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«EXPEDICIÓN CAYO ARENAS, LA ÚLTIMA LLAMADA PARA LOS ARRECIFES» del documentalista Oliver Velázquez Quijano, presente en la MUNIC 2024

  • Se proyectará el jueves 19 de septiembre en el Centro Cultural Universitario de la UNAM.

por Elí Santos

Ciudad de México.- Este miércoles 18 de septiembre se inauguró la IX Muestra Nacional de Imágenes Científicas MUNIC 2024 que tiene como objetivo reconocer la calidad de la producción y difusión del audiovisual científico, tecnológico y de innovación en México, donde participa nuestro colaborador Oliver Velázquez Quijano con un trabajo sobre la crisis climática que están viviendo los arrecifes de coral.

Para la realización de este documental titulado: «Expedición Cayo Arenas: la última llamada para los arrecifes se requirió de un despliegue de recursos técnicos y humanos, por lo que Oliver Velázquez explicó: «Es muy importante ver lo que está pasando y para eso me fui de viaje con los investigadores cuatro días en un LiveBoard, esto es que estuvimos viviendo a bordo de un barco y en el sitio de estudio estuvimos buceando desde las 7 de la mañana para registrar todo este trabajo que están haciendo los investigadores de la UNAM, el Dr. Rodolfo Rioja Nieto, quien pertenece a la falcultad de ciencias campus UMDI-Sisal y el Dr. Lorenzo Álvarez Filip del Instituto de Ciencias del mar y lipnologia, campus Puerto Morelos, se trata de un proyecto que va a durar 3 años, el año pasado fue el primero, este es el segundo y en el siguiente año estaremos presentando algunos resultados y cápsulas informativas».

El documentalista especializado en imágenes subacuáticas con más de 20 años de trayectoria, destacó que ha participado en la MUNIC desde la primera edición, debido a que sus trabajos han sido seleccionados gracias a la calidad y el sello único que les imprime, por lo que mencionó: «Procuró colaborar en la MUNIC cada año con algún proyecto independiente o el que se me asigne».

Enfatizó que para la realización de un documental de naturaleza es muy importante llevar todo el equipo listo como la cámara submarina, el drone y todo lo necesario, pero hacer las entrevistas es trascendental, ya que es ahí donde los investigadores platican lo que están haciendo.

Informó que este interesante documental se proyectará el jueves 19 de septiembre en la sala del Centro Cultural Universitario de la UNAM a partir de las 16:30 horas, la entrada es libre.

Cortesía

Además, como parte del ciclo de conferencias de la IX MUNIC 2024, Oliver Velázquez Quijano impartirá un taller sobre «La importancia de la fotografía en los proyectos de medio ambiente», la cita es el próximo sábado 21 de septiembre a las 15:00 horas en Centro Cultural Xavier Villaurrutia, ubicado en la Avenida Insurgentes centro, esto en la glorieta de Los Insurgentes, local 25, por lo que hizo una atenta invitación a niñas, niños y jóvenes, así como al público en general para que asistan, la entrada es libre. ¡No te lo puedes perder!

Si quieres saber más sobre la MUNIC 2024 visita:

https://www.munic.org/

https://www.facebook.com/MuestraMunic

AVISTAMIENTO DE LUCIÉRNAGAS EN BOSQUE ESMERALDA, UNA EXPERIENCIA MÁGICA

Fotos y vídeo por OliverVQfilms

por Silvia Campos

¿Te imaginas internarte en un bosque y al caer la noche ver cientos de luces danzantes a tú alrededor? Esta escena parece sacada de un cuento de hadas, pero en Bosque Esmeralda cobra vida cada noche en los meses de julio y agosto. Se trata del maravilloso avistamiento de luciérnagas, una experiencia mágica que no te puedes perder.

Avistamiento de luciérnagas

Son las 6:30 de la tarde y los guías dan las últimas instrucciones a los visitantes para subir al bosque, hay mucha emoción, pero también incertidumbre sobre lo que veremos. Las reglas son claras, llevar impermeable por si llueve, permanecer en silencio y no tener a la mano ningún artefacto que emané luz, porqué eso pude confundir a los machos que buscan aparearse con las hembras.

Y es que los naturalistas explican que lo que estamos a punto de presenciar es un “baile de cortejo”, pues el apareamiento de las luciérnagas es un proceso complejo y fascinante. Los machos vuelan en busca de hembras, emitiendo sus característicos destellos de luz. Las hembras responden con sus propios destellos, indicando su disponibilidad para aparearse.

Después de una larga caminata llegamos al punto, y como por arte de magia, ¡Ahí están! Cientos de luciérnagas frente a nuestros ojos, los destellos de luz aparecen y desaparecen entre los árboles. Por momentos da la impresión de que “danzan” en perfecta sincronía con la intención de brindarnos un mágico e inolvidable momento.

Los guías nos explican que las luciérnagas brillan gracias a la bioluminiscencia, un proceso químico que se produce en sus órganos lumínicos, ubicados bajo su abdomen. Al finalizar el recorrido nos concentramos en un salón de usos múltiples, donde los expertos imparten una plática a los visitantes para conocer más sobre estas impresionantes especies.

Bosque Esmeralda, el primer santuario de Luciérnagas en el Estado de México

El parque ecoturístico Bosque Esmeralda se localiza en el ejido Emiliano Zapata, en el municipio de Amecameca y está considerado como el primer Santuario de Luciérnagas en el Estado de México con una extensión de casi 97 hectáreas.

El director de Bosque Esmeralda, Rafael Eugenio Parrilla Arroyo, indicó que las luciérnagas representan el grado máximo de conservación de un bosque y esto es gracias al cuidado de los ejidatarios, quienes realizan actividades de reforestación, mantenimiento, obras de conservación de suelos forestales, así como trabajos de protección como brechas cortafuego, cercado y saneamiento forestal.

Asimismo, destacó que esta zona boscosa de pinos y encinos es administrada por un grupo de ejidatarios, quienes por su plan de cuidados han obtenido el reconocimiento de Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) para este sitio.

Contacto genuino con la naturaleza

El Bosque Esmeralda con un concepto familiar ofrece un contacto genuino con la naturaleza, un lugar idóneo para alejarse del bullicio de la ciudad. Al amanecer, la vista espectacular del volcán Iztaccíhuatl y sus bosques de pino-encino, simplemente te cautivará.

