desde entonces pusieron gran interés para facilitar la conversión de los nativos al cristianismo.

«Primero con el clérigo Juan Díaz que venía con Hernán Cortés, y posteriormente con la llegada de las órdenes religiosas a este lugar como Franciscanos, Dominicos, Agustinos, Mercedarios y Jesuitas, quienes iniciaron y fueron acentuando la práctica de actividades al culto católico, como la de los altares que tiene más de 250 años de antigüedad y que siguen vigentes con pequeñas variantes hasta nuestros días», compartió.

Los Altares

El cronista narró que todo comienza desde el miércoles de ceniza, iniciándose así la cuaresma que simboliza el ayuno de Jesús, durante esos cuarenta días antes de la celebración de la Pascua.

«Los altares son la representación de la visita de las siete casas. Seis viernes después de iniciada la cuaresma y el lunes santo, se realizan en las capillas del pueblo los llamados altares de cuaresma, que son elaboraciones o arreglos de una combinación de frutas, flores, hojas, velas, y ofrendas que embellecen el interior de los templos, y que después la gente recorre por la noche estas capillas del pueblo, simbolizando la visita de las siete casas que significa el ir y venir de Jesús en la noche de la traición», relató.

Agregó que antiguamente se realizaba esta visita de siete altares en procesión con el sacerdote llevando al Santísimo y encabezando los recorridos, pero actualmente la gente visita individual o acompañada de la familia, de amigos, o de su grupo parroquial los altares y van reflexionando y rezando, y a su vez van admirando los altares que dan a las capillas un toque de sublime belleza.

La elaboración de los Altares

Don Gabino Mendoza indicó que para la realización de estos bellos altares en las capillas del pueblo, se inicia desde temprana hora la preparación de las frutas, flores, velas y ofrendas, ya que el armado de estos adornos colgantes conlleva todo un proceso de trabajo, dedicación, de fervor y hasta de un estilo artístico.

«La persona o familia encargada de realizar el altar, consigue todos los elementos, como la fruta: naranja, piña, melón, plátano, jícama, manzana, guayaba, sandía, toronja, uvas, entre otras de temporada; flores y hojas de tepejilote, trigo germinado, entre otros, todos son traídos frescos muy de madrugada, y para su elaboración se contará con el apoyo de familiares y amigos», dijo.

Detalló que desde las 8:00 de la mañana, se comienza la elaboración de los altares haciendo los collares o cuentas con naranja principalmente rematando con otra fruta como plátanos, piña, melón, uvas; se sobreponen en una estructura las hojas de tepejilote dando figura y el colocado de las frutas es de manera armoniosa, que al terminarse se eleva para que cuelguen a cierta altura, mientras los nichos de las imágenes también son decorados con flores y frutas, velas y figuras artísticamente talladas sobre las frutas.

Recordó que todos estos arreglos han respetado por cientos de años un estilo tradicional y como lo marca la tradición al terminar de confeccionarlos, casi a las 6 de la tarde, se dan detalles finales y se hace la limpieza, entonces se cierra la capilla y los encargados ofrecen a sus ayudantes en su casa una comida en gratitud de tan importante labor.

La Visita de los Altares

Reseño que a partir de las 6:30 de la tarde se abren las capillas, y al sonar de las campanas es señal de que ya se puede visitar, «desde esta hora se va oficiando una misa en cada capilla con la participación de los vecinos del barrio y de personas que han iniciado su visita por estos altares. Mientras tanto los grupos de apostolado parroquial han iniciado el rezo del viacrucis y que en su recorrido se suman vecinos hasta culminar en alguna de las capillas».

Añadió que en el lapso de la exposición de los altares, el encargado permanece vigilando la capilla y durante la noche el resonar de las campanas de las diferentes capillas guían a los fieles al encuentro de estas; también se acompaña con bandas de música de viento que deleitan el entorno de pasión. En las afueras de las capillas se pueden disfrutar deliciosos antojitos: las tradicionales cocadas, dulces de calabaza, chilacayota, tamales, taquitos, gelatinas, papas, palomita, bebidas, etc.

Contó que al final de este extenso recorrido a media noche, las capillas quedan cerradas durante el sábado y es hasta el tercer día, domingo, que los encargados se disponen a desarmar los altares y al llamado de las campanas la gente que lo deseen pueden acudir para que les obsequien la fruta, y algunas personas de buena voluntad depositan una limosna en gratitud del regalo.

Costo para la elaboración de los Altares

El cronista aseguró que se trata de una verdadera tradición, porque se vive con gran pasión, incluso sobrepasa el tiempo dedicado, el arduo trabajo y el gran costo monetario para su realización que va desde los 10 mil a 50 mil pesos o un poco más, dependiendo del tamaño de la capilla a adornar, y que este gasto contempla la compra de la fruta, flores, velas, la comida, banda de músicos, misa y todo lo necesario.

«Aún así, cada año se hace sentir en los pobladores de Quecholac la devoción por la realización de los altares y que con gran fervor ha de cumplirse nuevamente este ofrecimiento en el próximo año», finalizó.

Ubicación

Quecholac se encuentra localizado en el centro-este del estado de Puebla y forma parte de la Región 3 Ciudad Serdán. Limita al norte con el municipio de General Felipe Ángeles, al noreste con el municipio de San Juan Atenco, al este con el municipio de Chalchicomula de Sesma, al sureste con el municipio de Palmar de Bravo, al suroeste con el municipio de Tecamachalco y al oeste con el municipio de Acatzingo.

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