Con un clima de templado a frio con lluvias en verano y generalmente nevadas en invierno, es el hábitat de aguilillas colas rojas, conejos, gallinas de monte, corre caminos, pájaros carpinteros, jilgueros, ardillas y un gran número de hongos silvestres.

Bosque Esmeralda es una empresa social comunitaria certificada por la Secretaría de Turismo (SECTUR), donde podrás realizar senderismo, caminatas guiadas, ciclismo de montaña, cabalgatas, así como disfrutar de los puentes colgantes, canopy, tirolesa, palapas para realizar días de campo. Además, podrás acampar o si lo prefieres puedes hospedarte en alguna de sus increíbles cabañas.

Cómo llegar

Esta fascinante área natural se localiza en el municipio de Amecameca, en el Estado de México. Desde la Ciudad de México, la distancia es de 65 kilómetros (o una hora y media de camino, si vas en coche).

Te invitamos a ver la historia completa en el siguiente vídeo que preparamos para ti.

BOSQUE ESMERALDA IMPLEMENTA NUEVAS TECNOLOGÍAS PARA EL CUIDADO DE ÁRBOLES DE NAVIDAD

Vídeo por OliverVQfilms

por Silvia Campos

Amecameca, Edomex.- El parque ecoturístico Bosque Esmeralda se encuentra en el ejido Emiliano Zapata en Amecameca, Estado de México. En el año 2012 cambio su vocación del suelo y de ser agrícola pasó a forestal. Fue gracias a esa acción que hoy por hoy cuenta con una enorme plantación de árboles de navidad, la cual requiere de un adecuado mantenimiento para que los pinos se desarrollen sanos y fuertes.

En busca de los mejores métodos para evitar plagas y enfermedades en los cultivos, los ejidatarios implementaron este 2024 por primera vez el uso de un dron agrícola que les permitió optimizar el tiempo de fumigación, así como eficientar el uso de plaguicidas y evitar la intoxicación por químicos en quienes los aplican.

A decir del director de Bosque Esmeralda, Rafael Eugenio Parrilla Arroyo, lo anterior significa un gran avance en las labores de mantenimiento de los árboles de navidad y que este parque ecoturístico se mantiene a la vanguardia en el uso de nuevas tecnologías.

Te invitamos a ver la historia completa en el vídeo.

DRONES AGRÍCOLAS, UNA NUEVA ALTERNATIVA PARA EL CAMPO

Vídeo por OliverVQfilms

por Silvia Campos

Las tecnologías agrícolas evolucionan cada día, brindando oportunidades para aumentar la productividad y seguridad de los agricultores. Una de las herramientas que en años recientes ha empezado a utilizarse en la agricultura es el dron. La mayor accesibilidad a estas herramientas y un aumento en la digitalización en la agricultura, han hecho que los drones se conviertan en aliados para la producción agrícola global.

Los drones, o Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT), cumplen múltiples funciones en la agricultura, como el mapeo de campos, la vigilancia y monitoreo de los cultivos, plagas y enfermedades, la eficiencia de irrigación, y la aplicación de plaguicidas, entre otros. Adicionalmente, traen múltiples beneficios, como la aplicación precisa, localizada y en áreas de difícil acceso, una menor exposición del aplicador, ahorro de agua y tiempo, y el aumento de la productividad del agricultor. 

Los drones son cada vez más utilizados por los agricultores en México, principalmente para la aplicación de plaguicidas, agroquímicos o productos fitosanitarios. Tal es el caso del parque ecoturístico Bosque Esmeralda en el ejido Emiliano Zapata, ubicado en el municipio de Amecameca Estado de México, donde por primera vez este 2024 se utilizó un dron agrícola para el mantenimiento fitosanitario de la plantación de árboles de navidad.

«Nos damos cuenta que mejoramos en tiempo, el uso de los plaguicidas son mucho más eficientes y lo más importante es que evitamos que haya un problema de contaminación o de intoxicación a las personas que lo aplican», indicó Rafael Eugenio Parrilla Arroyo, director de Bosque Esmeralda.

Cabe mencionar que el uso de drones brinda la posibilidad de acceder a datos de calidad procesables en tiempo real, lo que facilita la toma de decisiones en el marco de la generación de sistemas agrícolas más sustentables y eficientes. 

Te invitamos a ver el vídeo para conocer la historia completa.

Prisca Awiti Alcaraz obtiene medalla histórica en judo para México

Vídeo: Oliver VQfilms

Por primera vez México se sube al podium en judo categoría -63 kilógramos en Juegos Olímpicos.

Nuevo Diario felicita Prisca Awiti Alcaraz por obtener la medalla de plata, tú triunfo es nuestro, gracias por tu esfuerzo.

#fightingfilms orgulloso patrocinador

#JuegosOlímpicosParís2024

Prisca Awiti, judoca que representará a México en los Juegos Olímpicos París 2024

Vídeo: OliverVQfilms

por Silvia Campos

Ciudad de México.- Nuevo Diario trae para ti una entrevista exclusiva con Prisca Awiti Alcaraz, seleccionada mexicana en judo categoría -63 kilógramos. La judoca nacida en Londres, Inglaterra, representará a México en los Juegos Olímpicos de París 2024.

Prisca ha ganado tres medallas representando a México en Juegos Panamericanos, donde consiguió bronce en Santiago 2023, y en Campeonatos Panamericanos de Judo, donde ganó plata en México 2021 y el Calgary 2023.

La atleta mexicana logró su clasificación a París gracias a estar ubicada en la posición número 18 del ránking en la categoría de 63 kilogramos, esto gracias a tener una puntuación de 3,230 unidades, para calificarse a sus segundos Juegos Olímpicos.

El Judo comenzará el próximo 27 de julio, Prisca arrancará su participación el 28 a las 2:00 a.m. tiempo de México.

Ficha Técnica

Nombre: Prisca Guadalupe Awiti Alcaraz
Fecha de Nacimiento: 20 de febrero de 1996
Edad: 28 años
Lugar de Nacimiento: Londres. Inglaterra

5 datos curiosos sobre el calamar

Foto por Oliver Velázquez Quijano

por Elí Santos

Los calamares son animales marinos del orden de los moluscos que se encuentran distribuidos en todo el mundo. Su nombre deriva del latín cañuela, debido al hueso en forma de ovoide que conserva en su interior.

En Nuevo Diario te presentamos 5 datos curiosos que seguramente no sabías de estos singulares ejemplares.

Son parientes de los pulpos

El calamar es un tipo de molusco cefalópodo, igual que los pulpos. Cefalópodo quiere decir cabeza y pies, porque es casi lo único que son estos animales invertebrados: una cabeza con tentáculos.

Los calamares forman parte de la orden de los téutidos, en la que hay diferentes especies. Todas estas especies, comparten ciertas características básicas: como que tienen 8 tentáculos, pero además dos brazos, que son parecidos a los tentáculos pero más largos.

Existen algunas especies de calamares gigantes, que pueden medir desde 4 hasta 12 metros.

Tienen varios corazones

Un calamar tiene muchos brazos, pero también varios corazones. En realidad tiene un solo corazón principal y dos corazones “auxiliares”.

Estos corazones, que se denominan branquiales son bombas complementarias, que funcionan sobre todo en condiciones anaeróbicas, es decir en las que no hay aire.

Además estos corazones branquiales participan en la producción de hemocianina: la proteína de la sangre que transporta el oxígeno, que es análoga a la hemoglobina humana, pero que contiene cobre, en lugar de hierro.

Son cazadores implacables

Tal vez no pensamos mucho en lo que comen los animales marinos, o pensamos que solo los animales muy grandes son carnívoros, pero en realidad para los hábitos alimenticios no importa el tamaño.

Además, los brazos de los calamares son lo suficientemente fuertes, para atrapar presas grandes.

Tienen un cerebro muy complejo

Un calamar puede ser un animal invertebrado, pero junto con los demás cefalópodos, es uno muy inteligente.

Estos moluscos marinos, tienen los sistemas nerviosos más complejos entre todos los invertebrados del planeta.

Si bien no tiene cráneo, el calamar tiene una cubierta de cartílago que cubre el cerebro, el cual tiene una forma de anillo: en medio del cerebro del calamar atraviesa su esófago.

Han inspirado nuestra imaginación

Un calamar, si bien es un cazador y es muy inteligente, no es un animal peligroso, excepto si es uno muy grande.

Aunque los ataques de calamares gigantes son algo realmente muy raro, su existencia ha cautivado la imaginación de las personas desde hace siglos.

Desde entonces se han contado y escrito historias en las que hacen aparición calamares como animales marinos peligrosos e imponentes. El ejemplo más claro de esto ha quedado plasmado en la famosa novela de Julio Verne: “20,000 leguas de viaje submarino”.

Un Lobo Estepario de la divulgación: Rodolfo Juárez

Fotos: Cortesía Rodolfo Juárez

por Alejandro Alonso

Una noche de luna llena recibí el llamado del Lobo Estepario, vía teléfono móvil. Acordamos vernos en un sitio de la Colonia del Valle, Ciudad de México, para compartir proyectos, comida y vino. Todos coincidían en el horizonte de la ciencia, la tecnología, cultura ambiental y una sobredosis de mitología mesoamericana. Decidimos asociarnos y remar en las aguas turbias de la negociación de proyectos independientes.

El antecedente era nuestra participación en una producción audiovisual malhadada, desde su dirección, concepción intelectual, negociación y rodaje. A partir de aquella experiencia desastrosa, en la que a ambos nos contrataron como proveedores, trazamos la ruta.

A Rodolfo Juárez (Ciudad de México, 1979) le estoy agradecido por el aprendizaje, ímpetu combativo e irreverente en pos de la experimentación y trabajo de calidad. Siempre espera que uno dé el plus; a su lado, el secreto es arriesgar el paso adelante y siempre te recibirá con un buen mezcal, incluso de desayuno.

Le distingue un humor ácido más una personalidad atípica; más que un director hípster encargado de asuntos culturales o científicos, podría pasar como baterista o bajista de peso de una banda grunge. Actualmente radica en la ciudad de Mérida, con sus dos hijas, Hási e Iyari, y su esposa Michelle.

“Estudié Ingeniería en Sistemas Computacionales, en la UNITEC. Desde hace ya un par de décadas me dedico a la divulgación científica, a la que llegué de manera fortuita. Tenía una banda de música de heavy metal; esa música, en especial, es complicada de producir, de controlar en estudio de grabación; entonces me apliqué a la ingeniería de audio. En aquel entonces todavía no operaban los home studios, tenías que depender de un estudio de grabación para hacerte un demo que sonara decente. De ahí empecé a interesarme en las plataformas de hardware. Mis papás siempre fueron muy cinéfilos, pero en mi mente no estaba el radar de lo audiovisual. Sucedió que un amigo me invitó para montar el diseño de sonido de una serie de televisión. Me preguntaron: `¿Sabes usar este software?´; `Claro, llevo cinco años haciéndolo a diario´. Entonces para mí fue una revelación: a partir de una imagen tenía que sincronizar todos los efectos y limpiar los diálogos”.

“Todo es trabajo en equipo en el medio audiovisual. Al margen de tu especialidad y si estás al frente de una producción, tienes que buscar gente experimentada en distintas áreas. Lo ideal es que te juntes con personas sobresalientes, en cada especialidad y afines al tema por abordar. Si quieres realizar algo sobresaliente, esto último es importante”.

Rodolfo Juárez

La aventura que muchos anhelan, le llegó en bonanza al entonces joven Rodolfo Juárez. No sólo definió su proyección profesional, también marcó un destino de vida del que es congruente.

“Mi segundo trabajo fue para el cine. Los directores que me contrataron sabían lo que buscaban, pero no tenían la parte técnica. Empezamos a hacer una buena mancuerna. Nos volvimos amigos. Luego sucedió que otro camarada, quien residía en Cancún, me buscó para suplir a un sonidista que venía de Finlandia; este último se enfermó y debía trabajar para una serie de televisión del History Channel. La productora era extranjera y querían un talento local dispuesto para involucrarse en cinco días de rodaje. Después llegaría el titular y a volar. Acepté y así conocí al crew del History Channel, en Cancún. Me ofrecieron poco dinero; ya en plena acción, el director me dijo: `te debí ofrecer el doble´. Le contesté que lo hubiese hecho por la mitad con tal de viajar a esos sitios. Al final, hice toda la serie. Durante seis meses, registramos la ruta maya a lo largo de catorce mil kilómetros: Guatemala, Honduras, México y Salvador. Me hice amigo de ese equipo, porque son viajes que te hermanan. A partir de ahí, el productor me jaló para otros proyectos. Esos años fortalecieron mi currículum —History Channel, Nath Geo y Discovery—. No tenía hijos, podía viajar y aprender”.

Entonces el Lobo Estepario aprendió a cazar en manada.

“Todo es trabajo en equipo en el medio audiovisual. Al margen de tu especialidad y si estás al frente de una producción, tienes que buscar gente experimentada en distintas áreas. Lo ideal es que te juntes con personas sobresalientes, en cada especialidad y afines al tema por abordar. Si quieres realizar algo sobresaliente, esto último es importante”.

Durante la década de los noventa, estas firmas extranjeras conservaban un perfil enfocado hacia el conocimiento y la educación; tal inclinación temática cambio, aunque bajo la misma operatividad de equipo.

“En el audiovisual hay muchas ramas, equipos de ficción, publicidad, reality show, noticias, enfoque corporativo, entre otras. En el caso del documental, se consideran núcleos de trabajo de campo reducidos, en los que tienes que diversificar tus habilidades; asumir el rol de una navaja suiza. Empecé a producir; también a hacerla de fixer, es decir, un productor local a quien confían y terminan por delegar la responsabilidad. Me confiaron proyectos al grado de que ellos preferían no viajar. Todo se resumía en un disco duro que incluía la información que ellos necesitaban para editar. Estas productoras empezaron a inclinarse hacia los reality shows de celebridades, temas alienígenas y de restauración de coches, así y más, cada vez más distantes de la ciencia, historia, innovación, historia y tecnología. Por otra parte, cuando veía el producto terminado, editado fuera de México, me preguntaba por qué lo más interesante –para mí– se había omitido del corte final”.

La lógica para un talento con ambición de crecimiento, era operar y sin chistar en la línea trazada por sus clientes. El asunto es que el espíritu heavy metalero de Rodolfo Juárez se reveló.

“Empecé por dimensionar proyectos propios en los que pudiera retribuir a la comunidad de investigadores que empezaba a conocer. Esta vez me asocié con documentalistas nacionales, que andaban en una búsqueda parecida. Con Concordia Mundo, logramos proyectos para el Conacyt, la Secretaría de Cultura, la Secretaría de Ciencia, el Foro Consultivo, Canal ONCE, Canal 22, Canal 40, Canal 14, Curiosity Stream, Claro Video. Nuestra mirada era experimentar, fusionar la parte académica dura con el lenguaje audiovisual. Todo con la responsabilidad de ofrecer altos valores de producción”.

Aplicado en el diseño de mapas mentales que dimensionan de manera coercitiva cada proyecto —desde su diseño, preproducción, producción, postproducción y distribución—, insertó un manejo del conocimiento científico a partir del arte, como eje rector y distintivo.

“La interfaz entre arte, ciencia y cultura está mucho más cerca de lo que uno piensa. Hay un común denominador que es la creatividad y el ingenio. Ambas implican un proceso de trabajo constante y equivocación, ensayo y error, ensayo y acierto, hasta afinar el método o estilo y lograr el resultado o producto. La ciencia se define por su método y no por su tema; igual la cuestión audiovisual, se define por su lenguaje, no importa el tópico. Adoptas una metodología, desechas lo que no te sirve y te la apropias. Nuestro reto era conseguir recursos para lograr una producción con la calidad y manejo de información que resultara atractiva para un espectador, ajeno a las temáticas de ciencia. Empezamos a sondear convocatorias que operaban mediante incentivos fiscales, en aquel entonces el Conacyt, por ejemplo, era más accesible para nuestro sector. Perseveramos con proyectos cuyo eje era el manejo de temas científicos a partir de otra óptica o desde una metáfora, con un sello propio. Comenzamos a recibir comentarios y esto nos animó a explorar la producción para planetarios, televisión, realidad virtual, realidad aumentada, animación 2D y 3D, Video Mapping, fotogrametría y más. Esto sigue en marcha”.

Un proyecto bien planteado es un detonador para lograr su posible patrocinio. Esta línea tiene sus bemoles cuando se trata de una producción audiovisual, enrutada a ciencia o cultura ambiental.

“El financiamiento de la divulgación o difusión cultural es complicado a nivel de empresa. Cuando se establece una campaña publicitaria o incluso televisiva, se establecen recursos de inicio; en el caso de la divulgación, va a la zaga de un proceso que ofrece resultados a su gremio, mismo que no considera partida alguna para su producción. Digamos que nosotros llegamos tarde a la fiesta, sin invitación, comida y mucho menos regalo. El recurso o estímulo debemos fondearlo por aparte. Incluso convencer a los mismos investigadores involucrados. Esto se complica si uno es productor independiente. Te lanzas del avión y debes confeccionar tu paracaídas, en pleno descenso. Hoy día es difícil concretar un proyecto de este tipo y mantener a tu familia. Es más fácil vender publicidad de agua azucarada. Triste pero cierto”.

Cuando el ciclo se cumple y el financiamiento permite la ejecución de la idea, viene una serie de circunstancias que llegan a escapar del mapa mental de quien dirige. 

“Los proyectos más difíciles a los que me he enfrentado son Ponzoña y Monte Tláloc; de este último la altura fue condición a superar; el sitio se encuentra a 4200 metros de altura, con un nivel de oxígeno mucho menor a cuando uno se encuentra a nivel del mar. Esto repercute tanto en tu rendimiento como concentración, incluso en la química del sistema sanguíneo. También merma el rendimiento de tu equipo. Para estos proyectos se tenía que contar con un talento que estuviera mental y físicamente a tono, dispuesto para acampar y cargar sus propios suministros. En el caso de Ponzoña viajamos con los alacranes hasta las Dunas de Yeso, en Coahuila, y no todos querían meter la mano”.

En particular, el rodaje de Ponzoña planteaba situaciones de riesgo, como grabar fuera del laboratorio con especies de picadura mortal.

“Con la ayuda de biólogos calificados, conseguimos especies que pudiéramos grabar en locaciones foráneas. Teníamos muchas variables a considerar; dado que son portadoras de veneno, requerían un manejo especializado y contar con el anti veneno adecuado; también aplicamos todos los permisos de rigor para trasladarnos a un ambiente que no era el suyo. El proyecto llegó hasta la realidad virtual, con el fundamento de dimensionar el dato duro desde la metáfora poética”.

En cuanto al registro de especies, cada una demanda trato preferente.

“Me he enfrentado a retos que me impone el hábitat, por ejemplo: cuando tengo que fotografiar un pez del tamaño de un charal, en una cueva oscura, lo que me permitirá imágenes bastante comunes, además de poner en riesgo las especies del entorno, he optado por su traslado a un espacio controlado. Se logran mejores resultados y quedamos a mano si se le reintegra a su sitio de origen. En este sentido estamos ficcionando la realidad”.

Al margen del incentivo económico con el reconocimiento de un gremio, nacional e internacional, la labor documental que lleva a cabo Rodolfo Juárez tiene el premio del viaje constante.

 “He trabajado en diversos proyectos a campo abierto, cada uno con su grado de complejidad –con el Lobo Mexicano, el Cóndor de California y el Berrendo Peninsular, además de filmar arañas, jaguar, murciélago, serpiente, en fin—. Ninguno fue día de picnic. Agradezco la oportunidad de grabar a estas especies que se encuentran en peligro de extinción —algunas satanizadas—, por todo el país. Como el buen auto marginado que soy, siempre he admirado a los animales denigrados; es decir, aquellos que están sentenciados por agrestes. Trato de dedicarles una pieza, cada vez que encuentro el pretexto”.

Así como el alacrán demanda un manejo especializado, el llamado dato duro merece atención prioritaria en el terreno del registro audiovisual.

“En cuanto al manejo del dato duro, me parece que lo importante es que éste te lleve a una reflexión. No me gustan los proyectos que son simplemente expositivos, obviamente hay que darle al científico su voz, pero la labor del documentalista es apropiarse del conocimiento para crear una interconexión con la gente. Una cifra puede ser impresionante, pero si no logras transmitirla o comunicarla dentro de una narrativa, puede quedar en letra muerta”.

Una vía común para el manejo del dato duro, es colocarlo en voz de los investigadores, sin importar que el mensaje quede saturado de contenidos. Existen otras alternativas.

“De manera responsable hay que citar las fuentes y añadirlas donde les corresponde. Recomiendo la transcripción cabal de cada entrevista, y mantenerlas como resguardo en un archivo documental. En tu pieza, como suele ser, a la voz del científico ya le metiste edición; entrevistaste veinte minutos y utilizaste dos para tu producto; en este sentido, anexar la entrevista completa a tu proyecto y colgarla en la Red, es una vía responsable con quienes te confían su información; también generas contenido de valor para los espectadores”.

El reportaje es un formato preferente para el periodismo científico, pero las propias plataformas de comunicación abren vasos comunicantes que rebasan la convención.

“Siempre he tenido un problema con los puristas que esperan un mensaje en un formato predeterminado. Las fronteras están ahí para cruzarlas o borrarlas. Si realizo una pieza que no sea por encargo, trato de pensar en lo que a mí me gustaría como audiencia; si quisiera algo académico ni siquiera pensaría en un reportaje, me iría directamente a un paper. Cada vez se amplían las plataformas de comunicación y se expanden los límites: puede ser una imagen, entrevista, obra de teatro, radio, una pieza cinematográfica o un podcast. Lo importante para mí es que deje un mensaje, que incluya un subtexto que puedas identificar y refleje algo tuyo”.

De igual forma, la tecnología ha renovado el concepto y dimensión del laboratorio.

“El conocimiento no se adquiere sólo en el laboratorio; sucede en las cuevas, el mar, el desierto, los volcanes, las montañas, en cualquier lado. El laboratorio no sólo tiene que ser un lugar cerrado, ya está en los móviles. Recuerdo cuando a una genetista le pedí que me mostrara su sitio de trabajo; se río y me dijo `lo estás viendo, mi laboratorio es mi laptop´. Y así es, ese era su laboratorio. Ahora, la verdad es que los laboratorios suelen ser lugares poco atractivos visualmente; entonces el reto es buscar una óptica diferente y pensar que vas a contar su historia en imágenes y sonidos”.

De acuerdo a la visión de Rodolfo Juárez, tampoco se trata de un asunto de mera pirotecnia tecnológica.

“Ahora, independiente de un espacio abierto o laboratorio, el conocimiento tiene que ver con una búsqueda personal; normalmente esta se despierta mediante una experiencia emocionante, es decir, muchos investigadores se enamoran de su especialidad desde que son niños, a través de algo que los motivó mucho y que termina virando a una búsqueda, una perseverancia por el conocimiento. Nosotros los exploradores visuales, somos una especie de detectives y rastreamos cómo contar y por qué medio para que la gente lo entienda. Nuestras herramientas son la escritura, la fotografía, la imaginación. Detrás de un proyecto, siempre tengo la necesidad de una respuesta a un cuestionamiento que me he hecho durante tiempo, a veces es un periodo corto o proviene de algo que desde niño tenía ganas de abordar, o inquietudes de mis hijas pequeñas. Procuro mantener la mente abierta ante las posibilidades que van surgiendo”.

El gran reto es cómo mantener el interés por la historia, congruente con el tema planteado y sin perder de vista el objetivo.

“El contenido académico no deja de ser serio porque lo ilustres de la forma más atractiva posible. En mi caso estoy muy pegado a la experimentación. Si recreas el microcosmos de los genes dibujando sobre un limbo negro en realidad virtual, alguien purista te podría decir que en esa escala no hay color. Es una licencia que uno decide aplicar en términos de la analogía visual, una interpretación a partir de la información objetiva. Aún en la experimentación se va definiendo un estilo. Puedes contar la historia del universo, a partir de una gota de aceite en agua; exponer una nebulosa, con las acuarelas de tus hijas. Una toma fotográfica, por ejemplo, no se trata de hacerla más bonita, espectacular o minimalista, el punto es cómo lograr que se vea, escuche interesante y quede en la mente del espectador”.

Así como comparte los proyectos que considera íntegros con su postura como autor, no duda en aquellos que lamenta por su quiebre metodológico.

“En un proyecto reciente me alquilé como realizador, pero no tenía voz ni voto en la producción. Valoro mucho la experiencia, pero quiero construir narrativas visuales íntegras. En los proyectos siempre estás limitado por el tiempo y el dinero, como para que además te acorralen con visiones anquilosadas”.

Ante este nivel de autoexigencia, consciente de que no todo el talento dedicado a la producción audiovisual anda por ese sendero, Rodolfo Juárez se vale del diálogo.

“Tengo la consigna de buscar aquellos productores afines a esta visión: si se va a apostar, hacerlo sin la censura de un cliente miedoso. Procuro ser abierto y receptivo al trabajar en conjunto, listo para la conversación. No busco operadores, prefiero colegas que aporten, aunque no se trate del terreno de su especialidad. También aplico la improvisación, ya en pleno rodaje; si sucede y el equipo está involucrado, trato de fundamentarlo y que no quede como simple capricho. Cuando me involucro en un proyecto, no dejo de investigarlo; además, he aprendido a hacerle caso a mi intuición; por más que te apliques al estudio, siempre hay algo que viene del inconsciente y suma; muchas veces ni tu mismo lo entiendes, por ejemplo: hay tomas que haces y no les encuentras sentido, hasta que estás en la sala de edición. Es como si tu otro yo te hubiese allanado el camino; ese otro yo te limpia la maleza. Por eso hay que confiar en uno mismo. El punto es lograr la mayor cercanía con la recreación y la reconstrucción hipotética de los procesos, a los cuales te estás refiriendo. En este sentido, entiendo a la ficción y la defiendo”.

En su historial, cuenta con una lista ya larga de galardones como el Premio Nacional de Periodismo Científico, que otorga el Conacyt, en dos emisiones (logro que pocos se pueden dar el lujo de ostentar). El detalle es que ninguno está en una vitrina u ocupan espacio en las paredes de su oficina o casa.

“Me asumo como un curioso profesional. No me considero divulgador científico; también me cuesta identificarme como director, documentalista, fotógrafo o ingeniero. Tampoco espero la validación de los llamados pares de cualquier gremio. Me parece que la divulgación científica, y más el periodismo científico oficial y purista, es arrogante. La tecnología aplicada a los medios de comunicación, es exponencial en formatos inusitados. Esto no para. Entonces, ¿por qué limitarse a una sola forma para divulgar los contenidos? El tiempo decidirá la validez de mi trabajo”.

Trotador incansable con la cámara al hombro, por desierto, montaña y selva, estos son los nuevos proyectos que ocupan el ánimo de este rebelde con causa.

“Estoy realizando una novela gráfica, Señoríos, trata sobre el mito creacional mesoamericano del Quinto sol. En ese orden traigo un Bestiario ilustrado y metafórico sobre los seres del Xibalba. Otro proyecto toma de pretexto la cocina ancestral para documentar unos retratos antropológicos, de distintas partes del país. Siguen una pieza audiovisual multi pantalla para un museo regional, un cortometraje sobre pintura rupestre del norte de México y su relación con los enteógenos, así como un ensayo sobre la explotación de determinados recursos de la península Yucatán, muy en el tema de la desigualdad social y la contaminación de los acuíferos. En este último punto, quiero generar conciencia de conservación ambiental a partir de la fotografía infrarroja. Hay que exponer de muchas formas, en algo resonará.”

Sigue el camino del Lobo Estepario. Aquí tienes sus huellas:

@rodafett

http://www.rodojuarez.com

https://www.facebook.com/rodolfojuarezhabibi

En la constelación de Cygnus, Hugo Félix Mercado

Fotos: Cortesía Hugo Félix Mercado

por Alejandro Alonso

Hace más de una década tuve la oportunidad de ascender a la Sierra Negra, a un costado del Citlaltépetl, para grabar una pieza documental sobre el Gran Telescopio Milimétrico, GTM, aquel que está destinado para explorar los confines del universo. A la antena que posiciona al inmueble como un referente en América Latina, la sustenta una suerte de mausoleo destinado para la investigación astronómica. Pasé una noche de frío intenso ligando historias sobre el universo. Tanto el sitio como su ubicación me parecieron dignos para construir una ficción. Transcurrieron los años y la buena fortuna me puso en la órbita de Cygnus (México, 2018), filme pionero en México en cuanto a la simbiosis entre ciencia y ficción. El director y responsable de tal empresa es Hugo Félix Mercado México, 1975).

En suma, considero a esta obra en la frontera del tratamiento de contenidos científicos en formatos audiovisuales, específicamente cine, con todos los riesgos que conlleva. En principio porque no hay una tradición o escuela sobre este género, en México. Es una especie de bala que se mantiene como un referente de las posibilidades que pueden lograrse a partir del dato y la investigación, si es que a alguien se le ocurre despojarse de los convencionalismos del formato documental. La historia de Cygnus ocurre, precisamente, en el Gran Telescopio Milimétrico.

Aunque en décadas recientes el cine mexicano es una industria que ha logrado un respiro en el mercado comercial, de entrada, trazar un filme con elementos científicos (el caso de la astronomía) es una empresa con múltiples retos a resolver. Hugo Félix Mercado lo logró con una obra que ha sido galardonada a nivel mundial.

Cygnus es mi ópera prima. Soy egresado de la carrera de cine de la Universidad del Cine AMCI, donde tengo una especialidad en Dirección; he sido director, productor y editor, con experiencia en todas las áreas de la producción audiovisual. Fundé el Instituto de Artes Cinematográficas “La Cuarta Pared”, donde imparto cursos y talleres relacionados con el mundo del cine; a su vez trabajo en Elemento Producciones, una casa productora aplicada a video corporativo, cortos y largo metrajes, documentales, series, videoclips y publicidad”.

«Estudié Ingeniería en Computación en la Facultad de Ingeniería de la UNAM, pero cuando reparé que me la pasaba más viendo películas, me dije `algo hay que cambiar aquí´. Entonces me enfoqué a lo mío”.

Hugo Félix Mercado

El detalle biográfico de Hugo Félix Mercado es que su familia bien pudo encaminarlo hacia la vocación científica, pero le ganó el aliento cinematográfico.

“Formo parte de una familia de cuatro hijos. Mis padres no tenían que ver con el mundo artístico. Ambos son químicos de profesión. Claro está que íbamos a conciertos y al cine, pero confieso que de joven no tenía el hábito por la lectura. En cambio, me atraían las películas de ciencia ficción como Encuentros cercanos del tercer tipo o ET. Durante mi adolescencia, me di cuenta que era bueno para la física y las matemáticas. Estudié Ingeniería en Computación en la Facultad de Ingeniería de la UNAM, pero cuando reparé que me la pasaba más viendo películas, me dije `algo hay que cambiar aquí´. Entonces me enfoqué a lo mío”.

Como ópera prima, Hugo Félix Mercado se plantea un hueso duro de roer que tardará por gestarse ante circunstancias verdaderamente impredecibles.

Cygnus crece y se desarrolla a través de diferentes momentos. No hay un instante en particular en el que decidimos: Vamos a hacer Cygnus. Hacia el 2005, compartía con Carlos Alvahuante, escritor y guionista, el deseo por lograr un cine diferente al que normalmente se hace en México, tanto en temática como en forma. Queríamos una historia que involucrara un telescopio óptico. Hasta ese entonces, tenía una idea de su funcionamiento gracias a mi participación como aficionado en un club de astronomía. Así, con el apoyo de algunos científicos de la UNAM, de Universum, llegamos a una primera historia, Criósfera. Sergio de Régules, Vladimir Ávila y Octavio Valenzuela nos invitaron a conocer un nuevo proyecto que en ese momento se estaba gestando: el Gran Telescopio Milimétrico, GTM. Entre el 2007 y 2008, me acerqué al Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, INAOE, para exponerles el proyecto. Me advirtieron que lo más probable era que mi película saliera antes, pues iba para largo la puesta en marcha del Gran Telescopio Milimétrico”.

Criósfera planteaba una serie de condiciones poco asequibles para las posibilidades reales de rodaje.

“El asunto es que nosotros teníamos una historia compleja, con muchos efectos especiales, bastantes extras; una producción grande en verdad. En consecuencia, se volvió difícil conseguir financiamiento. El tiempo transcurrió y el GTM fue inaugurado por dos presidentes, en momentos distintos. No se concretaba su instalación; tampoco nuestra película. Así de ese nivel. Fue el momento en que el productor, Hugo Espinosa, me planteó: `¿por qué no hacemos algunas adaptaciones para que nos acerquemos más a las características de la industria mexicana? Tratemos de bajarle a los extras, a los efectos´. En fin, platiqué con Carlos Alvahuante para ajustar la historia. No queríamos renunciar a hacer una película de ciencia ficción mexicana ni al Gran Telescopio Milimétrico, pues íbamos a ser los primeros en lograrlo”.

El proceso significó un cambio de timón a Criósfera.

“Decidimos cambiarle el nombre a esta nueva historia, más viable en términos de producción, pero que respetaba la idea de trabajar con un telescopio —el GTM—. Acudimos de nuevo con los expertos del INAOE; por fortuna, procedió una suerte de entendimiento paralelo: para nosotros implicaba entender el conocimiento científico que estábamos involucrando en el guión; mientras que para ellos era desarrollar su sensibilidad y comprensión de que nuestro trabajo era una narrativa cinematográfica, y no un documental de divulgación; por ejemplo: ubicábamos algunos eventos en un tiempo breve; ellos nos apelaban que eso se daba en un periodo de años; tuvimos que utilizar licencias creativas para darle credibilidad. Lo valoro como un proceso muy interesante, divertido y de mutuo respeto”.

El camino quedó trazado para Cygnus.

“Buscábamos un nombre interesante dentro de los parámetros de la ciencia ficción. Un buen día Carlos Alvahuante me advierte: `Creo que aquí tenemos un objeto que nos interesa; hay un sistema, Cygnus X1, es un sistema binario con una estrella enana y el otro un objeto desconocido; algunos dicen que es un hoyo negro, otros afirman que es una estrella de neutrinos, pero no hay seguridad. Debemos apuntar hacia allá´. Nos situamos en Cygnus X1 y así dimos con Cygnus X3, que está al lado, del que se tiene menos información que el primero, prácticamente nada. En cuanto al nombre de la película, Carlos optó por Cygnus X3, pero nos sonaba como a nave espacial. Por eso decidimos suprimirle el X3. Cygnus hace referencia a la Constelación del Cisne, la Constelación de la Cruz del Norte, y ahí es donde se encuentra nuestro objeto de misterio”.

Antes de lanzarse al rodaje y de desplazar la producción hacia Sierra Negra, el guión de Cygnus tuvo un apretón de tuercas por parte de los expertos del INAOE.

“Me acerqué al INAOE con la intención de conocer la Cámara Schmidt, como plan de rodaje. Fueron muy accesibles, pero me confirmaron que el GTM era la locación ideal. Reconozco que fui muy insistente. Como los años transcurrieron, expuse el proyecto a varios directores. Siempre me dieron la bienvenida y se mostraron interesados por el proyecto. Se entusiasmaban ante la idea de realizar una película sobre astrónomos. Acudía cada tres o cuatro meses para que me asesoraran el guión, y siempre obtuve una retroalimentación valiosa. Cuando les di la noticia de que ya tenía el recurso para filmar, nos sentamos y atendimos a todas sus sugerencias respecto a la viabilidad y credibilidad de la historia. Logré compenetrarme con la gente del INAOE; hasta recibí invitaciones para presentar varios cortometrajes, en las Jornadas de Astronomía para Jóvenes o el Taller Guillermo Haro, eventos que organiza el instituto”.

Sin afán de revelar toda la trama del filme, Hugo Félix Mercado nos comparte la siguiente semblanza.

Cygnus trata sobre un astrónomo mexicano llamado Fabián, un joven romántico que desea utilizar el telescopio para la investigación de una estrella en particular: Cygnus X3. Es una estrella de un sistema binario, compuesto por dos estrellas, una enana blanca más otro objeto del cual no se tiene información. No se sabe qué es. Fabián desea desentrañarlo. Mediante el Gran Telescopio Milimétrico, el más grande de su tipo en el mundo, hasta la fecha, diseñado para escudriñar el origen del universo porque puede dirigirse a más de 13 mil 800 millones de años luz, Fabián se enfoca hacia Cygnus X3, pero registra una señal de regreso que no puede codificar. Al momento se desmaya. Después comparte el incidente con sus compañeros; cuando estos checan el registro, resulta que no hay nada, incluso su material está borrado. Fabián empieza a sospechar de sus propios compañeros, además de que lucha contra el mal de montaña, es decir, ante la falta de oxígeno y la afección cerebral consecuente que se traduce en un desorden de los pensamientos. Aunque sus compañeros tratan de bajarlo para que se restablezca, Fabián se opone en su afán por entender la naturaleza de aquella señal”.

Hugo Félix Mercado siempre mantuvo la responsabilidad para sustentar los elementos científicos dentro de su saga, por lo que buscó asesoría para trasladar el dato duro a la ficción.

Cygnus es una película de ficción, con elementos científicos en su dimensión apropiada. Una de mis preocupaciones era no exponer cosas que fueran falsas. No me interesaba generar una historia de aventuras que mostrara personajes caminando por el espacio. Quería justificar lo mejor posible cada detalle. Alguien argumentó: hay películas de ciencia ficción que son duras, que realmente se amoldan al conocimiento científico, es decir, utilizan el método científico como base para poder contar sus historias. En mi caso, intenté acercarme a esa perspectiva, pero también atendí a las licencias propias de la ficción y en términos dramáticos. Con el apoyo de los expertos, se establecieron normas para contar nuestra historia. Como director me coloco en el área de la ficción, pero siempre respetando a la ciencia”.

El rodaje de Cygnus abarcó seis semanas; se dedicaron diez días para las escenas en el Gran Telescopio Milimétrico. El crew o equipo de filmación rondó entre las 70 y 25 personas, en orden decreciente. 

“Sierra Negra es un volcán con 4600 metros de altura. Filmar a 15° bajo cero es muy complicado, tal y como estuvimos un día. Tiene su parte divertida como aventura, pero también puede ser tortuosa. En mi caso, subí muchas veces a la montaña; me aclimaté a la altura. Ascendíamos y descendíamos a diario, llegábamos antes del amanecer procurando terminar hacia las seis de la tarde, antes de que se fuera el sol. El detalle es que no todo el personal lo aguantó. Eran jornadas largas, pesadas. A varios les dio taquicardia, consecuencia del mal de montaña. El equipo era numeroso y se redujo conforme transcurrieron los días. En conjunto, nuestro ritmo era lento y cometíamos más errores que de costumbre, a pesar de que planeábamos lo más posible. A una distancia de un metro, entre una persona y otra, a veces pasaba una nube y ya no nos veíamos; deteníamos la grabación hasta que las nubes se disiparan. En verdad impresionante”.

Cygnus es una historia que cautivó antes de que se rodara.

“Cuando empezamos a incorporar al talento, en principio se extrañaban e interesaban por la historia. Nos aseguraban que nunca habían hecho algo así y por eso querían estar en el filme. Jorge Luis Moreno estaba muy contento de trabajar en una historia de ciencia ficción. Además, los actores nos acompañaron al INAOE, antes de filmar, donde platicaron con los científicos. Queríamos lograr la mayor honestidad posible al contar la historia. Por supuesto que quedaron impresionados ante la instalación científica más avanzada en México, en cuanto a observación astronómica”.

Hugo Félix Mercado concluye Cygnus con historias imprevistas, detrás de cámara.

“Una secuencia en particular, cuando el protagonista confronta a sus compañeros respecto a la señal de Cygnus, estaba programada para hacerse en 79 planos diferentes; sólo pude realizar 27, por la dificultad de trabajar arriba que ya expuse. Filmé mucho menos de lo que yo deseaba, pero me aseguré de levantar el material esencial para la edición. Cuando me piden valorarla, asumo que el resultado es el que se ve ahí, en pantalla. Califico al producto como muy digno y consecuente con nuestro planteamiento inicial, de producir un filme de ciencia ficción, con una voz propia de México y América Latina”.

Trasladar del papel a la realidad un proyecto como Cygnus, implica remar a contracorriente. Hugo Félix Mercado tuvo que afrontar la falta de visión que se tiene respecto a la producción y divulgación tanto del cine como de la ciencia.

“Es un terreno muy complejo porque, por un lado, el cine mexicano batalla de manera muy fuerte para poder tener ventanas de exhibición, para poder ser distribuido de manera digna. Esto no ha mejorado con los streamings, tal y como se quisiera. Por otro lado, mucha gente no entiende para qué se hace esto. Son dos aspectos que luchan por sí solos para que las películas de este tipo puedan encontrar camino en un mercado globalizado. Tanto el cine mexicano como el cine de ciencia ficción no hollywoodense, comparten el estigma de que ninguno es rentable económicamente. Soy insistente en la postura de que ambos cines (mexicano y de ciencia ficción) se deben de exhibir para que la gente conozca y dimensione su verdadero potencial. Ambos son parte de nuestra libertad”.

Finalmente, Cygnus cumple su ciclo y logra estrenarse ante sus postores iniciales del INAOE.

“El día de la presentación, Raúl Mujica, Director de Comunicación Social del INAOE, expuso: `es el momento en que los cineastas y los científicos juntamos nuestras miserias para poder ser un poco más fuertes´”.

A nivel masivo, Cygnus se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Morelia (México, 2017). En su órbita están los siguientes galardones: Premio del Público Festival de Mórbido (México, 2017); Primer Lugar Festival Internacional de Cine de Ciencia Ficción de Miami (EU, 2019), donde también recibió el Premio a la Mejor Edición para Miguel Lavandeira; Premio para Mejor Película y Premio para Mejor Guión para Carlos Alvahuante en el Festival Internacional de Ciencia Ficción de Berlín (Alemania, 2018); Premio Cthulhu para Mejor Fotografía para Alberto Lee en el Festival Internacional de Cine Other World Austin de Ciencia Ficción (Estados Unidos, 2018).

Explora la orbita de Cygnus de Hugo Félix Mercado

https://elemento.com.mx/cygnus/

La UNAM inicia un estudio en Cayo Arenas Campeche Golfo de México para conocer el estado de los arrecifes, ya que están en riesgo de desaparecer

por Elí Santos

Ante la amenaza que representa el cambio climático para los arrecifes de coral en todo el mundo, en julio de 2023 un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de México (UNAM) emprendió una expedición a Cayo Arenas en Campeche México, con el objetivo de estudiar a estos delicados ecosistemas implementando nuevas tecnologías que les permitirán identificar con mayor precisión los factores que están contribuyendo a su desaparición.

Esta exploración fue documentada por nuestro colaborador Oliver Velázquez Quijano, quien participó como director y productor de este interesante documental, aquí te lo presentamos.

EL DATO

Actualmente científicos expertos en arrecifes de coral de todo el mundo coinciden en que el medio marino en general y los arrecifes de coral en particular se están viendo afectados negativamente por el cambio climático, pues la velocidad del cambio de las condiciones climáticas es potencialmente superior a la capacidad que tienen los arrecifes de coral para adaptarse y recuperarse.

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